Ir al contenido principal

Escaleras Hacia El Cielo.


Salí muy temprano de casa y creo que era Domingo, pues a pesar de que ya había amanecido, nadie se veía afuera como en los días ordinarios cuando todo mundo sale a trabajar.

El clima también era agradable, el invierno -al menos por esa vez- parecía haberse distraido para regalarle a aquel inicio de día una pequeña tregua sin frío.

Eso era lo único en lo que yo pensaba, mientras distraida iba con la vista fija en mis zapatos amarillos y en los pasos que poco a poco comenzaban a alejarme de mi casa, cuando de pronto, algo pasó cerca de mi y tan rápido que ni siquiera pude distinguirlo.

No sólo la forma en que me sorprendió, sacándome de mis propios y superficiales pensamientos hicieron que volteara para seguirle con la mirada y así averiguar que cosa era lo que me había distraído... Unos cuantos pasos más adelante y mirando en dirección hacia mi, estaba un perro que si bien era cierto no era de tamaño muy grande, algo en su apariencia hacia saber que llevaba viviendo en el mundo ya durante una buena cantidad de tiempo.


Tenía el pelo demasiado "embarañado" y sucio... Creí reconocerlo como el mismo que en una ocasión al doblar yo la esquina mientras iba conduciendo, lo vi subir con dificultad el borde de una banqueta. En aquel entonces era evidente que algo le dolía, o estaba muy enfermo, pues para él era difícil cargar hasta con su propia existencia.

Creo que también me reconoció, pues se quedó de pie por un segundo y mirándome cuando yo le hablé con toda la intención de acercarme.

Lo único que yo quería era tocarle la carita, descubrir sus ojos tras ese montón de nudos grises e hirsutos; y regalarle un poco de la ternura que durante tanto tiempo -se veía a leguas- todo aquel que se acercó a él le negó.

Tal vez por eso dudó un momento... Tal vez se dio cuenta que yo no le haría daño, pero que alguien lo quisiera tratar bien era también algo tan extraño, que para él fue algo tan confuso intentar decidir si acercarse a mi o no.

Su instinto huraño pudo más en la balanza, y se alejó en dirección contraria, pero me extrañó bastante que lo hizo apresurado, como si aquel encuentro conmigo tan sólo le hubiera hecho perder una cantidad valiosa de tiempo, porque la rapidez con la que se alejó me hizo saber que se dirigía hacia alguna parte.

Me quedé de pie y lo vi alejarse a toda prisa por la calle que atraviesa la fachada principal de mi casa y va a dar hacia un cerro que se pierde en la distancia.

Un sentimiento extraño me invadió cuando lo vi alejarse, porque entonces supe que no volvería a encontrarme con él, incluso mucho antes de que se convirtiera en un punto tenue en movimiento....

Entonces a la distancia algo increíble pasó... Sobre el cielo, el sol del amanecer se volvió más brillante y extendió sus brazos en forma de rayos luminosos que atravesaron las nubes y se expandieron hasta tocar la tierra.

Ahí supe que yo había llegado tarde a su vida, porque sus días en el espacio físico estaban concluidos... Una voz (que no sé si sólo yo escuché), dijo algo referente a que ese ser al que ningún humano había querido, hoy, en el cielo le esperaba algo totalmente distinto.

De ser un punto distante, se convirtió en un círculo brillante que se deslizó hacia arriba, usando ese haz luminoso que no era otra cosa más que una escalera al cielo...

Mientras se perdía entre nubes, de otros rayos también comenzaron a descender otras "almas", algunas eran nuevas y otras que hacía tiempo ya habían partido; y eso lo supe porque en forma de una paloma blanca que vino a posarse sin ningún problema sobre mi mano cuando la llamé, reconocí a Tobías, que sin necesidad de pronunciar palabra alguna, habló con la voz del pensamiento y me dijo que dejara de culparme por su muerte, porque ahora él estaba más que bien.

Se despidió y parecía que tenía prisa porque tenía poco tiempo para jugar... Otra paloma blanca le siguió cuando emprendió el vuelo a toda velocidad, y yo me quedé pensando en ¿quién sería ese nuevo amigo que ahora le acompañaba? ¿y que forma tuvo cuando le tocó estar alguna vez en el plano terrenal?...

Tal vez se conocieron en el cielo, y tal vez por eso ahora eran tan amigos... Ahí desperté de mi sueño, y me quedé pensando en que curiosamente, son pocas las veces en que los rayos del sol se reflejan así...

Alguna vez escuché a alguien decir, que siempre se debe decir una oración por las almas que llegan y también por las que parten (especialmente la gente que muere en condiciones violentas), eso es algo que tengo muy presente siempre... Y lo tendré más ahora, porque por más extraño que haya sido este sueño, puede ser que las puertas del cielo se abran, y las escaleras hacia el cielo sean visibles para quien quiera verlas de vez en vez.

Comentarios

Vane dijo…
Creo que fue un sueño lleno de paz, y ahí recibiste la respuesta a esa pregunta que siempre estuvo en tu cabeza, Tobías te lo dijo muy claro que estaba bien y que no tuviste nada que ver con su muerte, tenía que partir y así lo hizo.

Te dejo un abrazo y buen inicio de semana.
Martha dijo…
Vane:

Si fue un sueño lleno de paz, sobre todo tomando en cuenta que llevaba mucho tiempo sin soñar nada.

De lo de Tobías me quedo con la duda sabes que pienso que mucho del sentimiento de culpa que yo tengo respecto a él tiene que ver mucho con la lección que me sigue dando de topes... La de los apegos a las personas y cosas... Ese es mi coco y me sigue dando dolores de cabeza y sobre todo de corazón también.

Yo creo que me pudo también lo del perrito callejero, no poder hacer nada por él el día que lo vi y por eso se me quedó tan grabado... Sea como sea, en lo que si creo es en que las escaleras hacia el cielo son visibles a nuestros ojos de vez en vez (así como lo dije en el post).

Gracias por pasar como siempre y por estar pendiente de mi blog.

Disfruta el mar por mi y gracias por tus abrazos, esos siempre hacen falta y se agradecen.

TQM