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50 Días (Día 19).


El tiempo no se ha detenido en esta curiosa afición de ir contabilizando y haciendo que "cuenten" los días. Todos y cada uno de los que he vivido desde que empecé con esta suma  -incluso hasta en los que ni siquiera he escrito- me doy cuenta de que siempre, y aunque sea de última hora, encuentro un motivo para agradecer que mi corazón siga funcionando y mis pulmones respirando vida... Es sólo que a veces la cantidad de minutos, por más que intente acumularlos en grandes cantidades desde temprano, resultan insuficientes; y todas esas cosas que quisiera compartir, y por culpa del tiempo ya no puedo, se quedan en mi mente nada más.

Pero este día, que en mi suma se convierte en el número 19, quiero hacer algo distinto... En este punto del día, cuando todavía faltan muchas cosas por hacer y todavía hay una buena parte del día disponible; quiero hacer todo a un lado, para sentarme con toda esa tranquilidad que muchas veces tan sólo se tiene en un día feriado; y lo hago porque hoy necesito tomarme el tiempo para hablar acerca de alguien de quien nunca lo he hecho, en estos casi 7 años que llevo en este lugar al que yo llamo "mi casa virtual".

Siempre quise hablar de ella, y hasta el instante en que me encuentro escribiendo esto, vuelvo a preguntarme ¿por qué razón lo hago hasta ahora?... Creo que la única explicación coherente -mas no justificable- que me sale desde el alma, es aquella que está relacionada con el hecho de que soy una persona muy extraña, para la que escribir sobre algo importante o alguien especial, no es algo que se haga a la ligera... Toma tiempo encontrar el momento propicio para intentar describir a través de las letras, todo lo que una persona puede ser capaz de darte, al grado de llegar a convertirse en alguien indispensable para ti.

Pero bueno, en esta parte del día, por primera vez el tiempo no es un regalo que me hago a mi misma. Mi atención y mis pensamientos se centran (si cierro los ojos), en la imagen de la mujer que Dios eligió como vínculo para que yo y 2 personas más (Jesús y Benjamín), llegáramos hasta aquí. 

Su nombre es Martha, y es inevitable no ver tanto de ella, cuando yo misma me miro reflejada en el espejo, pero eso es sólo en lo físico, porque su historia es muy distinta a la mía y comenzó en un lugar mucho más distante de este punto en el que yo ahora me encuentro.

Ella es mucho mejor persona en todos los sentidos, podrá no ser una mujer muy expresiva, pero en contraposición es alguien que sabe dar a manos llenas y que su amor lo demuestra en las cosas más cotidianas y que por lo mismo se notan poco o de plano pasan desapercibidas: La cobija extra que te cubre en invierno, cuando ya te has dormido... La ropa limpia sobre la cama, la comida hecha a buena hora, la fruta o el vaso de leche en la mesa (porque por más que tengas prisa no quiere que te vayas a la calle con el estómago vacío)... La cantidad de artículos que junta en 15 días para que sea parte de la despensa de alguien que tal vez nunca conozca -pero ella sabe que lo necesita- o en el número de veces que desde niña me tocó verla hacer espacio en su tiempo, para ir a visitar o cuidar de alguien que estuviera enfermo y ni siquiera su propia familia, le tendría la misma paciencia y atención.

De mi mano, apretando uno de sus dedos, experimenté desde antes de tener conciencia, lo que es sentir cuando alguien te cuida y te protege. Pero no siempre todo fue miel sobre hojuelas, ni lo ha sido hasta ahora.... Eso es parte de ser humano; y en el caso concreto de ella, nadie se lo enseñó, y con el paso del tiempo me di cuenta que con todo y sus errores siempre ha sido una buena madre.

Martha es mi mamá, y no sólo es una de las personas que mejor me conoce. Ella, aquí, es hasta ahora la única que en el cine es capaz de sentarse a mi lado por 3 horas seguidas para ver una película, -aunque a ella no le interese ni le guste- es quien quisiera resolverme la vida siempre, y se preocupa igual por mi y por mis hermanos como si todavía fuéramos niños, cuando sabe que por alguna razón no dormimos o comimos bien.

Las pocas o muchas cualidades que yo pudiera tener como persona, a ella se las debo, y cuando pienso en todas las etapas que hemos compartido, visualizo como en un álbum de fotos la imagen de una mujer joven con 3 niños pequeños, la foto de novia más bonita que he visto en toda mi vida, y ahora la de una señora que con los pliegues de la vida marcados en el rostro y en sus manos, es ahora quien con sutileza se aferra a mis dedos para poder cruzar la calle o sentirse segura al caminar.

Ella me enseñó a mi todo lo que sé sobre valores, y de todos estos años, esta etapa ha sido cuando yo más la he disfrutado, porque creo que a su vez yo también he podido mostrarle que el mundo se puede visualizar (sin importar la edad que tengas) desde otra perspectiva, y para ella, tener una única hija mujer ha sido una ventaja, porque en el fondo sabe que además de mostrarle el teatro, el cine y  música de una forma que tal vez en otro tiempo sólo podría haberlo hecho una buena amiga, tiene la certeza de que siempre que me ha necesitado, he estado ahí para ella también.

Necesitaría más de una vida para poder tener la misma calidad que ella lleva en su alma. No pretendo tampoco ser igual que ella, porque creo que suficiente bendición ha sido ya para mi que sea mi madre, que haya sido ella quien moldeó todo lo que yo soy ahora; y que en todos estos años y a pesar de todo, hoy esté bien.

No sé si la vida me permita devolverle un poco de lo mucho que ella me ha dado, pero yo voy a intentar seguir aprovechando hasta el más mínimo pretexto para convivir con ella.... y por lo pronto en este día del cuarto mes, le agradezco a Dios por otro año más en que ella ha estado junto a mi...
¡Feliz cumpleaños para mi gorda, mi chiple, mi tesoro y mi "patroncita"!.... y en lugar de intentar portarme bien algún día o ya no volver a ser nunca más una niña "contestona", prometo de regalo más salidas con charlas de esas que a ella tanto le gustan y momentos juntas para compartir.

Comentarios

Claudia Monica dijo…
Que bonito post dedicado a tu mama....Son admirables estas mujeres.

La mia fue excelente, tu ya sabes como era ella. Ya no la tengo fisicamente pero vive en mi corazon y en mis recuerdos todos los dias.

p.d. dile a tu mama que cuando hace mole para pasar por tu casa y llegar a visitarte con mi Tupper jajaja
Vane dijo…
Es muy lindo esto, la verdad felicidades por este post, creo que nadie se merecia tanto un post como tu mamá, te tardaste pero llegó y fueron las palabras más perfectas que podias haber usado.

Yo también amo a mi mamá, ella desde que tengo 7 años es mi mamá y mi papá, yo toda la vida voy a extrañar a mí padre y creo que he sido egoista porque desde esa ausencia siempre hablo de él acá, pero mi madre es increíble, nosotras compartimos algo de cine. música, y otras cosas más, pero puede causar risa que amamos el fútbol, podemos pasar horas viendo un partido tras otro, y así como tu mamá se banca una peli que no le gusta, la mía se tiene que bancar mis gritos, mis festejos, mis ataques y tantas otras cosas cuando veo que jugar a nuestro equipo, ella es una fan tranquila yo soy la fan revolucionaria, jajajaja.

Feliz cumpleaños Martha -grande-, y gracias por haberme regalado la posibilidad de conocer a su hija es una amiga como pocas.