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¿Cómo Se Construye Un Espacio Para Soñar?


Han sido días muy intensos... En el sentido de que las horas y las semanas se me agotan entre las cosas del trabajo y las actividades que me corresponden en la casa; y justo cuando caigo en la cuenta de la cantidad de tiempo que ha pasado, es cuando comienzo a echar de menos mi espacio y también que pudiera ser un poco menos breve el lapso que tengo para soñar.

A veces por las noches miro al cielo; y me acuerdo que cuando era niña siempre me imaginaba que cada una de las estrellas era una ventana por la cual, las personas que ya se habían ido se asomaban por las noches, y al brillar con más fuerza era señal de que nos saludaban desde ahí.

Conforme crecí, dejé de creer eso, y de unos años a la fecha, el cielo oscuro, matizado por reflejos radiantes y tenues, se convirtió para mi en el espacio infinito que me llevó a tomar consciencia de que yo misma soy apenas una milésima particula que forma parte de algo mucho más inmenso... Idea que vino a reforzarse en mi interior, cuando bajo el cielo de un país distinto, aprendí a encontrar la diferencia entre los satélites y las estrellas fugaces.



Tal vez no tenga nada de extraordinario compartir algo como esto, pues supongo que no soy la única persona que de día voltea hacia arriba para buscarle alguna forma a las nubes, mientras que por la madrugada sueña despierta con volver a sobrevolar entre nubes, atravesando fronteras y ciudades desconocidas; todo, para ir de nuevo tras la búsqueda de un sueño.

En días ordinarios, pensar en ese instante del día (que no tiene nada que ver en lo absoluto con el mundo real o la vida diaria que llevo), y en el que el espacio imaginario me permite desprenderme por algunas horas del presente y el pasado que conforma y determina lo que he sido hasta ahora; me gusta jugar a imaginar que puedo regresar a una playa especial con tan sólo desearlo y cerrar los ojos.

Lugar mágico en el que sin importar que sea de madrugada -o que todos se hayan ido-, yo puedo permanecer horas enteras sentada sobre la arena, escuchando las historias que desde el fondo del océano las olas tienen para contar.



Estando ahí, hay noches en las que imagino que me encuentro con Dios... Entonces aprovecho para hacerle todas esas preguntas sobre cosas que no entiendo y hasta el momento me parecen tan injustas....

También hay otras, en las que mientras dibujo o escribo algo (con tan sólo deslizar uno de mis dedos sobre la tibieza de la arena), me imagino que un día de estos me gustaría encontrar ahí a una persona en particular; para sentarme a su lado y hablar de todas esas cosas que desde hace mucho tiempo me quedaron pendientes por decir.

Cuando eso sucede y simplemente me visualizo ahi sola, pienso en que si durante todas esas madrugadas de estadía imaginaria en ese espacio, nunca me lo he encontrado, debe ser porque quizá lo que me dolía en ese entonces ya se evaporo o también, porque muchas de esas cosas que yo quería decir dejaron de ser importantes o de plano ya las olvidé.


Algunas otras madrugadas me he encontrado con la niña que antes era... La que creía que todos los niños podían volar cuando nadie los veía, la que se inventaba historias fantásticas partiendo de cualquier objeto simple; la que desde siempre hizo que la imaginación se convirtiera en su mejor aliada y que con el paso de los años, la ternura lograra mantener viva un poco de toda esa esencia, cuando en el mundo real le había llegado ya el turno para hacerse grande.

Otras veces, caminando por la orilla que bordea la marea, me he encontrado con todo lo que soy ahora. Tal como si fuera el reflejo de un espejo, me observo a mi misma sentada en silencio sobre la arena; y aunque no pronuncie palabra alguna, sé cuáles son las cosas que acaparan cada uno de mis pensamientos, los temores que se esconden en la parte más recóndita de mi alma y hay veces en que puedo ser capaz de mirarme a los ojos mientras yo misma me cuestiono: ¿Qué es exactamente lo que necesitas para ser feliz?

Hace tiempo mi respuesta era: "la llegada de un príncipe", pero con el paso del tiempo llegué a comprender que los príncipes no existen y que nadie más que no sea yo misma me puede dar la estabilidad que yo no llevo dentro, ni tampoco me puede rescatar...

Pero bueno... Eso es parte de otro escrito que comienzo a diseñar entre sueños y hasta ahora me rehuso a materializar de modo tangible sobre un trozo de papel.

Antes de empezar a divagar y de que el tiempo en El Espacio Para Soñar se agote, me doy cuenta que lo que realmente quería decir es que hubo una madrugada, en la oscuridad de esa playa sin luna, en la que los ecos invisibles provenientes del atlántico, dejaron sobre mis oidos y mente una simple pregunta: ¿Cómo serán los sueños de todos los demás?

¿Existirá todavía gente a la que le de por soñar despierta?, Si la respuesta es: "Sí", ¿Cómo será ese lugar dónde todos ellos se refugian o eligen para escaparse mientras se pierde la noción del tiempo que transcurre en el mundo real?


Si existiera una fórmula secreta para todos aquellos que no sueñan y viven nada más conforme a lo planeado, me gustaría que las instrucciones para mostrarles ¿como se construye un espacio para soñar? fuera como todas esas veces que en que he deseado que lo irreal pudiera mezclarse con lo cotidiano.

De ser eso posible, sentimientos como el amor y la ternura dejarían de ser algo intangible y por lo mismo algo difícil de encontrarse, tal vez la felicidad y la paz espiritual serían como pequeños trocitos de crayones de colores, que podrías poner a montones sobre las manos de alguien a quien quieres mucho, para que hiciera uso de ellos en los días grises y tristes.

Un Espacio para Soñar se construye con los recuerdos de momentos ya vividos, pero más aún de todos esos que apenas estás planeando (y de sólo imaginarlos te hacen sonreír a solas cuando pareciera que no hay un motivo aparente).

Se cimienta en el mejor momento de tu vida, ese en el que estando en compañía de alguien, o el instante mismo en el que encontraste tu "Lugar Perfecto", te diste cuenta que te gustaba lo que eras sin importar si estaba contigo alguien o no.

Se vuelve entrañable e indispensable al tomar elementos tan necesarios, como la calidez de un abrazo (de esos que son hacia adentro y los guardas en los bolsillos por si alguna vez alguien te hace falta) o también en el sabor dulce de una taza con chocolate caliente que te tibia el alma hasta el fondo, durante una mañana típica de helada invernal.

Hoy, antes de regresar al mundo real escribo que un espacio para soñar se construye de tantas cosas como quieras o imagines, pues lo importante no es como lo visualices, pues creo que lo verdaderamente relevante es el hecho de que en medio de un mundo tan realista descubras y nunca pierdas tu capacidad para imaginar...

Comentarios

synnove dijo…
Yo también busqué imágenes en las nubes, pero hace mucho tiempo ya, cuando con mi amiga Yess íbamos al final del pueblo, nos sentábamos en la última acera y nos imaginábamos a que se parecían aquellas formas...

Y sobre soñar... supongo que en mí es constante, pero si hay algo que pido siempre que puedo es ser feliz, y para ello creo que lo que más espero es que los demás se sientan felices conmigo.
synnove dijo…
Yo también busqué imágenes en las nubes, pero hace mucho tiempo ya, cuando con mi amiga Yess íbamos al final del pueblo, nos sentábamos en la última acera y nos imaginábamos a que se parecían aquellas formas...

Y sobre soñar... supongo que en mí es constante, pero si hay algo que pido siempre que puedo es ser feliz, y para ello creo que lo que más espero es que los demás se sientan felices conmigo.
Vane dijo…
No perder la capacidad de soñar es fundamental para que no te pase por arriba la rutina y la mismas cosas malas de la vida.

No importa lo chiquitos o enormes que puedan ser tu sueños, algunos sueñan con cosas materiales y con un costo económico elevado, pero hay otros que soñamos con cosas tan simples pero que por ser simples son únicas porque nadie ve o sabe imaginar, y creo que ahí está la magia y el lugar perfecto para quedarse un rato, o escaparse de un día pesado, pero toda esa capacidad de soñar con cosas sencillas se vuelve más hermoso aún si en el camino encontrás con quien compartirlas y también las sueña y quiere hacerlas realidad así como vos.

Muy lindo tu post, algo nostalgico, pero sabes que ese tipo de nostalgia es la que me gusta porque la siento que inspira.

Gracias por hacerme soñar mientras te leía, es muy lindo leerte lo sabías?.

Te dejo un super abrazototote y gracias por todo!
Victoria dijo…
Yo creo que de algun modo todos somos soñadores, unos mas otros menos pero todos soñamos. Soñar es una disciplina, en mi vida he aprendido que a los sueños debe darles uno su tiempo. Debe uno darse tiempo y espacio para soñar, eso digo yo, por eso luego escucho de repente a mi madre preguntando.. "Que haces???... y yo cruzando una pierna recostada en la cama viendo al techo solo atino a decir... Nada..." cuando en realidad me estaba saboreando un Gelato italiano en Florencia.

Yo tengo una discapacidad diagnosticada hace muchos años por mi psicologa, soy incapaz de seguir secuencias, lo que me lleva a facilmente cambiar de ideas, de rumbos de todo, pero lo que realmente me importa lo que hago para no dejarlo de lado lo hago disciplinadamente asi que procuro cuando manejo sola soñar mucho, busco espacios semanalmente para mis planes, para respirar y pensar. No se si mis sueños se hagan realidad pero lo que si me parece es que mi vida sin mis sueños seria un verdadero desperdicio..

Que hermoso post Marthita... me encanto!
SERHUMANA dijo…
Ay Martuchis, te leia y pensaba: es por esto que yo aqui hablo (escribo) más kilometricamente que en otros lados (bueno en todos escribo mucho) pero aqui, en tu blog, siempre me encuentro refleccionando y abriendome a contar más de mi. Me gusta eso. Aqui se esta calido. Como ahora yo con la estufita en la espalda y el mate al costado.
Sabes? yo tambien pensaba como vos sobre las estrellas, no que eran ventanitas, sino que eran las personas que nos miraban desde alli.
A veces, cuando no puedo dormir, me imagino recostada sobre una nube pomposa. Pero no sé porque te cuento esto, creo que fue la imagen de la nube lo que me lo recordo.
Esto que decis, de viajar con el pensamiento. Hay gente que dice que es posible literalmente.
La imaginacion es algo maravilloso, ayuda más de lo que uno cree. Crea puentes entre lo real y lo irreal, proporciona herramienas a aquellos que su realidad no le permite disfrutar. Provoca una especie de catarsis cuando estamos mal. Y un monton de otras cosas. Con imaginacion, todo es un poco mejor.
Te mando un abrazo enorme Martuchis. Como siempre, me encanta venir de madrugada a charlar con vos!!!!!!!!!!!
BESOS ENORMES!!!!!!!!!!!
Ericarol dijo…
Yo soy soñadora por inercia, en mis sueños me refugio cuando la realidad es muy dura o muy aburrida y pretendo perderme. No tengo un espacio para ello, lo hago en cualquier momento , en cualquier lugar, hasta manejando!!! cuidado conmigo!!! me voy tan lejos en mis sueños que a veces es dificil perseguirme por eso dice mi ex, que yo soy "ida"... me gusta así, soy quien soy y no lo cambio por nada.... me identifiqué con tu escrito por muchas razones... me encanta como escribes, de verdad que si.... Un abrazo.!!!!