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Lunes de Compositores (Con Sabor a México): José Pablo Moncayo.


Termina el mes patrio, este es el último Lunes del mes de Septiembre y con ello finaliza también nuestro recorrido por los sonidos y las notas de México. Son muchos los compositores que se nos quedaron en el tintero y que merecían un espacio especial en este blog, porque el mes tiene sólo 4 semanas, pero talento e ingenio siempre hay mucho en nuestro país, y a través de los años, siempre, en todos los ámbitos han destacado artistas y genios (no sólo en el área de la música); pero no se preocupen, de toda esa gente que nos hace a los mexicanos, sentirnos orgullosos de nuestras raíces, hablaré más adelante en este blog.

Como ustedes saben, siempre que realizo una serie de posts en forma secuencial, me gusta dejar "la cereza del pastel", para el final... Este post no es la excepción y el plato fuerte para esta serie de la sección de Lunes de Compositores (con sabor a México) no podía concluirla de mejor manera que con la obra de José Pablo Moncayo.

¿Me acompañan a conocerlo?

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Sobre su Formación Musical:
Orgullosamente mexicano, nació en Guadalajara, Jalisco. Comenzó estudiando piano y luego ingresó a estudiar música en el Conservatorio Nacional, y a la par de estudiar la carrera trabajó como pianista en cafés y para la radio, con el propósito de ayudar a su familia con los gastos y también para poder costearse sus propios estudios.

En 1935 integró "El Grupo de Los Cuatro" con Blas Galindo, Salvador Contreras y Daniel Ayala Pérez para difundir sus obras que reflejan el espíritu nacionalista de México.

En el año 1942, obtuvo una beca para estudiar en el Instituto Berkshire en Estados Unidos, y durante su estancia en ese lugar escribió su obra "Llano Grande".

Dos años más tarde, con "La Sinfonía No. 1" ganó el concurso convocado por La Orquesta Sinfónica de México en 1949 obtuvo "El Premio Chopín" con la sinfonía "Tierra de Temporal", obras que denotan un marcado arraigo a la naturaleza.

José Pablo Moncayo también compartió sus conocimientos con otras generaciones, ya que fue maestro de armonía, composición, dirección de coros y dirección de orquesta en el Conservatorio Nacional.

En 1944 fue cuando se convirtió en director de orquestas, y un año después obtuvo la subdirección de La Orquesta Sinfónica de México, la cual dirigió de 1946 a 1947. Después, en 1949 cambió a la Orquesta Sinfónica del Conservatorio, hasta el año 1955 (año en que falleció en la Ciudad de México).

Cuáles son sus piezas más famosas:
Con José Pablo Moncayo pasa algo muy curioso... La fama y la trascendencia del "Huapango de Moncayo ha sido tal, que eclipsó por completo el resto de su obra, por eso en esta ocasión en lugar de reseñar cuáles son sus obras más famosas, lo hacemos a la inversa... Estas son algunas de las piezas que también fueron creadas por él:

"Pequeño Nocturno" (1936), "Amatzinac" (1937), "Sonata Para un Violín" (1937), "Huapango" (1941), "Sinfonía No. 1" (1944), "Sinfonieta" (1945), "Tres Piezas Para Orquesta: feria, canción, y danza" (1947), "Homenaje a Cervantes" (1947) y "Huapango" (1958), "Sonata para violín y cerillo", "Tres Piezas para Piano", "Sonatina Para Piano", "Tierra de Tempestad", "Penatori", "Canciones de Mar", "Fantasía Intocable", "Danza de los Maíces", "Romanza de las Flores de Calabaza", "Cuento de La Potranca", "Homenaje a Carlos Chávez y Tierra".


Sobre El Huapango de Moncayo:
El Huapango de Moncayo es un arreglo para orquesta sinfónica de tres sones provenientes de la rica tradición musical del Estado de Veracruz: "El Siquisiri", "El Balajú" y "El Gavilancito". A lo largo de la obra podemos encontrar una de las más famosas formas de presentar los sonidos de México.

El huapango se define como un género musical mexicano, pero esta pieza es en realidad un popurrí conformado por estos 3 temas que ya mencionamos y son originarios de esa parte de México.

La gente que sabe de música, define a esta pieza como un prodigio de la orquestación, llena de exóticos colores musicales, creada a partir de variados ingredientes provenientes de la música de Stravinsky, el impresionismo francés, el mexicanísimo de Revueltas (que se merece un post más adelante) y el folklore veracruzano y africano.
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Siempre que alguien piensa en México, de inmediato le vienen a la mente, las imágenes del mariachi, de la música ranchera, de las composiciones de José Alfredo Jiménez, la gallardía de los trajes de charro y la belleza de los vestidos típicos de cada región; así como los rostros de los personajes que han trascendido en el cine y la música; pero pocas personas saben que uno de los temas más representativos y que nos hacen sentirnos orgullosos de lo que somos, es esta composición a la que muchos consideran como un segundo himno nacional para todos los mexicanos.

Yo no sé si a ustedes les pase, (y aquí hago un paréntesis para expresar una pensamiento en voz alta y aclarando que hablo sólo por mi), pero yo creo que siempre que se trata de elegir un tema que represente a toda una nación, esta debe ser una pieza que además de hablar con notas y sonidos de todo lo que es y significa un país tan grande, tan hermoso y tan lleno de cultura e historia como lo es México, esa composición debe emocionarte, producirte sentimientos, en pocas palabras, ponerte la carnita de gallina cuando lo escuchas (tal como sucede con el himno nacional mexicano cuando lo escuchamos en eventos a nivel internacional y fuera de aquí).

Eso es lo que a mi me pasa con esta composición que conocí gracias a mi papá, cuando tenía alrededor de unos 5 ó 6 años (me acuerdo perfecto de noches de Domingo, de regreso a casa y sonando esa pieza en el radio del auto). 

Ya ahora como una persona adulta, me ha tocado escuchar la pieza en vivo y me sigue produciendo lo mismo, y yo pienso que es quizá porque El Huapango de Moncayo es una pieza que ha trascendido en el tiempo y a través de las generaciones. Donde quiera que se escuche y sin importar la nacionalidad de la orquesta sinfónica que lo interprete, siempre nos traera esa gama de sentimientos que no se pueden explicar, pero que se experimentan cuando te das cuenta que los mexicanos somos herederos de toda una tradición cultural y en la que a pesar de los problemas que tenemos como nación, debemos sentirnos orgullosos.

Fernanda Familiar dijo esta semana en su programa de radio: "Si se te olvidan tus raíces, se te rompen las alas" y me encantó escucharla decir eso, porque creo que esa frase resume de manera perfecta que no podemos dejar de ser quienes somos, y a esto yo agregaría que también teniendo siempre eso muy presente, a través de composiciones tan hermosas como esta, recordamos siempre que México es un país que va más allá de todo lo negativo que nos rodea, es una tierra generosa, noble y es una suerte haber nacido aquí.

En esta ocasión no hubo frases expresadas por el compositor que homenajeamos en este post, pero no son necesarias, pues sus notas y la belleza de esta pieza, expresan a la perfección su amor por nuestro país. 

Me hubiera encantado dejarles una versión interpretada por La Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma de México, o mejor aún: por La Sinfónica de Las Américas de Alondra de La Parra (una chava extraordinaria de la que ya hablaré en su momento); pero la verdad es que no encontré ningún video de buena calidad, y así, una vez que por fin di con uno que si me gustó, me pareció muy original compartirles esta pieza interpretada por una orquesta juvenil venezolana, interpretando de manera magistral en un escenario extranjero la creación de un mexicano. ¿qué fregón no? 

Además es totalmente disfrutable desde antes de que inicie... Ese sonido de los instrumentos antes de empezar un concierto o de interpretar una obertura, es una de las cosas que más me emocionan y de las que más me gusta experimentar, la verdad no sé como explicarlo.... ¡En fin!, espero que la disfruten y les guste. Gracias por acompañarme en este breve recorrido por los sonidos de mi tierra.

¡Viva México!

Comentarios

Claudia Monica dijo…
Excelente post!!

Este tema de verdad es maravilloso y coincido en lo que comentas, pero un tema que represente una nacion si debe emocionarte y causarte sentimientos y esto es exactamente lo que produce esta pieza.

Recordaba la presentacion de Aida Cuevas donde la orquesta toco este tema y de los mensajes que nos estabamos enviando por celular jaja.

Mexico es un pais maravilloso, a pesar de todos sus problemas es nuestra casa, el lugar que nos ha visto crecer y nos ha dado todo.
Viva Mexico!!

Como siempre te lo digo, me encanta como escribes y el empeño que le pones a cada post!

Gracias Marthita
Martuchis dijo…
CLAU:

Pues yo me quedé enamorada del vestido de Aida Cuevas y del Tango No. 2 (que fue la pieza con la que abrieron el concierto) y es de Arturo Márquez, otro gran compositor mexicano que también debió estar en este Lunes de Compositores.
Ya hablaré más adelante de él y de Alondra de La Parra.

Saludos y gracias por pasar.
Claudia Monica dijo…
Siii, la señora se veia guapisima con ese vestido y con su traje tambien, creo que es la unica que lo porta tan bien como ella.

Y que voz tiene!
Martuchis dijo…
Sip, yo también es una de las cosas que más le admiro, que siempre se le ve muy padre el traje de charro y los vestidos que usa también, además el respeto que tiene por ese tipo de símbolos de los mexicanos es lo que hace que también el público la quiera y la admire, canta precioso la señora.

Insisto, me encantó su vestido.