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Miércoles Ordinario


Fue un día muy normal, en el que la verdad no hay mucho que contar y no sé si será el clima o que en el camino de regreso a mi casa, a pesar de que me mojé con el agua de la lluvia lo disfruté tanto que aunque no hubiera ningún motivo que lo justificara, al final de este día me dieron muchas ganas de escribir.

Desde en la mañana amanecí contenta, en las últimas semanas todos los días para mi habían sido “muy iguales” en el sentido de que no había diferencia entre uno y otro, la misma rutina de siempre, las mismas cosas, el trabajo sin ninguna novedad relevante y que a la larga termina por hacerme vivir en “automático”, porque no importa si es Miércoles o Viernes, siempre termino por hacer las mismas cosas, ir y regresar por el mismo camino, escuchar por las mañanas el mismo programa de radio, me encuentro en la parada del camión casi con la misma gente, que a no ser porque está vestida de una forma distinta me haría pensar hasta casi convencerme de que el tiempo no ha transcurrido y estoy viviendo exactamente el mismo día en el mismo espacio.

La verdad no había motivo para que esta mañana yo estuviera contenta, no sé si fue que dormí bastante bien, que viendo el calendario faltan prácticamente 8 días para el concierto de Pausini (¡Yupiii!), que soñe a Galy (tal vez más adelante explique quien es ella, aunque la verdad no sé si algún día llegará a existir), tal vez fue también que desde ayer en la noche un estado de tranquilidad y de cierta satisfacción porque el tiempo que destino casi siempre al final del día para hacer cosas que me gustan me hizo soñar despierta, albergar un poco de esperanza respecto a situaciones que sé muy bien prácticamente son imposibles, pero no se explicarlo, fue un sentimiento que experimenté, estaba ahí y quizá fue el motivo que provocó que esta mañana me sintiera yo muy bien.

Como lo dije ya, no había motivo aparente que justificara el estar contenta, pero tampoco había ninguna razón para sentirme triste ni abrumada ante la posibilidad de vivir otro día que si algo era seguro es que iba a ser exactamente igual a los demás.

Convivo a diario con mucha gente, pero también paso demasiado tiempo sola. No me molesta en lo absoluto, al contrario, he aprendido a convivir con mis propios pensamientos y quizá sea por eso que disfruto tanto las conversaciones que se dan a la hora de comida, cuando los chavos deciden quedarse en la oficina y comemos todos juntos. Hoy por ejemplo casi no trabajamos, debido a que arreglaron la instalación eléctrica en la oficina y prácticamente estuvimos todo el día sin luz. Hubo algunos altercados porque en el edificio donde está la oficina, la instalación –desde que se rentó esa oficina- estaba muy mal hecha, los chavos de la oficina de arriba (que se dedican a hacer producciones de televisión y video) estaban colgados del medidor, al igual que las personas de la oficina de abajo (que es una florería) y como el trabajo consistió en separar el medidor que nosotros usamos y hacerlo independiente para evitar precisamente esas broncas, obvio era que tanto los chavos de la agencia de arriba y el esposo de la señora dueña de la florería la hicieron de bronca porque durante mucho tiempo ellos han estado “colgados” con esos famosos “diablitos” y hasta donde yo sé pagan muy poco o casi nada por el recibo de luz.

Me dio mucha risa, porque prácticamente casi se le echaron encima al ingeniero que hizo la instalación, luego a una de mis compañeras que es la administradora y es sobre quien recae toda la responsabilidad cuando ninguno de nuestros jefes está. El ingeniero que estaba arreglando la instalación se ofreció de muy buena fe para arreglarles también la instalación de luz que ellos usan sin cobrar nada, pero no quisieron, al contrario, se enojaron porque los dueños de la agencia donde yo trabajo decidieron arreglar el medidor, algo que a la larga nos va a beneficiar a todos, incluso al dueño del edificio, al que desde siempre le ha valido gorro como estén las instalaciones de su edificio, él sólo se preocupa por cobrar la renta y ya, y eso me hizo reflexionar en que por personas como esas nuestro país está como está, porque cuánta gente no hay como ellos que en lugar de hacer bien las cosas desde un principio, prefiere valerse de cualquier transa para no pagar servicios.

Esa fue la bronca de hoy con los vecinos, y por el otro, mis compañeros se enojaron un poco porque a parte de que no podíamos hacer nada sin las computadoras, en la oficina estaba haciendo un calor de los mil demonios debido a que al no tener energía eléctrica el aire acondicionado era obvio que tampoco funcionaba. La mayoría estaban malhumorados y querían que nos dejaran salir temprano, porque prácticamente ahí estuvimos todo el día sin hacer nada, y a pesar de que en ese sentido yo si les di la razón, de que nuestros jefes se vieron demasiado inconscientes al tenernos ahí encerrados a todos sin hacer nada y más que nada con el intenso calor que estaba haciendo, el estado de ánimo que yo tenía también sirvió para que a mi eso no me molestara en lo más mínimo.

Para mi fue algo bien curioso, porque al no estar trabajando como siempre en la computadora, me puse a guardar todo el material que nos acababan de comprar en la papelería (folders, sobres, plumas, hojas y material de oficina que ya nos hacía falta y había pedido desde la semana pasada) y no sé porque sin la luz eléctrica y la iluminación natural del día percibí el lugar donde trabajo desde una perspectiva diferente. Me puse a pensar en que llevo prácticamente 9 años trabajando en esa empresa (no en ese edificio, porque cuando yo entré a la empresa las oficinas estaban en otra zona de la ciudad), pero me vino a la mente algo en lo que ya había pensado desde hace mucho tiempo y no es otra cosa más que el corroborar de nuevo que aunque me gusta mucho mi trabajo y lo disfruto muchísimo, hoy más que nunca, cuando trato de imaginar dónde estaré yo dentro de algunos años más, simplemente no me veo ya ahí.

Es un poco extraño, porque la verdad en este momento de mi vida no tengo ni la menor idea de que sucederá más adelante conmigo… Ya sé que lo que pase con mi vida más adelante no dependerá de nadie más que de mis propias decisiones, y aunque no sé cuál será el camino que elija, ni si el tiempo que me quede será corto o largo, me gustaría pensar en que será únicamente el suficiente para poder trabajar para alcanzar todos esos sueños que tengo y a los cuales quiero enfocarme en este punto de mi vida en que no tengo ningún compromiso con nadie más que conmigo misma, aprender todo lo que quiero, aplicarlo para hacer cosas diferentes y sobre todo, para encaminar mi vida de una forma que me permita sentir que lo que hago tiene sentido o es de utilidad para alguien más… Todos los días pienso en eso y me gustaría tanto saber o tener al menos una señal que me indique que es exactamente lo que debo hacer.

Eso fue por el lado de lo existencial, en ese momento del día en que como dije ya, me quedo yo sola con mis pensamientos, luego saliendo del trabajo me fui al estadio a correr y hacía calor todavía, pero aún así la tarde estaba hermosísima… El ojo de Dios como siempre, asomándose por todo lo alto y pintando al cielo de colores intensos antes de despedirse. Luego, casi a las 8 el cielo poco a poco se llenó de nubes que se fueron agrupando hasta formar una sola y eso fue lo más padre del día, el regalo más hermoso, porque a pesar de que la lluvia se tardó todavía un buen rato en caer, la combinación de las nubes, con el agua y el sol al estarse ocultando hicieron que el cielo se viera de un color anaranjado intenso, que me hizo sentir tal y como si en ese momento yo estuviera dentro de un cuadro de Van Gogh La demás gente en el estadio siguió corriendo y yo iba literalmente en la “lela” maravillada con ese paisaje, pensando en que la silueta de los árboles recortada sobre ese color naranja, hizo que el cielo pareciera una pintura difuminada con la humedad de vaso de agua que de pronto y por accidente, se ha derramado sobre el lienzo.

En ese momento fue una vez más intenso mi deseo de tener una cámara digital (porque odio saber en que en internet no voy a encontrar ninguna foto que refleje algo parecido a lo que estoy viendo y porque es muy frustrante también a veces no poder de alguna manera atrapar y conservar para siempre un trocito de todo eso), así como también lo fue el deseo intenso en mi corazón de ya no estar sola, de simplemente encontrar a alguien que disfrute ese tipo de cosas con la misma intensidad que yo.

Cuando todo eso sucedió, ya estaba yo casi por terminar la caminata de esa tarde para irme a mi casa, pero el momento era tan especial que no pude evitar imaginar mi vida al lado de alguien que adore sentarse en el pasto para disfrutar en silencio de una tarde como esa, alguien que su único compromiso conmigo sea ese, darse tiempo y tener la capacidad de desprenderse de las cosas triviales y cotidianas, de dejar tras la puerta de la oficina todos los problemas y preocupaciones, de no tener prisa por llegar a otra parte a seguir trabajando, apagar el maldito celular cuando las manecillas del reloj marquen las 6 de la tarde y tenga la capacidad de transformarse en un ser humano normal, en una persona simple que recuerde que está vivo en el instante mismo de voltear a ver un cielo tan hermoso como el de hoy y que no le aburra platicar de las cosas que pasen por su mente en ese momento, que le agrade la idea de escaparse al parque una tarde normal de entre semana para leer juntos un libro, compartir como estuvo su día o igual tampoco importaría si sólo quiere permanecer en silencio sin decir nada… Puesto que estando en compañía el silencio también a la larga te enseña a desarrollar otro tipo de lenguaje (a través de sonrisas y miradas) y que con el tiempo se vuelve sinónimo de complicidad…

Eso es lo único que pido y quiero, lo único que me hace pensar que en cualquier punto de la ciudad donde se encuentre yo lo siento cada vez más lejos de mi -y aunque esa sea una realidad cruel e inminente- no evita que lo extrañe tanto y aunque él nunca lo entendió así, todo eso que imagino era lo único que en realidad yo necesitaba de él... Pero bueno, basta ya de soñar despierta…

Por hoy, ha terminado el día, falta exactamente un minuto para la medianoche y aunque en este Miércoles ordinario no sucedió nada relevante, no cabe duda, ha sido un buen día.

Nos leemos pronto.

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