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Bitácora de Viaje: "Pensamientos En La Ciudad de Los Dioses".

Pirámide del Sol

"La Leyenda del Sol y La Luna"

...Antes de que hubiese día, se reunieron los dioses en Teotihuacan y dijeron, ¿Quién alumbrará el mundo?
Un dios rico: Tecuzitecatl, dijo: "yo tomo el cargo de alumbrar el mundo. ¿Quién será el otro?", y como nadie respondía, se lo ordenaron a otro dios que era pobre y buboso: Nanahuatzin. Después del nombramiento, los dos comenzaron a hacer penitencia y a elevar oraciones. El dios rico ofreció plumas valiosas de un ave que llamaban quetzal, pelotas de oro, piedras preciosas, coral e incienso de copal.
Nanauatzin, ofrecía cañas verdes, bolas de heno, espinas de maguey cubiertas con su sangre, y en lugar de copal, ofrecía las postillas de sus bubas.
A la media noche se terminó la penitencia y comenzaron los oficios. Los dioses regalaron al dios rico un hermoso plumaje y una chaqueta de lienzo y al dios pobre, una estola de papel.
Después encendieron fuego y ordenaron a Tecuzitecatl que se metiera dentro. Pero tuvo miedo y se echó para atrás. Lo intentó de nuevo y volvió a arrepentirse, así hasta cuatro veces. Entonces le tocó el turno a Nanauatzin quien cerró los ojos y se metió en el fuego y ardió.
Cuando Tecuzitecatl lo vio, le imitó. A continuación entró un águila, que también se quemó (por eso el águila tiene las plumas hoscas, color moreno muy oscuro o negruzco); después entró un tigre que se chamuscó y quedó manchado de blanco y negro.
Los dioses se sentaron entonces a esperar de qué parte saldría Nanauatzin; miraron hacia el oriente y vieron salir un Sol muy colorado; no le podían mirar y echaba rayos por todas partes.
Luego miraron hacia el poniente y vieron salir La Luna. Al principio los dos dioses resplandecían por igual, pero uno de los presentes arrojó un conejo a la cara del dios rico y de esa manera le disminuyó el resplandor.
Todos se quedaron quietos sobre la tierra; después decidieron morir para dar de esa manera la vida al Sol y La Luna. Fue el Aire quien se encargó de matarlos y a continuación el Viento empezó a soplar y a mover, primero al Sol y más tarde a La Luna. Por eso sale El Sol durante el día y La Luna más tarde, por la noche...
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Pirámide de La Luna.

...Me la pasé con la cabeza apoyada sobre el cristal de la ventanilla, mientras el autobús se desplazaba a toda velocidad aquella casi media tarde, bordeando la orilla del Distrito Federal.

El camino fue largo, pero aún así sentí que íbamos demasiado rápido, porque ese lapso de tiempo no se hizo tedioso. Yo creo que no fui la única que percibió eso, puesto que a bordo, mis compañeros de viaje iban de buen ánimo y hasta se pusieron a cantar.

La Zona Arqueológica de Teotihuacan, se encuentra en el municipio de San Juan, (y según por lo que vi en los letreros de la carretera), atraviesas la cuenca de México, pasas por Ecatepec y más adelante doblas en una salida de la carretera rumbo a Querétaro.

Por ser uno de los destinos turísticos más visitados en México (superando por mucho el número de visitas a Chichen-Itzá en Yucatán), uno podría imaginarse que el trayecto hacia allá podría ser muy bonito, pero no... No es tampoco que sea desagradable, lo que pasa es que en el trayecto hacia allí, lo que ves en ambos costados de la carretera son casas pequeñas y muy humildes entre calles sin pavimentar.

Algunas de ellas ubicadas en la parte alta de los cerros, y al verlas construídas unas casi sobre otras, te hace saber que has entrado en una zona de suburbios, además de hacerte entender porque la ciudad de México es una de las más sobrepobladas del mundo.

Cuando llegas a Teotihuacan (entrando por la desviación), avanzas todavía un buen tramo, pero es impresionante como a lo lejos, la majestuosa presencia de la Pirámide del Sol te da la bienvenida.

Yo me sentí como los niños, que cuando sus padres los llevan a algún paseo, ya sea al circo o algún parque de recreaciones, apenas ven desde el auto las instalaciones del lugar a donde van, comienzan a desesperarse por querer llegar y bajarse lo más pronto posible.

Eso era lo que yo quería hacer, lo que hubiera decidido por mi misma si viajara sola, pero al llegar a la Zona Arqueológica, los mismos lugareños nos sugirieron que fuéramos primero a una parte ubicada en un costado del parque nacional, donde los Teotihuacanos actuales han establecido una pequeña zona comercial en la que venden artesanías, hay dos o tres restaurantes y los artesanos han conservado de generación en generación las costumbres ancestrales de elaborar objetos de obsidiana y figuras en mármol tallado, así como también fabrican prendas de vestir en rudimentarias máquinas de hilar.

Al llegar ahí, un señor ya mayor nos dio la bienvenida y nos ofreció una charla muy interesante acerca de la época en que la cultura que habitó la zona de Teotihuacán aprendió a darle diversos usos al Maguey, una de las plantas que forma parte de la flora de esa zona, (más adelante en el blog, esa misma planta nos compartirá su historia... ¡Permanezcan pendientes!!)...

Nos habló también de las deidades que veneraban los Aztecas (como el Dios Tonatiuh), de los diversos significados que tiene cada uno de esos ídolos y lo que representa el que tú se lo des como regalo a alguien; ¡En fin!...

El caso es que estando ahí y ya para finalizar la charla, hubo una pequeña degustación del Pulque y Tequila que se elabora con esa misma planta y que durante siglos formó parte de los ritos y festejos ceremoniales de la cultura Mexica, -que fue supuestamente la que habitó ahí-

Digo "supuestamente", ya que los estudios realizados por arqueólogos del INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia) revelan que fue otra cultura la que habitó esa zona y por alguna razón que se desconoce desapareció, y no fue hasta mucho tiempo después que Los Mexicas llegaron y se establecieron en ese sitio.

Después de 1/2 hora en que la mayoría de mis compañeros estuvieron "turisteando" en la tienda, nos despedimos de los alebrijes (¡que me fascinan!... ¡Saludos a "Pixie"!!!), los calendarios aztecas, las máscaras de los caballeros jaguar y águila, y así, con un extraño pero agradable sabor "dulzón" en los labios (provocado por el pulque), partimos ahora sí directo a la zona donde se encuentran las pirámides.

Llegamos alrededor de las 2 de la tarde, y los organizadores del viaje dispusieron que 3 horas eran suficientes para recorrer toda la zona. En cuanto bajamos del camión, como que cada quien "agarró por su lado", y tras pagar el boleto de acceso a la zona arqueológica, con la mochila en la espalda y la cámara lista, me adelanté al resto del grupo porque ese recorrido -algo me decía- yo necesitaba hacerlo sola, y así fue como encaminé mis pasos en dirección hacia La Pirámide del Sol.

Lo primero que te sorprende al estar ahí, es el silencio, la impresionante quietud que se percibe. Esa tarde hacia viento, y a pesar de que hay vendedores desde la entrada ofreciéndote todo tipo de objetos padres y artesanías (a muy buen precio por cierto)... Si tu te concentras a lo que vas, te das cuenta porque este recinto es tan místico y aún guarda muchos misterios...

Para poder llegar hasta ahí, tienes que ir mentalizado ya en que vas a caminar mucho, porque para poder situarte a los pies de la pirámide más importante, tienes que recorrer primero un tramo relativamente largo desde la entrada que da acceso al parque, hasta la primer esquina donde doblas y te recibe una de las caras del costado de la pirámide (y donde por cierto, horas más tarde y ya durante el regreso, al tomar las últimas fotos descubrí un perro que me dio mucha curiosidad pensar: ¿Cómo subió hasta ahí?).

Una vez estando frente a la escalinata principal de La Pirámide del Sol, lo primero que te encuentras es una fila interminable de gente subiendo y bajando. Son muchos escalones (yo no los conté), pero escuché decir a alguien de la fila que sobrepasaban el número 100; y el ascenso está dividido en varios niveles, en el que una vez que alcanzas cierto número de escalones, llegas a una superficie plana. Luego vuelves a subir y otra y otra, así hasta llegar a la cima.

Lo interesante aquí, es que a medida que subes, los escalones se vuelven más altos y "empinados", por lo que el acenso se vuelve más difícil y complicado, es entonces cuando caes en la cuenta que fue una "genial" idea, por parte del INAH, el haber colocado justo en medio de la escalinata, unos postes que sostienen una especie de barandal de alambre grueso y forrado con plástico, para facilitar el acceso de los turistas que a ese nivel de la pirámide, ya van casi expulsando el corazón por la garganta y respirando con dificultad por la falta de condición.

Yo lo que hice fue subir todos los escalones hasta llegar al primer nivel. Ahí me quedaba a descansar un ratito, tomaba aire y una vez que recuperaba las fuerzas, volvía a la fila de acenso hasta alcanzar el siguiente nivel para repetir el mismo procedimiento, y así hasta que llegué finalmente a la cima.

Eso sirvió para no llegar a la cúspide con la lengua pegada en la piedra, pero es algo muy curioso, porque a medida que la altura se vuelve significativa y te das cuenta que estás a escasos metros de llegar a la parte más alta, más grande se vuelve también el deseo de subir lo más pronto posible para descubrir: ¿qué es lo que hay o cómo se ve el mundo desde ahí?

La verdad no recuerdo cuanto tiempo me llevó llegar hasta arriba (supongo que no fueron más de 20 minutos), porque en un sitio como ese se pierde la noción del tiempo y yo estaba más concentrada en percibir todo lo que sucedía a mi alrededor.

Si miraba hacia atrás, veía a lo lejos a varios de mis compañeros de viaje. Algunos todavía en los primeros escalones, indecisos entre si subir o no; los que caminaban más lento todavía no muy retirados de la entrada que daba acceso al parque; y algunos más, quienes decidieron recorrer "La Calzada de Los Muertos" para llegar primero hasta "La Pirámide de La Luna".

La Pirámide de La Luna, fotografiada desde La Pirámide Del Sol.

En el punto donde me encontraba yo, había gente de todas las nacionalidades subiendo y bajando. Algunos se tomaban fotos, otros descansaban o miraban al horizonte apostados desde las orillas de cada uno de los niveles planos, pero mi intención era llegar hasta la parte alta, porque yo tenía muy claro que quería sentarme un buen rato en ese sitio, para observar todo desde ahí, tomar fotos y si se podía tal vez escribir algo.

No pude hacerlo. Pues al momento de pisar el último escalón que me reveló lo que había en la superficie, me encontré con una especie de montículo de piedra sobre el cual había mucha gente tomándose fotos y hablando en todos los idiomas y acentos imaginables y que podían hacerte evocar la historia de La Torre de Babel.

Esa misma concentración de gente provocó que pretender tomarte una foto ahí fuera una hazaña prácticamente imposible y al ver a un señor cuyo acento denotaba que era de Puerto Rico, tomándose fotos con su familia, me hizo desear con todas mis fuerzas haber tenido la ocurrencia de llevar en mis manos, una pequeña banderita blanca atravesada por rayas celestes enmarcando un sol hermoso e intenso, en una especie de ritual "simbólico" que representara que la persona con quien yo MÁS hubiera deseado compartir todo cuanto sucedió en ese viaje, de alguna manera estaba presente a cada instante, y había llegado también y a través de mis pensamientos, hasta la cima de La Pirámide del Sol.


La vista desde La Pirámide del Sol.

No permanecí mucho tiempo ahí... Mi eterna personalidad "anti-social" hizo que observara sólo un poco durante varios minutos y luego me dirigiera por la escalinata central, directo hacia el primer nivel contiguo a la parte más alta de la pirámide.

Por fortuna no había gente ahí, y lo primero que hice fue ir a la parte más alejada en dirección hacia La Pirámide de La Luna, para sentarme sobre el piso de piedra y dejar que el viento proveniente desde los 4 puntos cardinales me despeinara por completo, mientras yo observaba desde ahí la vegetación que cubría por completo las montañas y el Valle de Teotihuacan.

Me encantó estar ahí... La sensación de tranquilidad que propició el silencio en contraste con los sonidos de las aves que sobrevolaban el cielo gris de ese lugar me hizo echar a volar mi imaginación, volver varios siglos atrás hasta el principio de los tiempos, para tratar de "visualizar" como eran los hombres y mujeres que habitaron ahí.

Por otro lado, sentirme tan cómoda en un sitio en el cual estaba por primera vez, era una sensación similar a la de estar en una casa donde desde el momento en que te acomodas te sientes muy a gusto (Sé que voy a conocer otro lugar pronto, donde me sentiré otra vez así).

La textura de las piedras no era rasposa ni desagradable al tacto, a parte que la percepción de la gente que sube y baja mientras tu permaneces sentado con las piernas cruzadas casi en la orilla, es mucho muy distinta a cuando te encuentras en la fila.

Muchos eran los pensamientos que cruzaban por mi cabeza en ese momento y lo primero que se me ocurrió fue sacar la grabadora de mp3 para empezar a grabar un audio.

Al principio pensé que no sabría ni que decir, pero conforme fueron avanzando los primeros minutos con el botón activado en "Record", fue también como haber oprimido algo que mando a volar la distancia, el tiempo y el espacio, porque sin importar que el viento fuera demasiado fuerte y pudiera echarme a perder la grabación, la conversación que captó la pequeña grabadora fue similar a tener a alguien súper importante ahí a mi lado, escuchando en voz alta todos mis pensamientos en La Ciudad de Los Dioses.

Si por mi hubiera sido, me habría quedado allí toda la tarde, pero había que conocer el resto de la zona arqueológica y por esa razón emprendí el descenso, mucho rato después de haber concluído la grabación de el audio.


Luego de pedirle a una persona que al igual que yo estaba de visita en la zona arqueológica que me ayudara a tomarme un par de fotos (¿alguien pude creer eso?), empecé a caminar sobre "La Calzada de Los Muertos" y con rumbo hacia La Pirámide de La Luna.

"La Calzada de Los Muertos" es la calle principal que atraviesa de norte a sur todas las ruinas de la ciudadela que formaron parte de esa cultura y que fue nombrada así por los investigadores, quienes a principios del Siglo XX, pensaron que en sus estructuras se alojaban tumbas de importantes dignatarios.

Cuando caminas por ahí y vas viendo las edificaciones, no puedes evitar pensar ¿En cómo fue la vida de la gente que habitó Teotihuacan en su época de esplendor?

A medida que avanzas, descubres basamientos desmoronados por la acción del paso del tiempo y las inclemencias del clima, te encuentras con El Palacio de Quetzalcoatl y el de Los Jaguares.

Cámara del Jaguar
Palacio de Quetzalpapálot

Muchos dicen que cuando Teotihuacan estaba habitado, sus palacios estaban ricamente adornados por pinturas murales donde se representaban las figuras de determinados animales, los dioses y otros personajes relacionados con la religión. El resto de la población vivía en construcciones que consistían en apartamentos de una sola planta en los que llegaban a juntarse entre 60 y 100 individuos. Se llegaron a construir más de 2.000 viviendas de este tipo, y te das una idea más o menos de que difíciles eran sus condiciones de vida, cuando ves en el museo exterior a la zona arqueológica, algunas maquetas que escenifican la vida de esa cultura.

El parque cierra a las 5, pero yo di por terminada mi visita mucho tiempo antes.

Me fui a subir al camión y como media hora después regresó el resto del grupo, cargado de arcos flechas, calendarios aztecas, y lanzas con punta de obsidiana que formaron parte de sus souvenirs.

Una vez que nos cercioramos que nadie más faltara, el chofer del camión nos llevó directo a la entrada de la Zona Arqueológica porque había llegado la hora de comer.

Hago hincapié en esto, porque esos pequeños restaurantcitos, atendidos en su mayoría por las familias de la zona, no ofrecían en su menú comida común y corriente.

Yo me imaginaba que la carta estaría conformada por los platillos típicos de la comida mexicana, pero no, grande fue mi sorpresa al descubrir que hasta la gastronomía está influenciada por las costumbres ancestrales de los primeros pobladores de Teotihuacan.

Conejo, escamoles, -por mencionar sólo dos de los platillos que me vienen a la mente en este momento-... Al principio ves la carta y tratas de ordenar algo que no suene tan raro y que al momento de tener el plato frente a ti, no te inspire desconfianza comer, pero vale decir que esa es sólo una idea prejuiciosa, porque se come delicioso... Seguramente quienes lean este post y luego visiten en un futuro cercano este destino turístico se van a acordar de mi.

Después de la comida y cuando el Dios Nanauatzin comenzaba a decaer, demostrando aún a la distancia que sobre su propia pirámide ya no había absolutamente nadie, nosotros nos alejamos a bordo del camión, mientras la gente del lugar comenzaba a dejar las calles bajo el mismo silencio y quietud de la zona en ruinas.

Ellos volvieron a su casa y nosotros a carretera, nos esperaba otro largo recorrido antes de llegar al siguiente punto del viaje. La memoria de la cámara aún tenía suficiente espacio para captar más imágenes, mientras que La Bitácora de Viaje aún guardaba también muchas hojas en blanco, esperando en turno para ser llenadas con letras que revelaran ideas y pensamientos.

Agotada y con la imagen de la pirámide que se desvaneció a lo lejos, me volví a recargar en el vidrio de la ventanilla... La aventura en La Ciudad de los Dioses había terminado, pero definitivamente al viaje, todavía le faltaba un poco más para llegar a su fin.

P.D. El audio (con un poco de fallas por el viento) desde Teotihuacan:

Continuará...

Comentarios

Vane dijo…
La verdad que yo siempre me sentí parte de éste viaje, de todas las veces que hablamos por teléfono, los sms, el messenger, tus pensamientos, tus letras, los audios, todo me hizo estar ahí, cuando una persona te tiene tan presente te lleva a todos lados, y de alguna manera te hace vivir cada cosa.

Te quiero dar las gracias por todo eso, y también por contar de una forma única toda la cultura que hace tan rico y grande a tu país.

Ay Dios me erizaste la piel cuando vi la bendera de mi paisito en tu post, fue un gran detalle de tu parte, además vos sabes del amor que yo le tengo a mi tierra.

Son tantas cosas las que te quiero decir, pero no quiero que el comentario me salga como un correo -de esos que ya conoces, los kilométricos-, pero te quiero agradecer otra vez por tanta belleza, por tanta paz en éste post, por haberme hecho parte de algo tan mágico, y por seguir escribiendo y transmitiendo de esa manera.

Soy tu fan!!!!!!!!!! y además te adoroooo!!! y eso me hace un súper, hiper, mega fan, y me merezco las 150 primeras filas de tu club de fans.
Victoria dijo…
Que fregona reseña Martha... me encanta que hayas estado en este tipo de lugares que tiene este gran pais para mostrarte.
Mexico es un gran mosaico como lo dices, tenemos DE TODO y que bueno que lo valores asi. Empieza por el estado como dices, Chihuahua tiene mucho que darnos (yo me avergüenzo que tampoco conozco Chihuahua)
Pero si, Mexico tiene tanto que darnos...
Anónimo dijo…
Asi es martha, nos transportas, tienes una manera bien especial de describir las cosas. Haz de cuenta que yo tambien me fui de vacaciones, saluditos
maru-chan
Circe dijo…
cada vez me gusta mas visitar este espacio. ¡genial la aportacion cultural y excelentes fotografias!
saludos Martha.
qué padre la historia y qué padre el viaje (y un poquito de envidia sana por los dos) jejeje ;)