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Para Alfonsina y Valentino.


Él ya no existía, pero un día Dios le permitió convertirse en viento para irlos a buscar....

Los encontró a los dos sentados en una banca a la orilla del puerto. Estaban mucho más grandes (en edad y estatura) desde la última vez que los vio; y a pesar de que ellos no recordaban que él siempre los visitaba en sueños y los cuidaba también mientras dormían; aquella tarde en un espacio de tiempo indefinido; deseó por primera vez no ser transparente ni etéreo, y hubiera dado cualquier cosa, para al igual que a la madre de aquel par de ángeles, en esa tarde poderlos abrazar.

Alfonsina y Valentino en el presente aún no existían; pero en el futuro distante e indescifrable, también eran aún muy pequeños para entender muchas cosas... Por ese mismo camino en el que una vez su madre decidió recorrer sin mirar atrás, y llevándolos de la mano en sus pensamientos; ahora, en medio de ese futuro impreciso, aquellos dos ángeles pasaban los días y las noches jugando juntos; disfrutando de todas las cosas sencillas que el ángel terrenal que los había traído al mundo les enseñó.

Alfonsina era la más sensible, pero al mismo tiempo la más fuerte; mientras que Valentino por su parte, tenía la misma transparencia que se reflejaba en la mirada de su madre; y el espíritu moldeado de la misma forma que ese ser que en ese instante (y también siempre) estaba junto a ellos, pero a partir de cierto tiempo ya no podían ver.

Materializado como estaba en viento; hubo un instante en que experimentó un vacío infinito, al recordar que aunque el pasado y el futuro son inconexos y por más que se intente, jamás tienen un punto de encuentro; aún así decidió que aprovecharía al máximo aquella oportunidad y junto a ellos se quedó.

Así fue como descubrió que a pesar de que a Alfonsina y Valentino también les hizo mucha falta; a esos dos niños, (alguien, a quien no fue decisión de él dejar antes de tiempo); en esencia les sembró dentro del alma, demasiado de todo lo que en vida fue él.

Pasó toda esa tarde junto a ellos, y con gotas de rocío lloró de alegría, cuando descubrió que ese par de ángeles aprendieron -tal y como si el mismo se los hubiese enseñado- a diferenciar los satélites de las estrellas fugaces... A maravillarse con la belleza de las cosas simples; y no perder esa capacidad de asombro que se dibujó en el rostro de ambos cuando en medio de la oscuridad pasaron largo rato observando un montón de luciérnagas que guardaron por unos segundos dentro de un frasco.

Cuando el día terminó se despidió con un beso en forma de ráfaga que les acarició el rostro y les acomodó a ambos los cabellos cuando ya se habían dormido.... Y a pesar de que las leyes del tiempo y el espacio no puedan transgredirse; mientras llega el tiempo de que Alfonsina y Valentino existan; gracias a la magia de la imaginación que se plasma en las historias sin tiempo; ellos dos llenarán el presente de esperanza; y el alma, del amor y la fe que da al creer en algo que aunque en el presente todavía no exista; tiene posibilidad de ser.

Ojalá que ese sueño se convierta en realidad.

Comentarios

Vane dijo…
A veces el nudo y las lágrimas no te dejan decir nada, acá hay tres personitas, dos de ellas no existen, y uno no está, por ende no se puede decir mucho.

Hermoso el texto.