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Juárez: El Rostro de Piedra.

"Le gustaba la ropa de etiqueta. Lo hacía sentirse moderno, cosmopolita, como pensaba que debían ser todos los mexicanos del siglo XIX. Al calarse un frac y un sombrero de copa, al empuñar ese bastón que para él era semejante a un cetro, sepultaba en el olvido definitivo el calzón de manta, la camisa de percal y los huaraches que había usado durante la niñez"...

Desde siempre he dicho que los libros pueden contarte una historia, no sólo la que llevan resguardada en cada una de sus páginas, porque pueden hablarte de cuando aún no habían sido escritos, de cuando fueron publicados o contarte todo lo que hay con el tiempo y va mucho más allá de lo que llevan impreso en sus hojas.

Mi historia con este libro empezó mucho antes de que yo supiera que existía. En Marzo del 2009, me enviaron a cubrir una rueda de prensa de la presentación de un libro. Por lo general me gusta asistir a ese tipo de eventos, porque aunque muchas veces la cobertura no esté programada para un artículo de revista, es interesante atender a este tipo de invitaciones porque es casi de cajón que el autor comparta algo importante o alguna anécdota que no vas a encontrar entre las líneas que escribió.

Eduardo Antonio Parra.

Eso fue lo que pasó con "Juárez El Rostro de Piedra", que más que una rueda de prensa fue una reunión de gente, alrededor de Eduardo Antonio Parra (el autor del libro), quien empezó contando la idea que originó que él escribiera este libro.

Imagínense la siguiente escena: Un carruaje antiguo viajando por la zona desértica de Samalayuca en plena canícula... Pero no es un vehículo cualquiera, en él viaja Benito Juárez y algunos miembros de su gabinete.

Si en nuestra época, viajar por carretera y atravesar el desierto es algo difícil, imagínense lo que fue para este personaje tan importante en la historia de México, realizar ese trayecto (en un intento por mantener a salvo su gobierno del imperialismo impuesto por Maximiliano de Hasburgo y sus tropas francesas); por una zona en la que los hombres que lo acompañaban se fueron reduciendo en el camino cuando literalmente les explotaba el estómago debido al calor excesivo y la falta de agua; mientras el señor Presidente, viajaba bajo esas condiciones con su traje de levita en color oscuro.

Eso es lo que más recuerdo de la presentación de este libro, que el autor leyó un fragmento en el que describía a Benito Juárez viajando a través del desierto con destino a Paso del Norte, con el polvo, el sudor y el calor excesivo encima, con la lengua prácticamente pegada en el paladar por la falta de líquido y con mucha tristeza y añoranza por su familia... y todavía (por si todo eso fuera poco), con la incertidumbre de estar gobernando un país prácticamente arruinado en lo económico e invadido por el ejército francés.

De entrada la imagen de ese instante que inspiró a Eduardo Antonio Parra a realizar una investigación exhaustiva (que incluyó leer gran parte de las cartas que Benito Juárez le enviaba a su esposa), a mi me atrapó por completo, porque lo primero que vino a mi mente fue el recuerdo de un traje que observé resguardado en una vitrina en El Castillo de Chapultepec y que en realidad perteneció a Benito Juárez.

Así como ese traje que pasé largo rato observando me dio una idea de como fue en realidad físicamente uno de los héroes de los que me hablaron maravillas en los libros de educación primaria, "Juárez El Rostro de Piedra", me lo develó como un ser humano lleno de muchas contradicciones, aferrado al poder (porque modificó la constitución varias veces con la intención de seguir gobernando); y en el plano personal, un hombre que a pesar de ser liberal, tenía muchos prejuicios, bastante observador y al que le gustaba más escuchar que hablar.

Benito Juárez era demasiado serio, pocas veces expresaba sus sentimientos, las expresiones de su rostro eran indescifrables (de ahí viene el título del libro).

Sólo su esposa (que era la persona que más lo conocía y en quien él confiaba ciegamente), alguna ocurrencia de sus hijos más pequeños o su criado de confianza: Camilo lo vieron reírse alguna vez, ya que era un hombre bastante rígido al que no le gustaba el contacto físico, sobre todo con gente de su mismo sexo (por lo mismo prejuicioso que era); pero entre los aspectos positivos de su personalidad (y que pocos conocemos), está el hecho de que gracias a su excelente ortografía y su capacidad de redacción, recibió una invitación para formar parte de La Real Academia de La Lengua.

El libro es un viaje a través de sus pensamientos y a pesar de sus múltiples errores (que de no haber fallecido lo habrían convertido en un dictador), era un hombre que de corazón deseaba construir un México diferente.

A él le tocó gobernar tanto en tiempos de paz, como en tiempos de guerra; estar al frente de un país que ya desde esa época se encontraba prácticamente en la ruina; y es muy curioso saber que el título de Benemérito de Las Américas, lo recibió por parte de una universidad en Colombia y aunque él detestaba los reconocimientos y los títulos que denotaran una jerarquía por encima del común de la gente, irónicamente le otorgaron esa distinción en una etapa muy difícil de su gobierno.

De verdad es interesante conocer a un Benito Juárez, que aunque demasiado formal y serio, tuvo una época en que se divirtió mucho estando en Nueva Orleans; la época en que se ganó la vida en esa ciudad enrollando puros; sus sentimientos en el exilio y la pesadilla que vivió al estar preso en la cárcel de Úlua, de lo difícil que fue para él vivir después de que falleció su esposa, descubrir que a pesar de que fue uno de los detractores más severos con la iglesia; era un hombre creyente y que vivió con el remordimiento de que Dios lo castigaría tarde o temprano por haber atacado a sus representantes en la tierra; decisión que resultó en vano, porque los bienes incautados a la iglesia, no sirvieron ni para pagar la mitad de las deudas que en ese entonces tenía el país.

Yo creo que eso fue lo que me gustó de ese libro, descubrir a un Juárez muy distinto del que yo conocí en mis primeros años de formación, alejado del mito y del pedestal en el que los libros de historia lo colocan, y que después de terminar el libro me dejó con un pensamiento muy curioso al que le he estado dando vueltas en estos últimos días:

Siempre he pensado que ser presidente de la república no es cosa fácil. No lo es en la actualidad ni lo fue en la época de Juárez. Entiendo que es una realidad el hecho de que hemos tenido muy malos gobernantes, pero en la etapa que a él le tocó gobernar y a pesar de su elocuencia e indiscutible capacidad para dictar leyes, firmar acuerdos y diseñar decretos, la figura presidencial era meramente simbólica, (ya que con cualquier guerra o inconformidad de los miembros del gabinete quedaba anulada); entonces me es inevitable pensar en que a pesar de ser tiempos muy distintos, las circunstancias y las limitantes para el primer mandatario de México en ese entonces y en la actualidad no son muy diferentes que digamos...

Esa es la reflexión más importante que me deja este libro, del cual ya no quiero comentarles más para no privarlos del encanto que cada uno de ustedes puede tener si decide comprarlo y leerlo.

Como decía al inicio: Los libros pueden contarte una historia, mucho más allá de la que llevan resguardada en cada una de sus hojas... La mía fue esta, ya la he compartido con ustedes, que como bien saben la historia de mi país siempre me ha apasionado, y aunque considero que me falta mucho por descubrir y aprender, es gracias a la labor de varios escritores que en estos últimos años se han dado a la tarea de investigar y escribir sobre la vida de los personajes de la historia con sus errores y aciertos, que podemos descubrir y sobre todo entender lo que somos hoy como nación.

Ojalá más adelante la lectura me permita descubrir a otros personajes de la historia de México desde otra perspectiva.


"Juárez El Rostro de Piedra"
Aut. Eduardo Antonio Parra
Ed. Grijalbo.

Comentarios

Que interesante Marthita! Fijate que yo me he imaginado muchas veces como serían esos recorridos en carruajes a traves de casi todo México. Si asi, yendo en autobucito, con clima y toda la cosa llega uno muerto del cansancio, ahora echarte varios dias de recorrido? Y luego que vengas a mitad de camino y te acuerdes que no le apagaste a los frijoles y ahi vas de regreso? jajajaja, no, no, no, ni me quiero imaginar :P

Por otro lado me llama mucho la atencion el tema, conocer un poco de un heroe nacional, y el tema esta muy a doc con lo que te comente en un privado en FB, verdad? jejeje Saludos y gracias por el post, tendre que leer ese libro para usarlo de referencia en "ya sabes que" :P Saludos!!
Martuchis dijo…
Diesel:

Pues si era muy interesante, pero también si te pones a pensar en que los trayectos de un lugar a otro duraban días completos y que en este caso Benito Juárez venía desde el centro del país, prácticamente exiliado y no conocía el clima tan inclemente del desierto y siempre vestía de traje oscuro, ya te imaginarás el suplicio para llegar hasta acá y poner a salvo la república.

No sé si recuerdes, pero hace algunos años en el museo de la Ex-Aduana tenían algunos de los carruajes que él usó para esos largos trayectos, eran vehículos enormes y viéndolo te dabas una idea más o menos de como era la vida en esos tiempos. A mi la verdad me impresionó esa parte del libro, porque si en nuestra época, nosotros que estamos acostumbrados al calor desértico y usamos ropa de verano, ¿te imaginas lo que fue para ellos viajar en esas condiciones?

Yo tuve que investigar un poco para ilustrar los viajes que se describen en "Las Remembranzas Fantasmagóricas", que aunque cronológicamente se sitúan unos cuantos años después del gobierno de Juárez, apenas empezaban a entrar los primeros vehículos de motor y eran más comúnes los recorridos en tren y a los lugares donde este no llegaba en carreta.

Es fascinante nuestra historia y de las propuestas que me comentaste he de confesarte que la que se relaciona con hechos del pasado es la que más interesante se me hace. Pero ya te comentaré con más detalle al respecto.

Gracias por pasar Diesel.
M a r u dijo…
Si muy interesante marthita. Me imagine al sr. Benito Juarez, con los calores que nosotros ya sabemos castigan por aca. Pero me lo imagino firme, leal a sus ideas.
saluditos marhta cuidate mucho
apegnaloza dijo…
Very, very, very nais, jeje, lo curioso es como llegan a nosotros los libros, las historias y los personajes.
¿Por qué tenemos miedo de decirle dictador? creo que lo fue, tu misma lo escribes, pero nuestros héroes nacionales son intocables, son perfectos, puros y santos.
Ya hace falta que publiques tu primer libro Martita.
Martuchis dijo…
Alfred:

Pues si de hecho si lo fue, sólo que la historia no lo ve como tal, él mismo se justificaba diciendo que tuvo que prolongar su mandato y "gobernar" bajo circunstancias extraordinarias (durante la invasión francesa, etc), pero si no lo hubiera sorprendido la muerte, posiblemente Juárez si se habría convertido en un dictador, porque él estaba convencido de que no había ningún hombre capaz de conducir el destino de México, en el único que reconocía esa facultad era en Porfirio Díaz (a pesar de que en esa época ya se había levantado en armas contra su gobierno) y aunque Juárez era un hombre que quería que nuestro país progresara, si cometió muchos errores, empezando por esa adicción al poder que ya no pudo dominar.

También pienso que gran parte de esa imagen que tiene de héroe nacional está basada en esa fama que los libros de historia y los de texto que llevamos en la escuela se encargaron de crearle al exhaltar sus virtudes y casi casi desvanecer los defectos que como ser humano tenía, los errores que cometió siendo a lo largo de su carrera política y por eso (a excepción de la satanización que hasta la fecha tiene de su imagen la iglesia), Benito Juárez sigue siendo intocable, por eso es interesante leer los libros de gente como Eduardo Antonio Parra, que nos ayudan a desmitificar esa imagen equivocada que muchas veces tenemos sobre estos personajes de la historia.

Sobre lo de publicar un libro yo... Uy eso me viene muy grande, si me gustaría más adelante escribir un pequeño compilado de historias cortitas e imprimirlo para compartirlo con mis amigos nada más, pero creo que ese título de escritora todavía me viene muy grande.

Gracias por pasar. ¡Saludos!!!
Vane dijo…
Estos grandes personajes de la historia, que en los libros te lo pintan demasiado buenos, o demasiado malos, a veces no es lo que dice ahí, y en realidad lo que sucedió en diferentes epocas nunca se sabrá en realidad, o tal vez si pero seguramente no llegaremos a saberlo nunca porque se podría caer a pedazos la política, la ilgesia, y los mismos héroes con los que crecimos conociendo sus grandes hazañas, y ya de grandes nos damos cuenta que en realidad no fue como lo contaron, tal vez es peor o porque no encontrarse con alguien que fue mejor de lo que te habían contado.

En fin es muy complicado esto de la historia, pero no deja de ser fascinante porque en alguna página por ahí perdida en algún libro con poca disfusión algo diferente seguro encontraremos.

Gracias por otro capítulo de la historia tan rica de tu país.
Marthita: Eso de que es una figura muy protegida si es cierto.

Recuerdo que una vez le preguntaron al "Loco" Valdéz el por qué habían cancelado su programa de pronto, el cual se llamaba "La hora del Loco Valdéz". Entonces comento la censura que había en ese entonces en la televisión. Esto fue hace unos 35 o 40 años. Conto que una vez hizo una broma y por eso lo censuraron.

La broma era:

Cual fue el único presidente de México que fue Bombero?

La respuesta fue: "Bomberito Juárez" jajaa y ya por eso, Zaz! pa fuera de la tele por medio de la Secretaría de Gobernación, tú crees?

Y por otro lado, con lo de ser escritora, pues yo te veo a ti mucho mas escritora que muchos pseudo escritores. No me digas que un libro tuyo no tendria mas valor y aporte que uno de Carlos Trejo y sus "Cañitas" por Dios!

Animo! Avientate al ruedo! :D
Martuchis dijo…
Diesel:

Esa anécdota de Benito Juárez si me la sabía, de hecho era muy comentada en las clases de la universidad cuando yo estudiaba comunicación. En esa época la figura presidencial era intocable y ni se diga la de los personajes de la historia, no se si para bien o para mal hoy hay más apertura... Aunque yo muchas veces me pregunto... ¿Realmente tenemos libertad de expresión?

Respecto a lo del libro... ¡Oh, stese! ya me dio gueguenza...

Gracias por pasar.