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Instante de Ternura.


Foto: Jaime Fierro / www.pbase.com/jaimefierro.

Hoy por la mañana, por cosas del destino me tocó permanecer durante un buen rato en la sala de espera de un consultorio médico. A pesar de que ya en otras ocasiones he estado en ese mismo lugar, hoy me cayó el veinte de que tiene mucho que ver la forma como percibes las cosas en un momento determinado de tu vida, pues definitivamente los pensamientos que cruzaron en mi cabeza al estar ahí esta mañana, no fueron los mismos de hace algunos meses atrás, cuando todavía me asomaba con nostalgia para observar a través de uno de los amplios ventanales del 4to. Piso hacia una dirección en específico de la ciudad. 


La vida es muy curiosa... Y a veces cada día es como "un mago" que no sabes en que lugar o momento te va salir de repente para darte una sorpresa... Cuando llegué, no me molestó quedarme alrededor de 15 minutos varada en una fila de autos en espera de que se desocupara un lugar para poder estacionar el auto y cuando por fin pude entrar al edificio, había mucha gente esperando a que el ascensor llegara hasta la planta baja. 


Como era mucha la gente y el espacio dentro del elevador -sabía yo de antemano- iba a ser insuficiente, para no esperar, opté por llegar hasta el piso donde se encontraba el consultorio al que yo iba, utilizando las escaleras. De entrada ya iba "alucinando", porque entre piso y piso, en los muros de ese edificio existen unos espejos enormes con los que yo siempre me imagino: ¿Cómo podría hacer una fotografía creativa?, o que sería padrísimo realizar allí una toma para algún video musical, y pensando en todo esto fue que me encontré con el letrero que indicaba que había llegado al primer piso, luego al segundo, después al tercero y justo cuando iba a dar vuelta para subir los últimos escalones que daban acceso al 4to. Piso, me encontré con un niño pelirrojo que estaba sentado en el penútimo escalón. 


En cuanto lo vi, no pude evitar sonreírle, y yo creo que cualquier persona que lo hubiera visto habría hecho lo mismo, pues inspiraba mucha ternura verlo como una "personita grande", sentado muy propio en la orilla de la escalera, con su uniforme de la escuela de corbatita oscura y ahí todo formal. Ambos nos quedamos viendo por un instante, y después de que él correspondió a mi sonrisa, me desbarató y no me pude aguantar las ganas de decirle: ¡Hola! (así tal y como si lo conociera de toda la vida)... Entonces él me devolvió el saludo también... 


Si no hubiera sido por la prisa y mis obligaciones "de grande", le hubiera hecho caso al impuso espontáneo de haberme sentado al lado suyo, ahí en la escalera para sacarle plática y preguntarle ¿Qué estaba haciendo ahí? ¿Y por qué no había ido a la escuela?, (pero eso hubiera sido sólo un pretexto, pues yo sabía que la respuesta era más que evidente, y seguramente "el niño pelirrojo" estaba esperando a alguno de sus papás que en esa mañana también llegaron hasta ese lugar para una consulta médica). 


Insisto... El día a veces es como un "mago" y en el piso al que yo me dirigía me tenía reservadas todavía otras cosas y hasta un instante de ternura... Tuve que entrar a la oficina del 4to. Piso y luego volverme a ir para subir hasta el 5to. porque necesitaba un sello y una firma para una autorización de unos exámenes y me desbarató que el niñito pelirrojo permaneció durante todo el tiempo ahí y me volvió a sonreír las dos veces extras que pasé. 


Cuando por fin pude sentarme en la sala de espera, descubrí que el cuarto piso estaba lleno de niños, primero vi a un bebé con unos churritos hermosos, que me recordaron a una persona que conozco y que me miraba con enormes ojos intensos y brillantes (yo supongo que estaba enfermo o un instante previo a que yo llegara había llorado), pero yo le empecé a hacer señas y luego me escondía detrás de su hermano y él me buscaba con la mirada como tratando de averiguar con curiosidad quien era yo. 


En los asientos de enfrente, estaban 3 señoras con un par de gemelos de meses, que despreocupados del mundo bebían sus respectivos biberones, mientras las 3 mujeres que los cuidaban aguardaban a que las llamaran para pasar a consulta. En la orilla izquierda, cerca de ese ventanal, (por el cual mencionaba yo me asomé en otro tiempo, tantas veces), estaba una niña rubia que se llamaba Sofía y que al descubrir que en el asiento contiguo al de los bebés estaba otro niño se fue de inmediato para jugar con él. Ese niño me llamó la atención en particular, desde el momento en que vi como su padre lo trataba con una ternura que te conmovía y con una paciencia que pocos adultos tenemos, jugaba con él. 


El niño estaba hermoso, tendría yo creo que unos 4 ó 5 años y si desde hacia unos minutos tanto él como su padre, ya tenían acaparada mi atención, mis 5 sentidos se centraron por completo únicamente en ellos cuando supe que el niño se llamaba Erick... Lo primero que vino a mi cabeza fue una de las respuestas que plasmé hace apenas unos días, en uno de mis últimos posts. 


Se veía que era un niño muy travieso, pero al mismo tiempo muy lleno de vida. En los pocos o muchos minutos que estuve ahí, me enteré por el papá, que luego resultó ser el tío, que Erick estaba enfermo del estómago y por eso estaba ahí. Estando ahí y viéndolo jugar con su tío, no pude evitar que mi imaginación volara y mi memoria me trajera un montón de recuerdos de planes no concretados a la mente... 


Me sentí como en esas películas en las que tienes dos finales alternativos para una misma historia y en la que siempre terminas por preguntarte: ¿Qué hubiera sido si?... Es curioso, pero apenas ayer Domingo una de mis más grandes amigas me decía que tener un hijo es una responsabilidad muy grande. Supongo yo que si alguien como ella, que es una mamá como pocas existen lo dice, es por algo... Pero estoy segura que ella no cambiaría por nada que la vida le ofreciera, el haber tenido la bendición de ser madre y estarlos viendo día a día crecer. (aún y con los problemas tan gruesos que ahora tiene que afrontar). 


A media mañana... De regreso a mi casa, me quedé pensando mucho en que así como en este día la vida me pareció como "un mago"... Hay otras en que se vuelve como un viejito sabio, que te pone las cartas sobre la mesa y en medio un reloj de arena vaciándose demasiado rápido para que no lo pienses tanto y elijas lo que tienes que elegir, aunque muchas veces eso no sea lo correcto. 


En mi caso, mi vida ha estado centrada la mayor parte del tiempo en escuela y ahora en el trabajo, sólo una vez en la vida tuve la posibilidad de soñar con tener una familia, pero el plan se desvaneció por completo y aunque hay veces que pienso de forma irremediable en eso, conforme el tiempo ha pasado, pienso que fue mejor y aunque hay veces que si me afecta, la vida, para bien o para mal, me lo ha compensado con otras cosas que de haber seguido uno de esos "Finales alternativos" que mencionaba, hoy no habría tenido la posiblidad de vivir y conocer. Viendo jugar a ese niño obtuve algo más que un simple instante de ternura... 


Quizá fue un espejismo, pero por un instante se me llenó el corazón de esperanza y le pedí a la vida con toda esa fe que yo a veces creo perdida, que si el Erick que yo imagino, alguna vez existe, que por favor él llegue en un momento en que yo sea no "una mejor persona", si no que sin importar si eso sucede o no sucede, que en este tiempo yo pueda ser "la mejor persona que hay tenido la capacidad de aprender a ser"... Erick: A pesar de que no si alguna vez existas, encendiste en mi una lucecita de esperanza, y aunque sea sólo por hoy, y tan sólo por un instante, quiero depositarla en ti.

Comentarios

Vane dijo…
Ay esos momentos son maravillosos!, a los que nos gusta escribir podemos hacer grandes cosas con sólo una mirada, un gesto, una sonrisa, nos quedamos con esas imágenes en el alma y después las usamos a nuestro favor para salir de un mal día, pintarlo todo de otros colores, dibujar en el rostro una sonrisa, dejar por una rato de lado una pena, y el mejor ejemplo es éste post, que esos pequeños grandes momentos te regalen las palabras para escribir algo así, pero ojo! no todos tienen la capacidad de detenerse a observar, a preguntar, a tratar de ayudar a un simple desconocido, no sé caminar bajo la lluvia, quedarse una noche viendo las estrellas, llorar de emoción por algo siemple, y tantas otras cosas que las personas comunes no saben ver.

Este post es el mejor ejemplo de que vos te detenés y le das valor a lo que realmente importa: las cosas sencillas que tanto le aportan a una vida, tu vida.

Muy lindo el post, así como los que me gustan a mí con mezcla de dulzura y nostalgia.

Te dejo un abrazo!
hola martuchis!!

mira, tu blog es de halloween que bonito se ve!

no lo habia visto y es mas, creo que tenia mucho sin pasar por aqui pero esque las tareas no dejan tiempo, pero la proxima semana espero tener mas tiempo y pasare con mas calma y leere todas las entradas atrasadas, lo prometo

:D

saluditos
Anónimo dijo…
HOLA..Marthita; que bonito se ve el blog!! ¡Muajaja! Pero más bonito el post. Me encanta los niñ@s aunque no sean mis hij@s. Y así como tú tambien me gusta observarlos; sus gestos, sus caritas, sus juegos...se aprenden tantas cosas cuando nos damos el tiempo de al menos una vez ser niñ@s de nuevo y esa oportunidad solamente te la puede dar otro niñ@ igual!!
un fuerte abrazo!!

erika f
Victoria dijo…
que hermoso lo que el niño sembro en ti, ojala y llegue, y no te preocupes por ser mejor, el te enseñara como serlo, estoy segura

un abrazo y hermoso post!
Anónimo dijo…
Gracias por lo bueno
Anónimo dijo…
Mate. Este blog es increíble. ¿Cómo puedo hacer que se vea así de bien?
Anónimo dijo…
Me gusta mucho su sitio. Excelente contenido. Por favor siga publicando cotent tan profunda.