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Bitácora de Viaje: Visita a La Virgen Milagrosa


Era un día lluvioso cuando llegamos hasta el lugar donde ELLA estaba. La Virgen Milagrosa se convirtió en alguien muy especial para Vane y para mi, incluso desde mucho tiempo antes que yo tuviera la certeza de que iría hasta Uruguay...

Como todos saben, los mexicanos somos muy devotos de La Virgen de Guadalupe; y yo nunca fui la excepción. Heredé la religión católica como parte de la formación que me brindaron mis padres, y desde niña aprendí a dirigirme a ella... Más creo que mi devoción en realidad comenzó a solidificarse cuando ya siendo una adolescente, le pedí con mucha fe un par de favores muy especiales que afortunadamente si me concedió.


El año pasado, durante las vacaciones de verano, fue la primera vez que pude estar frente a su imagen. La Basílica de la Ciudad de México fue el punto de encuentro, y la experiencia de haber estado ahí, al pie de su imagen, fue algo que resultó difícil para mi describir con simples palabras, pues más allá de haber llegado hasta ahí como miles de peregrinos: cargada de peticiones y con la fe adentro de la mochila; mi única intención fue conocer ese santuario -para poder escribir después- ¿qué se sentía? estar delante de algo tan grande y tan especial.

La Virgen de Guadalupe es en quien tenemos depositada nuestra fe todos los mexicanos; en lo personal y a pesar de que tanto mi madre y mi abuela me influenciaron con su creencia en otros santos; yo siempre recurrí a ella nada más.

Cuando era niña me parecía un poco extraño que se le llamara con distintos nombres, con el paso de los años comprendí que cuando tu oración es sincera y te sale desde el alma, la identidad o apariencia que ella tenga es lo que menos importa, pues del mismo modo te escucha.


A La Virgen Milagrosa yo no la conocía, ni mucho menos había escuchado hablar nunca de ella. Fue hasta cuando leí el libro de Soraya: "Con Las Cuerdas Rotas", que supe de su existencia, pues en un capítulo en específico, Soraya hace referencia a una experiencia muy especial que le sucedió en la playa de New Jersey, cuando su madre estaba muy enferma de cáncer, y Soraya recibió una respuesta a su plegaria a través de un viejo medallón que se convirtió en la prueba material de su fe.

Leer acerca de eso, fue una de las cosas que más me impactaron de ese libro; al grado de que transcribí esa anécdota
que a Soraya le dejó como resultado entre las cuerdas de su guitarra una de las canciones más hermosas que ella pudo escribir; pero a la par de eso, fue también la coincidencia "no tan casual" de que Vane me encontró gracias a ese libro, que por esa razón ya no me sorprendió tanto -cuando al poco tiempo de habernos conocido-, ella me contó que muy cerca de su casa esa Virgen tenía un espacio también.

Así fue como gracias a Soraya, La Virgen Milagrosa también se convirtió en una imagen especial para nosotras. De hecho, creo que cuando hicimos el listado de todas las cosas que queríamos llevar a cabo una vez que estuviéramos juntas, la visita hasta el lugar donde su imagen se encuentra fue el primer plan que encabezó la lista.

Conforme pasaban los meses y el viaje estaba cada vez más cerca; en esas interminables charlas que Vane y yo siempre tenemos y durante las madrugadas en que "alucinamos barato", surgió la idea de llevar "algo" como muestra de agradecimiento por nuestra amistad y porque la vida nos permitió coincidir a pesar de vivir en países tan distintos y a miles de kilómetros de distancia.


Yo ya había pasado varios días en Uruguay el día que finalmente decidimos ir hasta ahí. Esa tarde llegamos a casa de Vane a realizar algunos pendientes, y para aprovechar la vuelta y la poca distancia que hay de ahí hasta el lugar donde se encuentra La Virgen Milagrosa, nos lanzamos hacia allá.

Era una tarde fresca (más no fría) en la que del cielo amenazaba con caer una tormenta en cualquier momento. En las escasas cuadras que separaban la casa de mi amiguis de la pendiente donde al descender encuentras una vía y que es el camino para llegar; unas pequeñas gotas de lluvia casi imperceptibles, pero persistentes en algunos momentos nos empañaban los cascos y nos erizaban la piel.


Siempre que Vane me decía que ese sitio del que tanto habíamos hablado se encontraba demasiado cerca, la verdad yo nunca pensé que fuera tanto; pues yo calculo que fueron menos de 3 cuadras lo que recorrimos para llegar hasta una especie de subida, donde estacionamos la moto.

Ya de pie sobre esa especie de cerrito, caminamos unos cuantos metros, para descender de nuevo y tener acceso así a la vía del tren, desde donde ya visualizábamos el sitio exacto donde está La Virgen Milagrosa: Al pie de una cuesta, y pegada a la pared exterior y trasera de una casa; y fue muy curioso, porque esa zona me recordó un poco el barrio donde yo siempre he vivido.

Mientras caminábamos en dirección hacia la escalera de piedra que nos daría acceso hasta la especie de altar donde cientos de personas ya nos habían precedido a nosotras en espacio y tiempo, Vane me comentaba que en ese lugar -mucho antes de que la imagen estuviera- la gente rumoraba que pasaban cosas extrañas y se escuchaban voces por las noches...

Yo lo único que pensé al respecto fue que eso podía ser posible, puesto que al ser esa zona un lugar de tránsito para el tren, era probable que alguna vez y en otro tiempo hubiera ocurrido un accidente.

Hace tiempo leí en un libro escrito por un monje tibetano, que los espíritus de las personas que fallecen en condiciones violentas o en accidentes, son los que casi siempre se quedan atrapados para siempre en el lugar donde murieron; ya que a ellos no les "Cae el 20" de lo que pasó, no se dan cuenta que dejaron de existir en el plano físico o terrenal y por ende repiten una y otra vez el momento de su muerte...

Es como si fuera una especie de "Trauma" para ellos porque se quedan atrapados, no evolucionan ni se marchan hacia el lugar a donde se supone deberían irse y son precisamente todos esos espíritus los que se aparecen y por eso es que el monje tibetano recomendaba tener presente siempre en nuestras oraciones a todas esas personas y también encender una veladora de color blanco, ya que supuestamente eso les ayuda a encontrar el camino hacia la luz.

La verdad a mi eso nunca me pareció nada descabellado, puesto que más allá del cuerpo físico, por dentro somos "energía" y al morir, es precisamente eso lo que queda (pienso que nuestro cuerpo físico es como si fuera una especie de "estuche" que envuelve todo eso), y en el caso de los espíritus menos evolucionados es exacto lo que sucede: que una vez liberados de sus cuerpos y de una manera que tal vez no fue la más adecuada se quedan atrapados y es cuando no pueden evolucionar o descansar en paz.

Con esa idea en la cabeza, seguí sumando pasos junto a mi Mejor Amiga sobre el hierro de la vía; pensando en que era probable que al colocar la imagen de La Virgen en ese sitio todos esos entes y energías hubieran quedado neutralizados o hubieran sido por fin liberados (esta segunda opción confieso, es lo que me gustaría más creer)...

Al visualizar también a lo lejos la cantidad de flores y ofrendas que tenía el pequeño altar resguardado por un pequeño barandal color azul celeste; comencé a imaginar las historias de todas las personas que alguna vez han llegado hasta ese sitio, las cosas que eclipsaban su vida o la fe que fortalecía a su alma, y lo que sería si los pensamientos de todas esas personas al estar ahí, se pudieran escuchar al igual que sus peticiones...

Yo creo que cada persona, sin importar si es "creyente o no creyente", siempre tiene una historia que contar y que justifica su llegada hasta ese lugar "Sagrado"...

Nosotras no éramos la excepción y nuestra historia era demasiado simple, pero al mismo tiempo inverosímil, pues no es algo que le suceda a cualquiera, ni cosa de todos los días, el que dos chavas de países tan distintos, coincidan un día a través de un libro, que la persona que lo escribió yo creo jamás llegó a imaginar las consecuencias que tendría -mucho más allá de la intención tan simple que Soraya tenía de compatir su testimonio de fe y esperanza- puesto que era gracias a ella y a ese libro que Vane y yo terminamos también ahí.


Unos minutos antes, y todavía estando en casa de Vane, ambas redactamos una carta que llevaba también una foto impresa de Soraya; pues nuestra intención era, además de manifestar nuestro agradecimiento por todas las cosas que compartimos y solidificaron nuestra amistad desde Junio del 2007 (aunque Vane dio mucho antes con mi blog y lo leía sin que yo siquiera lo supiera); la intención era dejar "físicamente" algo que representara a Soraya, para quien La Virgen Milagrosa había sido una presencia tan mágica en los momentos más extremos de su vida.




Estando ya frente a la imagen, yo no hice ninguna petición ni oración en especial (no sé si a Vane le pasó lo mismo), lo único que recuerdo fue que tuve muy presente a mi familia y el nuevo año que estaba por comenzar... Quizá eso fue lo único que ocupó mis pensamientos: la idea de que el nuevo ciclo, más allá de estar lleno de cosas especiales concedidas para cada uno de nosotros, estuviera plagada de la fortaleza necesaria para los momentos en que los problemas de la vida diaria hacen que la fe se debilite...

Tal vez fue también que nos pasó algo similar a cuando estuvimos en La Gruta del Padre Pío... Que la misma energía que predomina en un sitio como ese, te deja tan en paz "por dentro" que no piensas en absolutamente nada, y te concentras nada más en disfrutar de el momento presente.

Fue así como entre todos esos letreros de gente que de alguna forma quiso dejar prueba o testimonio de su agradecimiento por algún favor recibido, el simbolismo de las veladoras (apagadas en ese momento), las flores y algunos otros objetos ofrecidos como ofrenda (y de entre los cuales me llamó la atención un cuaderno de escuela y una tesis encuadernada que algún estudiante llevó hasta ahí en señal de agradecimiento por haber concluído sus estudios); Vane y yo permanecimos un ratito, así casi sin decir nada, tomando algunas fotografías (que era un poco difícil por ser el espacio demasiado reducido y estar ubicado a unos cuantos metros de distancia del nivel normal del suelo).

En ese punto de mi estancia en "El Pequeño Paisito", a Vane ya le había salido el espíritu de fotógrafa que yo supongo ha tenido en su interior adormecido durante mucho tiempo...

La verdad me puso un poco de nervios, porque para poder captar imágenes completas del altar de La Virgen Milagrosa, mi amiguis no dudó en brincarse hacia la parte exterior del barandal para tomar desde allí algunas fotografías.

Creo que ya lo había comentado en otro espacio de La Bitácora, que como Vane y yo casi siempre saliamos solas, y la cámara que cargábamos para todos lados no tenía tripíe, se dificultaba mucho el asunto a la hora de querer tomarnos una fotografía juntas en algún sitio...

Nos daba mucha risa todo el relajo que siempre hacíamos para poder lograrlo... Cuando no encontrábamos algún "incauto" que pasara por ahí justo en el momento y que nos auxiliara con eso; al improvisado montaje (que casi siempre estuvo conformado por: el asiento de la moto o alguna otra cosa "Alta" que encontráramos, le poníamos encima la mochila y rezándole a todos los santos para que la cámara en la parte superior de todo eso no se cayera), terminamos por llamarle: "La Producción".

Era casi siempre en esos 10 ó 5 segundos que te da el obturador de la cámara para poder tomar una imagen, que Vane y yo nos moríamos de la risa, porque cuando alguna de las dos no alcanzaba a correr para llegar a tiempo y ponerse en pose de foto, la cámara quedaba desenfocada y salía todo a cuadro menos nosotras... Pero con el paso de los días, y a fuerza de "tanto echar a perder", como que medio aprendimos a calcularle la distancia, y Vane desarrolló mucho más que yo esa capacidad...

Cada vez que llegábamos a un lugar, yo ya ni siquiera me preocupaba, pues era ella "La Fotógrafa Oficial".

Estando frente a La Virgen Milagrosa no fue la excepción, y por eso fue lo que me puso de "nervios", porque aunque yo sé que mi amiguis es muy prudente, a mi me preocupaba que por la humedad de la tierra podía tener algún resbalón o paso en falso estando en la parte exterior de la reja... Afortunadamente no pasó nada, y pudimos no sólo captar la imagen completa de La Virgen, a mi en lo particular se me dio mucho por tomarle fotos a Vane, cuando no se daba cuenta (lo que dio como resultado imágenes como la que hay abajo de este párrafo) y algunas otras que salieron padrísimas, pero que serán parte sólo de nuestro álbum personal.


Algo que también me gustó mucho de estar ahí, fue que desde el punto donde el altar se encuentra, se puede ver gran parte de esa zona de Salto. Con las manos apoyadas sobre la reja, quise permanecer lo más que se pudiera en ese sitio, para poder ver y percibir la ciudad de la misma manera que durante tanto tiempo lo ha hecho Vane, pues eso representaba para mi, adentrarme todavía más en su mundo y en su vida cotidiana... Y eso aunque a veces sea sólo una sensación efímera, siento que me vuelve un poco más cercana a ella.


Sé que hubiéramos podido permanecer ahí durante mucho más tiempo, pero las gotas de lluvia comenzaron a arreciar justo cuando yo estaba transcribiendo en un cuaderno una copia de la carta que dejaríamos con la imagen de Soraya; mientras Vane me dictaba.

Lo de menos podría haber sido optar por quedarnos todavía un rato más sin importar que volviéramos a casa empapadas por la lluvia, pero con la cámara no podía pasar lo mismo; así que nos apresuramos a terminar de escribir para luego proceder a depositar la hoja con la carta y la foto en la parte de abajo de la imagen de La Virgen, donde muchos de los peregrinos que llegan hasta ahí depositan sus ofrendas.

Posterior a eso decendimos y retomamos el mismo camino, para regresar a casa con los tenis llenos de lodo, la ropa ligeramente húmeda por la lluvia y con el corazón cálido por la idea y las ganas de volver en un futuro no muy lejano de nuevo hasta ese sitio, para dar gracias otra vez...


VANE.



En nuestro post anterior (¿post anterior dije?, ¡uy! creo que ya me siento dueña de éste blog, ¡que rostro que tengo!) hablamos de alguien muy importante para todos Los Salteños: El Padre Pío.

Ahora es tiempo de La Virgen Milagrosa, muchos Uruguayos son devotos de esta Virgen, como su nombre lo dice es tan milagrosa que al momento de tener fe muchos la buscan, yo misma lo hice durante mucho tiempo, pero debo reconocer que después me alejé de ella, pero estoy segura que ella no se alejó de mí.

La tengo tan cerca de mi casa que era muy común pasar a visitarla, su imagen se encuentra en una vieja vía, los vecinos de la zona comentan que está ahí hace mucho tiempo, y que fue un pedido de la gente porque en ese lugar pasaban cosas misteriosas y poco agradables: se veían sombras e imágenes acompañadas de gritos que atemorizaban al mas valiente, yo no sé si eso es verdad, pero también dicen que después de haber dejado la imagen de La Virgen ahí todo fue paz.

También la capilla está muy cerca de mi casa, donde todos los veintisiete de cada mes se hace una misa, ya que el veintisiete de noviembre es el día de La Virgen Milagrosa. Como ya dije hace tiempo me alejé de su presencia, pero la volví a sentir muy cerca después de leer el libro de Soraya, la verdad que no me quedan dudas, después de pensarlo mucho y de relacionarlo con cosas increíblemente especiales entendí que el libro "Con Las Cuerdas Rotas" va más allá de mi admiración por Soraya, llegó a mis manos para afectar mi vida de una manera impresionante.

En el libro, Soraya cuenta un episodio relacionado con la fe, en un intento desesperado por creer y recibir una señal ella pide en la playa algo sin saber que era, al instante algo roza sus pies descalzos en la arena, era un medallón con la imagen de La Virgen Milagrosa.

A mí me pareció tan sorprendente eso, porque en donde vivía Soraya esta Virgen no era muy conocida y por ende no tenía muchos devotos; en ese momento comprendí que por algo mi casa está rodeada por su presencia, y tenía que sentirme afortunada por eso y no alejarme nunca más.

Por la relación de Soraya con La Virgen, y por la forma tan especial que Martu y yo nos encontramos, habíamos planeado ir a visitarla mucho tiempo antes de su llegada a Uruguay, fue tan mágico todo eso que no podíamos dejar de ir a agradecer.


Así fue como llegamos a la vieja vía una tarde gris, la verdad que yo sentí mucha emoción, tenía tiempo sin ir, ahora iba acompañada de mi amiguis, llevamos una foto de Soraya y una pequeña carta, yo creo que además de agradecer también hicimos eso para mantener muy presente el recuerdo de nuestra querida Soraya, y que mejor manera de hacerlo yendo a visitar a alguien que fue muy importante para ella.

Estoy segura que ahora La Virgen Milagrosa es un motivo más para estar cerca de Martu, para no perder la fe, para recordar eternamente a Soraya, y para entender que a pesar de todo siempre hay una razón para creer.


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La Carta:

En la vida no existen las casualidades, mucha gente va, mucha gente viene, pero hay personas que llegan para cambiar la vida de quienes se cruzan a su paso, y Soraya fue uno de esos seres especiales que iluminan y continuan iluminando con su luz.

Esta foto es el testimonio de eso y que queremos dejarla como muestra de que la amistad puede ser un sentimiento sin fronteras.

Soraya fue el vínculo que propició el encuentro entre 2 amigas: una de Uruguay y otra de México.

Martha y Vanessa son sus nombres y gracias a este ser lleno de luz, nos encontramos en el camino y ahora no podemos dejar de agradecer.

Por esta razón te venimos a visitar, para agradecerte y porque también fuiste muy importante para nuestra querida Soraya.

No te vamos a pedir grandes cosas, sólo que nos dejes vivir muchas cosas y todo lo que nos quede de camino sea maravilloso y si no es así, danos la fuerza para superar todo.

¡Gracias!

¡Soraya Te Queremos!!!



Continuará...


Comentarios

Vane dijo…
Que lindo quedó el post, bueno todos tus posts son así pero esta bitácora es muy especial para mí, si será especial que hasta ando metida escribiendo mi versión.

Me dio mucha emoción ir con Martu a ese lugar, ya que yo he ido muchas veces y gracias a Soraya se volvió más especial todavía, y ahora mi amiguis marcó sus huellas y su presencia ahí, cada vez que vuelva ahí tendré muchos motivos para agradecer, y sé que vamos a volver las dos muchas veces más.

Gracias Martu por dejarme escribir esto con vos, y gracias por tantas otras cosas también, tu amistad es muy importante y especial para mí.

¡Te adoro!!!
hola

saluditos

que interesante

estan bien buenos los relatos del viaje

:D

sale, me retiro de vuelta a mi blog

byE
Victoria dijo…
me encanta leerlas juntas!!!!
buen post
Anónimo dijo…
gracias x colocar en internet la imagen d la virgen hace 52 años q esta ahi la colocaron xq se mataban muchas personas desde ese momento no hubo mas suicidios desde entonce pasan miles devotos para verla yo tenia 2 años cuando llego ami casa q es alado desp q mi padre fallecio mi hermana mayor la llevo para su casa .el relAtos y las fotos son hermosas felicitaciones.SI UN DIA VAN A SALTO REP.O.DEL URUGUAY NO DEJEN DE VISITARLA GLORY
Martuchis dijo…
Glory:

Me da mucho gusto que a través de la imagen de esta Virgen que es tan especial para mi amiga Vane y para mi, hayas llegado al blog.

Vane me comentó un poco de la historia de esta imagen, y efectivamente ella relata algo parecido a lo que tu compartes en tu comentario, relacionado con la idea de que sucedían cosas extrañas ahí antes de que esa Virgen fuera colocada en ese sitio.

Para mi fue una visita especial, porque a pesar de que yo soy mexicana, esa Virgen tiene un significado especial para mi y para mi mejor amiga, por el hecho de que fue alguien especial en la vida de nuestra querida y admirada Soraya (Q.E.P.D.), por eso en señal de agradecimiento quisimos colocar esa foto de Soraya, para agradecer por que fue gracias a ella que nosotras nos conocimos.

Te agradezco tu visita, el haber enriquecido este post con la información que nos compartes (Vane y yo no teníamos el dato exacto de cuánto tiempo lleva colocada la imagen ahí), y sí, me uno a la invitación para que la gente que visita Salto, haga una escala en ese pequeñísimo santuario, que al igual que el de El Padre Pío reviste una atmósfera muy especial.

¡Gracias por visitar el blog!!!!