Ir al contenido principal

Un Detalle Distinto Dentro de Lo Cotidiano.

Todos los días voy buscando en el camino momentos, elementos mágicos y detalles especiales que maticen de un color distinto a esta realidad a la que no le importa y le gusta tanto llevar puesto el mismo atuendo todos los días.

A veces lo consigo y me aferro a cualquier cosita simple, (porque eso me rescata); pero la cuestión no es esa, lo importante aquí es que durante el día, a veces voy tan ensimismada en mi propio mundo, que puedo perder el rastro a seguir para atrapar instantes esenciales.

Todavía hasta hace algún tiempo, cuando era más espectadora y menos protagonista; caminar entre las calles de la ciudad me permitió descubrir algunos personajes especiales que en su momento me inspiraron algo: El chavo "dark" que vestía con gabardina de cuero (hasta en los días cálidos y soleados); el vagabundo que se sentaba en la banqueta para ver la telenovela de las 7 a través del aparador de una tienda de electrodomésticos; la ancianita que llevaba siempre una falda pulcra y esponjada para vender sus dulces en la misma esquina del crucero transitado; y hasta El Ángel Terrenal, que sin ni siquiera saberlo que lo era, me cambio la perspectiva un día, en el camino de regreso a casa... Pero no, ahora no es de ellos de quien quiero hablar para contar....

Los detalles distintos a veces se dan dentro de lo cotidiano, y hasta hace apenas unos días, yo estuve a punto de perderme algo de eso. Iba como siempre de camino al trabajo, pensando al mismo tiempo en 20 cosas, y en una parte del recorrido por el que opto siempre, (muy cerca de mi casa), pasé de prisa y sin ver, pero una imagen en el espejo retrovisor me hizo volver los ojos, para ahora si, empezar a mirar.

La imagen que a la distancia se perdía y se iba reduciendo entre la nada, era la de una anciana que a lo lejos y sentada al pie de la puerta de su casa, con una gran sonrisa, dibujaba en el aire y en dirección hacia mi, la señal de la cruz, en una muestra evidente de que sin yo darme cuenta me estaba bendiciendo.

El tiempo como siempre es un verdugo, que me acosa y me limita... No pude detenerme para cerciorarme de que realmente la imagen que había visto era verdadera; pero durante todo el día me quedé pensando en eso.

Al siguiente día volví a pasar por ahí, pero a diferencia de otras veces, esta vez conducí mucho más despacio por ese tramo y volví a encontrar de nuevo a esa ancianita que en esa mañana -y también en las siguientes cuando yo pasaba- repetía como en una especie de ritual matutino otra vez la misma acción.

La primera vez que descubrí eso y una vez que pasó mi desconcierto, lo primero que experimenté fue un sentimiento de agradecimiento, porque a pesar de que para mi es costumbre tener presente en los pocos o muchos instantes en los que puedo hacer oración, a las pocas personas que en realidad amo (a pesar de que algunas de ellas ya no formen parte de mi vida); fue para mi una sensación muy extraña estar "del otro lado de la barrera" y sobre todo darme cuenta de que alguien más intercedía ante Dios por mi.

Desde siempre he sido muy respetuosa de las creencias de cada persona, pero siempre he dicho que es impresionante el poder que tiene una oración sincera y que más allá de los designios que Dios ya tiene establecidos para cada uno de nosotros, cuenta mucho también cuando la fuerza de tus pensamientos los enfocas a desear con todo tu corazón y con todas tus ganas, el bien para alguien que para ti es importante.

Yo no sé si esa ancianita hará lo mismo con toda la gente que pasa, pero en los siguientes días -y como a veces me pasa- me llegó de repente "el flachazo" de los días de verano de hará poco más de un año, cuando en una de esas tantas veces en que yo pasaba por ahí caminando (en las tardes cuando salía con "Poncho"), en una ocasión esa señora estaba afuera, sentada en su silla de ruedas, y justo cuando el perro y yo pasamos, ella me hizo detenerme momentáneamente con el pretexto de preguntar el nombre de mi cachorro y "chiplearlo" un poco diciéndole que que hermoso era (cosa que es muy común que suceda cada vez que salgo de paseo con él).

Lo confieso, me siento agradecida y sumamente conmovida porque creo que desde que mi abuela vivía nadie me había bendecido así.
Desde el día en que descubrí eso, he pensado mucho en que quizá me he perdido de la posibilidad de conocer (aunque sea por un instante cuando se cruzan a mi paso) a otros personajes especiales, quizá por ir tan sumergida en mis propios pensamientos.

Han pasado ya un par de semanas, pero todos los días al pasar por la calle donde el número 1423 indica que es el punto donde se encuentra su casa, no puedo evitar fijarme si ella está o no está ahí.

Hace pocos días, pasé con toda la intención del mundo, otra vez con Poncho (y de noche); pero quizá era muy tarde para ella, a través de la ventana sólo se veía una luz tenue encendida, como de buró junto a la cama, y hoy que pasé otra vez, a través del mosquitero de la puerta de su casa, que por las mañanas siempre está abierta, solamente alcancé a percibir una silueta recortada contra la oscuridad y que me dio la impresión de una envolvente soledad.

Quizá era yo, que en ese instante llevaba las emociones de mi alma, prácticamente en la mano (porque no sé en realidad ya que hacer con ellas); pero esa imagen momentánea me hizo pensar en que tal vez -como suele pasar con muchas personas- algo tan simple como lo que ella hace cada mañana quizá con cada uno de los que pasan (y que a mi en lo personal me hace mucha, mucha falta); tal vez para nadie es importante, no sé como sea su familia, y tampoco sé si ella sea capaz de darse cuenta de que regala a manos llenas tanta luz.

Es la primera vez en mucho tiempo que escribo un post, y lo publico sin imagen... La decisión de hacerlo es completamente intencional, porque creo que es una buena oportunidad para explicar con un ejemplo concreto lo que siempre digo en referencia a como muchas veces, las cosas más hermosas que has visto no pueden reflejarse ni explicarse a través de una fotografía.

Las imágenes del alma a veces son las que más expresan cosas, y por eso, en lugar de una foto ilustrando el inicio de este escrito, prefiero compartirles un reflejo introspectivo que les permita conocer sin necesidad de mirar, una fotografía imaginaria en la que desde el reflejo del espejo del retrovisor de un auto, en una mañana de marzo, se percibe a la distancia la imagen de una mujer de la tercera edad, haciendo a lo lejos la señal de la cruz.

Tengo un impulso loco, que involucra flores en colores vivos que siempre alegran aunque sea por un instante... No sé si el alma me aliente, mientras la razón me frena... Tan sólo sé que de algún modo ella tiene que saber que lo que hace es importante, mientras yo sigo pensando en que las personas especiales son como los personajes incidentales de una película, y aunque la vida te regale la posibilidad de conocerlos tan sólo por un lapso corto de tiempo, lo que en realidad importa es eso tan simple, y a la misma vez tan grande, (que tal vez sin darse cuenta), logran hacer por ti.

Comentarios

majana dijo…
En verdad que no fueron necesarias las imágenes, me fui imaginando todo así como lo describías. Fíjate que no me había puesto a pensar como es importante ser observador, sin imaginarlo o sin estarlo buscando te puedes encontrar con lo que necesitas, en tu caso fue una bendición de parte de una persona a quien no conocías y por ello quizá fue mas estraño, pero a lo mejor por eso pusiste atención; muchas veces quizá esos pequeños detalles de quien menos esperas y que suceden en momentos en los que nos sentimos abrumados nos vienen a dar un poco o bastante luz a nuestras vidas, no se por que sera, creo que a veces Dios nos envía a sus ángeles justo cuando mas lo necesitamos.

Muy bonito post....linda experiencia la que hoy compartes con nosotros.

Saludos!
Martuchis dijo…
ALE:

¿De verdad te imaginaste todo?, ¡Esa era la idea!!!, de verdad que chido que si lo logré...

A veces no es que te propongas ser una persona observadora, es simplemente que la ciudad o los lugares por los que pasas a diario te van revelando cosas. No siempre tenemos el tiempo y la capacidad para verlos y por eso nos podemos perder de la posibilidad de conocer personajes interesantes o que te regalen tanto tal vez sin darse cuenta.

Coincido contigo en eso que dices que Dios nos envía ángeles cuando más lo necesitamos, pero lo triste a veces es que no se pueden quedar para siempre con nosotros, la gente que vale la pena, muchas veces permanece por muy poco tiempo aquí.

Gracias por tu comentario, por tu ayuda de todos los días y por pasar por aquí.
Vane dijo…
Esas cosas valen tanto la pena, y te quiero pedir algo, hablá con esa señora, hacele saber que importante es para vos un gesto tan simple y a la vez tan grande que ella te da cuando te ve pasar.

No mates un impulso, no sabés a donde te pueden llevar, o con que cosas hermosas te podés encontrar.

En estos momentos me imagino la carita de esa señora -que no sabemos si su familia la quiere o la trata bien- al verte bajar del auto y agradecerle con un gesto sencillo la bendición que te da cuando vos pasa por su puerta, wow que genial eso!, aprovechalo no todos tenemos esa suerte de que alguien nos regale algo sin pedir nada a cambio y mucho menos sin conocernos.

Muy lindo post.

Te dejo un abrazo!
Ericarol dijo…
Martha, no había leído este post. me ha conmovido. esos encuentros cercanos del tercer tipo son los que enriquecen nuestra vida, sobre todo la espiritual. que bueno que te hayas fijado!!!!! abrazos!
Victoria dijo…
yo creo que esa señora es tu abuelita bendiciendote aun, yo lo creo asi, Dios se vale de muchas herramientas para que voltees a verlo y creas...
que lindo gesto de es señora, me conmoviste con este post!!!
maravilloso