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Imágenes desde la Imaginación.


Es la primera vez que intento escribir ilustrando las palabras con fotografías imaginarias. Aquellas que surgen del recuerdo de algún momento ya vivido o del reflejo de lugares y cosas que sólo existen en mi imaginación...

Quizá tú también tienes las tuyas y están algo empolvadas (como consecuencia de haber permanecido tanto tiempo arrumbadas), porque las cosas que ves a diario han propiciado que te acuerdes que ahí están; pero si en un día sin prisa, tú y yo nos sentáramos sobre el suelo, yo te regalaría toda la atención del mundo para pedirte que me compartieras -si lo quieres- todas las fotografías que vistas desde tus ojos, reflejan del mundo lo que para ti vale la pena.

Yo también te mostraría las mías, y quizá para que pudieras entenderlas, las materializaría en forma de un álbum de pastas enormes y desgastadas que pondría sobre tus piernas para que lo puedas ver mejor.

Al abrirlo, entre sus hojas de papel mate y la transparencia de alguno que otro trozo de albanene (que con seguridad utilizaría para separar un instante de otro), encontrarías imágenes de sonrisas, de charlas que en otro tiempo duraban hasta la madrugada hablando de los sueños; de amaneceres y cielos estrellados, montañas pintadas en color naranja de verano, en el punto donde se divide una ciudad en dos países.

También encontrarías la imagen de un ser muy pequeñito, al que sin yo conocerlo, el destino me regaló la oportunidad de verlo en los primeros instantes cuando llegó al mundo. En la página de enseguida, verías una flor carnivora real, de tamaño pequeño en una maceta; la luminosidad de una medusa y un caballito de mar del que sólo un pedazo de cristal separó en un punto de mis dedos.

En la siguiente hoja, encontrarías un trocito de cartón corrugado atado por las orillas a la página, para que al posar tus dedos sobre él, imaginaras de manera más exacta lo que se siente tocar la piel de un elefante.

Las fotografías más grandes, serían: la del mar visto por alguien en distintos momentos de su vida, la sonrisa tan bonita y el brillo en la mirada de un ser especial (que se fue hace ya algún tiempo), al preguntarle por alguien a quien de verdad admiraba; así como la imagen de un ángel terrenal durmiendo, y que me traje de un país lejano, guardada en un bolsillo, muchos años después.

Pero al pasar las páginas, tal vez te sorprendería encontrar que todavía hay muchos espacios en blanco... Tengo uno reservado para la foto de un campo lleno de luciérnagas, otro para la tierra y un amanecer vistos desde un globo; la de enseguida para retratar el humor del mar en el próximo espacio y tiempo en el que nos encontremos, y una más, con un pedacito de papel atorado con un clip (a manera de recordatorio); para que no olvide buscar la cinta adhesiva para pegar el primer material que al tacto me recuerde lo que se sienta, cuando ya haya tocado por primera vez la piel de un delfín. 

Esas serían mis paginas del álbum, reservadas para el futuro que no sé cuando llegue, (o mas bien no sé como construirlo); pero en la parte final me gustaría mostrarte las fotografías que sólo yo he visto en el presente y por eso sólo a través de la imaginación puedo describir.

Ahí encontrarías la fotografía de un caracol adornando la banqueta después de toda una madrugada con lluvia; y también una imagen del amor materializado entre tanta podredumbre, a través del beso de una pareja de vagabundos un lunes por la mañana... La entrada al país de los sueños y de las historias reflejado en el aparador de una tienda repleta de objetos antiguos, y también el rostro de Dios disfrazado de abuela que reparte bendiciones a todos los que pasan con prisa por enfrente de su casa.

Verías al fauno y al cazador de sueños, que viven en el parque que delimita la frontera existente entre el mundo real y el imaginario; además de los pensamientos visibles de una chava, que de camino al trabajo se aparta del mundo real y le saca la vuelta a la tristeza, soñando despierta con una historia entre un jardinero y una niña que hablan entre ellos de preguntas y flores.

Esas son tan sólo algunas de las imágenes desde la imaginación que he captado llevando este disfraz de humano puesto. Tanto tiempo en silencio, ha agudizado mis sentidos desde el alma, para ir cazando a diario lo que otros no ven... Mañana no sé lo que encontraré al salir de casa, ni de que humor estará Dios cuando elija su disfraz del día...

No sé tampoco que pondré en esas páginas amarillas que me he saltado del cuaderno en el que escribo... Tal vez intentaré dibujar de la mejor forma un sueño, no sé si pondré la foto de alguien que quizá no existe, o contaré una historia breve que tenga un final distinto a este que vislumbro hoy...

Sí, ya sé que las respuestas siempre las tiene solamente el tiempo... Pero mientras voy cazando más imágenes hermosas del pequeño universo en el que vivo, te agradezco que en este día te hayas tomado el tiempo para sentarte a mi lado para hojear mi álbum con fotografías imaginarias... Ojalá que mañana regreses y me regales otro trocito de tu tiempo, para contarme: ¿cuáles han sido las imágenes más hermosas que has visto hasta hoy? 

Comentarios

Vane dijo…
En este momento la imagen más linda que estoy viendo es ver como cae la lluvia por la ventana, para mí es un hermoso día.


Buen inicio de semana
Martuchis dijo…
VANE:
Algunas de las imágenes más hermosas que yo he visto, me las regalaste tú.

Gracias por eso. Buen inicio de semana para ti también... Faltan 22 días... Lero, lero...