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El Ramo de Flores.

Me encontré un ramo de flores tirado en la calle... Yo iba saliendo de mi trabajo a la hora de la comida, y justo en el momento en que iba a abrir la puerta para subir al auto y ya irme, me soprendió encontrar abajo de la banqueta, esas flores todavía frescas, muy bien envueltas en celofán transparente y atadas con un moño.

Como ya era tarde, me alejé a toda prisa; pero mientras iba manejando, no pude dejar de pensar en lo que había visto y durante todo el camino de regreso, empecé a imaginar una y mil historias de todo lo que pudo haber sucedido para que esas flores terminaran abandonadas ahí.

De todas las imágenes que pasaron por mi cabeza (y cuyo final siempre terminó en drama), lo que experimenté fue un poco contradictorio, porque vinieron a mi mente también los recuerdos de un pasado no muy lejano en el que volví a revivir lo padre que se siente cuando eres tú quien recibe flores.

La primera vez, recuerdo que me puse roja e incluso muy nerviosa, y luego de eso recordé que todas las demás veces, como me daba tanta tristeza que algo tan bonito se marchitara; cada vez que recibía un ramo, tenía la costumbre de guardar por lo menos una flor entre las páginas de un libro con muchas hojas y de tapa dura, en un intento por tratar de "atrapar para siempre" un poco de esa magia que al marchitarse el ramo completo se desvanecía para siempre.

Hace poco, haciendo limpieza en casa, "me deshice" de todas esas flores que al desperdigarlas en varios libros conservé durante casi 4 años...

Al hacerlo, me di cuenta que con cada una de esas flores que se marchitaron presionadas con el peso de muchos otros libros, lo único que en realidad logré atrapar fue la esencia de un recuerdo hermoso, que si bien fue cierto, me remitió a días felices o a un instante padre; en el presente eso ya no me servía, porque yo no era ya tampoco la mujer que en ese entonces fui.

Sentí un poco de nostalgia, pero no tristeza. Una vez que todas esas flores desaparecieron de los libros, me di cuenta de que cada vez que guardas un objeto o te vas llenando de cosas que te evocan algo que viviste, es en cierta forma como si quisieras robarle al tiempo un trozo de eternidad, de esos que guardas en el costal con "las mejores cosas de tu vida", para echar mano de el y utilizarlo, quizá en días en que no pasa nada y la realidad te habla de monotonía...

La persona que dejó ese ramo de flores ahí abandonado, quizá se deshizo de un mal momento, de una carga emocional muy fuerte... Pero si el recuerdo hubiera sido bueno, tal vez ese ramo se hubiera secado adentro de un jarrón colocado en el rincón especial de una casa, y la persona se habría quedado para siempre con el recuerdo de una sonrisa, de un beso muy tierno, de la sensación tan indescriptible por haber tenido la fortuna -aunque fuera por poco tiempo- de percibir su propio reflejo en los ojos de alguien que le miró de forma especial en otro tiempo cuando de verdad le amó.

Eso es lo verdaderamente importante... Atesorar recuerdos, no objetos... Esa idea y esa sensación fue lo que me dejó el ramo de flores que se redujo a un pequeño punto cuando el espejo retrovisor me reveló que la calle dónde lo encontré había quedado ya algunas cuadras atrás.

Lo que nos enriquece por dentro es la cantidad de momentos y de experiencias que vivimos y son lo único que a final de cuentas podemos conservar y llevarnos más allá de esta vida.

Fue así como me propuse ahí mismo que a partir de ahora trataria de enfocarme a vivir cada cosa que me pasara con los sentidos más abiertos, para percibir de manera más intensa; todo con la intención de "acumular" momentos, instantes y recuerdos que aunque se pierdan en el pasado, me llenen siempre el corazón...

Ojalá que la persona que tiró El Ramo de Flores, la vida le otorgue la posibilidad de que en un futuro no muy lejano, los colores y aromas de otro arreglo floral le provoquen un sentimiento muy distinto del que quiso deshacerse hoy.

¡Buena mitad de semana!

Comentarios

Vane dijo…
No te pusiste a pensar que tal vez ese ramo de flores se le cayó a un repartidor, y por ende no llegó a destino, y tal vez ese muchacho tuvo que ir por otro ramo para cumplir con el pedido. En fin...creo que soy la menos indicada para hablar del tema.

Está bueno eso de encontrarse con algo y de repente estar creando una historia, o imaginarte un motón de cosas. No todos tienen esa capacidad, es una muestra de talento, de saber mirar las cosas sencillas, creatividad, y mucha sensibilidad. Todo eso y más a vos te sobra

¡Que tengas un hermoso día!
Te dejo besos, abrazos, y mimitos.

P.D. ¡Te adoro!
Diego dijo…
Igual y fue algo tan sencillo como que a una adolescente le regalo el ramo el "feíto" de la clase y lo tiró más al rato :P.

Con ver un objeto que puede tener un significado emocional tan fuerte en tal condición uno puede echar a volar la imaginación y crear verdaderos dramas ("¡Ya no te amo!") o historias costumbristas ("Chale, yo no le quería comprar el ramo a ese chavito de la calle" - "Mi amor, ¡pues tíralo!").

Coincido contigo, lo mejor de la vida se lleva adentro, y adentro se queda. Todo es simplemente polvo.

¡Saludos y tambien te deseo una buena semana!
Mariana dijo…
Tienes razon martuchis, los objetos pueden guardar muchas emociones, incluso las malas...

a mi no me gustan las flores tambien me da mucha tristeza k se mueran... jaajaa

Te mando un besote
Y en alguna colonia de ciudad Juárez...

- Profesor!

- Doña Florinda!

- Pero... que milagro que viene por aca?

- Vine a traerle, este humilde ramo de.... ashingao! on ta???

jajajaja
Martuchis dijo…
CABALLERO:

¡Te pasas en serio ehhh! me mataste de la risa (y eso que no estaba leyendo un post de los tuyos en tu blog)... Te llevaste el premio a la historia para el ramo de flores más original.

Buen día y gracias por hacerme el día con tus ocurrencias.

Gracias a todos los demás por sus comentarios también.
Victoria dijo…
Martha
que lindo que encuentres en esto una reflexion tan chingona. Me encanto tu post! por algo soy tu fan...

Caballero
Por cosas como esta es que me encanta leerte y conocerte!!!! que barbaro que risa...
Plantas dijo…
Muy buen artículo, me encanta leerte!