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Historia En La Canción: "El Piano de Genoveva".


La primera vez que escuché "El Piano de Genoveva", yo iba a bordo de una camioneta con una amiga transitando por uno de los carriles del Freeway en la ciudad de El Paso, Tx.

Era de noche, una noche demasiado nostálgica, porque al pasar por un lugar me envolvió de pronto la tristeza, porque justo ahí me cayó el 20 de que las cosas no volverían a ser como antes y una persona que yo quería mucho, nunca más iba a volver (y así fue).

En ese entonces yo me guardé ese sentimiento, pero recuerdo muy bien que al ir avanzando por el asfalto dividido a la mitad por una línea de color blanco, que marcaba el camino de regreso a Cd. Juárez, los primeros acordes de esta canción comenzaron a sonar y mi amiga me dijo entonces: "escucha esa canción"... Luego, giró el botón para aumentar el volumen, y así pudiera ser más perceptible la voz que comenzaba a salir del reproductor de CD´s


Para mi no era desconocida la voz de Eugenia León, ni tampoco era nada nuevo saber que cada vez que yo me subía a esa camioneta la escucharía, pues esta amiga es la única persona que hasta el momento conozco que tiene discos de esta mujer (que para mi es una de las mejores cantantes que tenemos en México); y la única también que disfruta tanto como yo escuchar su música.

La historia de como empecé a apreciar su talento es otro boleto... En esa ocasión sólo recuerdo la oscuridad de la noche y que ambas nos quedamos en silencio. Ella para que yo escuchara, y yo, para descubrir una historia que de inmediato me transportó por primera vez hacia otro tiempo y lugar... A un espacio geográficamente indefinido, a miles de kilómetros de ahí.

Lo primero que imaginé, fue a Eugenia León cantando al pie de un castillo antiguo, ataviada con un súper vestido elegante, bordeada por antorchas que iluminaban de forma parcial el gris de la tarde que de un instante a otro se convierte en anochecer.

A medida que Eugenia describía (a través de esa voz tan hermosa que tiene), las imágenes de una historia; yo me imaginaba que tal y como si fuera un espíritu invisible, yo me transportaba a través de la música y los sonidos al interior del castillo para conocer a través del piano a Genoveva, que en ese entonces yo me la imaginaba como una pequeña princesa, viviendo entre muros altísimos de esa fortaleza que resguardaban todo su mundo de fantasía.

Con gran claridad veía el instante en que las once madrinas le hacían regalos, y también cuando ella se escapaba de la mano de un niño al que le robaba su primer beso en el bosque, luego de toda una tarde de recolectar los nidos de las aves mágicas que sólo habitan en el mundo imaginario.

Pero llegaba un momento en que la realidad se mezclaba con lo inexistente, y de golpe propiciaba que Genoveva tuviera que poner los pies sobre la tierra, al enfrentar de cara a la muerte (tal como lo describe en una de las estrofas); al recibir en un estuche de madera el cuerpo inerte de alguien muy cercano a ella...


Pero la historia era en realidad otra, no estaba tan lejana como yo la imaginaba... Había sido escrita a principios del Siglo XX por un poeta mexicano nacido en el estado de Zacatecas: Ramón López Velarde, quien no se sabe a ciencia cierta en quién o en que momento de su vida se inspiró para escribir este poema y lo único que se puede hacer es sacar conjeturas analizando el contexto histórico en que lo escribió: en 1908, una época demasiado turbulenta para el país.

Tal vez Genoveva, la mujer que este poeta contemporáneo refleja a través de su prosa y de esas metáforas mórbidas que hacen alusión a la muerte con una obsesión casi macabra en muchos de sus escritos, son lo que que hace que la interpretación que cada uno de nosotros le puede dar a esta poesía sea tan ambigua...

Yo misma le pregunté a Eugenia sobre esta canción, y la respuesta que ella me dio fue tan difusa como la historia que cada quien se imagina al escuchar la letra...

A veces eso es lo que me desespera de los autores y sus escritos... Que su obra se encuentra reseñada en compilaciones, en antologías poéticas, pero pocas veces los que saben de literatura se enfocan en los aspectos de la vida del autor que influyeron para que él creara una obra en particular.

Es evidente que El Piano de Genoveva habla sobre la historia de una mujer provinciana y de ese piano (quizá en el interior de su casa), que a la par de amenizar las tertulias, con su silencio quizá volvió todavía mucho más denso el ambiente durante algún funeral...

Esa es la historia en la canción y que en este mes, obviamente tenía que ser algo relacionado con México, y quien mejor que Eugenia León para vestir de colores patrios esta sección...

Ojalá disfruten la canción tanto como yo.

"El Piano de Genoveva" / "Juego con Fuego" (1991) / Eugenia León / Track No. 9

"El Piano de Genoveva"
-Aut. Ramón López Velarde / Adapt. David Haro / Interp. Eugenia León-

Piano llorón, de Genoveva, 
doliente piano que en tus teclas
resumes de la vida el arcano,
piano llorón, tus teclas son blancas y son negras,
como mis días negros, como mis blancas horas.

Piano de Genoveva, que en la alta noche lloras,
que hace muchos inviernos crueles que no te alegras,
tu música es historia, de poéticos males.

Habla de encantamientos y de princesas reales,
de los pequeños novios, que por robar los nidos,
una tarde nublada, se quedaron perdidos, en el bosque...

Y nos cuentan de la niña agraciada,
que recibió regalos, de sus once madrinas,
que no invitó a la otra a sus bodas divinas,
y que sufrió por ello, los enojos del hada...

Piano de Genoveva, te amo por indiscreto,
de tu alma a todo el mundo revelas el secreto,
cuentas uno por uno, todos tus desengaños,
me pareces ¡oh piano!, 
por tu voz lastimera, una caja de lágrimas,
y tu oscura madera, me evoca la visita del primer ataúd,
que recibí en mi casa, en plena juventud...

Piano llorón de Genoveva,
doliente piano que en tus teclas,
resumes de la vida el arcano...

Piano llorón, tus teclas son blancas y son negras,
como mis días negros, como mis blancas horas...

Habla de encantamientos y de princesas reales,
de los pequeños novios que por robar los nidos,
una tarde nublada, se quedaron perdidos,
en el bosque...

Comentarios

Mr. fuser dijo…
siempre fue una maravilla el piano para mi, y tambien he querido aprender a tocarlo


cuidate y besos
Vane dijo…
Antes que nada te pido perdón por tantos días de ausencia, acabo de leer todos los posts que me perdí, y me encontré con un montón de cosas como ya nos tenés acostumbrados en este espacio.
Tal vez esta vez fue como diferente, al estar varios días desconectada de todo entrar a tu blog y ver tanta cosas como que caigo en la cuenta de algo que ya sé pero leerlo todo junto es como decir wow! que variedad, repito esto ya te lo dije pero abrir la puerta hoy para entrar a tu espacio me hizo ver todo eso de golpe, y me provocó la misma sensación de cuando encontré tu blog y me lo quería leer todo en un sólo día.
Me encontré con mucho arte, talento, algo de bronca y tristeza por todo lo que está pasando por tu tierra, pero como bien lo dijiste en uno de tus posts que el día que nació Melissa nada más importaba que la llegada de un nuevo ser, así que me quedo con eso, con la bendición de un recién llegado -Como bien lo dice Serrano en su canción- Y también opino igual que él al pensar que Melissa y tantos otros bebes que están llegando van a tener en un futuro la posibilidad de ver mares azules, y un mundo mejor en todos los aspectos, quiero creer eso, tener fe y esperanza para que estos pequeños tengan el derecho de que le dejemos un planeta donde se pueda pisar, respirar, disfrutar de las maravillas naturales, escuchar el mar, el canto de un pájaro, y no disparos de cañones, yo sigo pensando que si se puede, tal vez esa es la mejor parte de ser un soñador, a pesar de que todo se caiga a pedazos, yo levanto la mirada y digo: mañana será un gran día!!!

Gracias por tanto y todo!
Te dejo un abrazo!
Martuchis dijo…
MR. FUSER:
El piano es uno de los instrumentos que producen no sólo música hermosa, sino sentimientos también... En fin... Nunca es tarde, creo que todavía si te lo propones puedes aprender.

VANE:
Para mi también han sido días difíciles y yo sabía muy bien que tu ausencia se debía a alguna razón poderosa.

Es lo que te digo siempre, para mi es más que suficiente con que me lean y si al dejar un comentario me compartes algo, eso ya es ganancia.. Sea como sea tú siempre has estado en las cosas más importantes y en los momentos más difíciles de mi vida, y eso se agradece mucho más allá de un blog.

Coincido contigo en que aunque el mundo es un lugar cada vez más deteriorado y el ambiente es tan hostil, quedan muchas cosas que valen la pena y el mundo a pesar de todo eso es un lugar grandioso... No hace falta viajar ni irte a otro lado, sólo mirar al cielo para descubrir que Dios hace muchas cosas todos los días para regalarnos, aunque no siempre tengamos el ánimo ni la capacidad de verlo.

Yo también creo todavía que las cosas pueden cambiar.

Gracias por pasar y por el abrazo también, los tuyos (al igual que tus palabras siempre hacen falta), más de lo que crees.