Ir al contenido principal

"Almas".


Imagina que hoy es un día en que está permitido ver todas esas cosas que nadie ve. Una de esas cosas es "El Alma"; así que por la mañana, cuando sales a la calle y vas caminando hacia el lugar donde por lo regular te diriges a primera hora del día, comienza a llamarte la atención, que todas las personas con las que te vas cruzando por cada sitio donde pasas, caminan -al igual que tú- (con rumbo hacia su lugar de destino), pero curiosamente todos llevan un frasco de cristal con tapa, bajo el brazo o entre sus manos.

Te olvidas por un momento de tu punto de destino, y la curiosidad te lleva a bajar la velocidad en tus pasos para fijarte y observar con más detenimiento. Es entonces cuando te das cuenta de que en cada uno de esos frascos; todas las personas -sin excepción- llevan su alma dentro...

A pesar de que todos los recipientes tienen tapa y son transparentes (de manera que permiten que sea visible lo que contienen dentro); ninguno es igual a otro ni en la forma, ni tampoco en el contenido... Y más curioso aún: Nadie lo lleva consigo, de la misma manera que todos los demás...

Una vez que has hecho ese descubrimiento, lo primero que ves en una esquina, es a un niño pequeño que lleva el suyo y va de la mano de su madre, mientras con la otra va jugando y agita lo que contiene su frasco. Más adelante, te encuentras con un chavo vestido de traje, (por su apariencia supones es un oficinista); al que de pronto, por ir tan de prisa se le ha abierto el portafolios con un montón de papeles importantes que han quedado desperdigados por toda la calle y la banqueta.

Al pasar junto a él, y percibir la preocupación desesperante que le provoca intentar reunir de nuevo todas las hojas, antes de que el viento siga jugando a llevárselas más lejos, burlándose así de él; tú te das cuenta que esas hojas llenas de firmas y reportes con números, se han convertido para él en algo mucho más importante que su propio frasco...

No te es muy difícil deducir esto, porque desde antes de que el percance le ocurriera, tú lo venías observando desde lejos y te fijaste que llevaba metido en uno de los bolsillos de su saco, el frasco puesto de cabeza; como alguien que antes de salir de casa se echa las llaves o algún recibo pendiente de pago en algún compartimento de la ropa que lleva puesta ese día, para no dejarlo olvidado...

Así es el frasco con el alma de este chavo. Para ti no fue difícil darte cuenta, porque al dejarlo atrás volviste por un instante tus ojos hacia esa parte por donde él estaba, y un instante apenas lo habías dejado. Desde ese punto, entonces viste que él retomó de nuevo su camino, (otra vez a toda prisa), con su frasco entre las manos, pero concentrado en otras cosas; y sin saber bien a ciencia ¿qué demonios hacer con él?

A medida que tú también avanzas, observas... Y es como si de pronto por ese recorrido que infinidad de veces has hecho; algo fuera diferente y nuevo... Tanto, que te hace ver todo de un modo distinto... Te das cuenta que el taxista; la mamá con los niños que conduce la camioneta que se ha detenido momentáneamente con el semáforo en rojo, los pasajeros del camión en el que viajas; la señora que vende gorditas en la esquina; y hasta el voceador que se transporta en bicicleta lleva también en la canasta de metal junto a los periódicos que intenta vender esa mañana; su frasco de cristal con su alma dentro.

¿Y tú frasco? ¿cómo es y de qué forma lo llevas?... Hasta ahora caminando entre calles y avenidas has visto que no obstante que todos son de cristal, sellados con una tapadera; ninguno es igual a otro. Los hay grandes y pequeños con el contenido en color muy oscuro, mientras otros son de colores muy brillantes y luminosos...

Te tocó ver alguno que otro con el vidrio roto, sin tapa; por completo vacíos; y el de alguien que quizá lleva un frasco como el mío, que tapa y destapa para sacar recuerdos pintados de colores a veces alegres y cálidos y otras un tanto grises, en un intento por desempolvarlos y quitarles ese aroma a "encerrado"... Mientras al mismo tiempo va con la atención puesta en el camino para atrapar alguna emoción, imagen o momento, como un niño que intenta cazar mariposas con una red.


Si en este día, al llegar la tarde yo pudiera sentarme junto a ti; no te pediría que me dijeras: ¿qué ves adentro de mi frasco?; yo sé muy bien lo que hay ahí y durante todo este tiempo en que has ido leyendo cada una de mis Páginas Sueltas y de Colores, has conocido en gran parte el contenido que existe y llevo siempre entre esa única pared transparente y de forma cilíndrica...

Te hablaría mejor de las almas de otras personas que he visto resguardadas en otros frascos y que sin necesidad de "adornarlos" ni por dentro ni por fuera, son sencillamente hermosas... He conocido muy pocas que suman menos dedos de los que tengo en una de mis manos; y a veces no hace falta más que fijarse un poco en todo lo que reflejan en sus ojos, para sin necesidad de palabras, entender de donde proviene toda su luz.

¿Tú has conocido alguien así?, ¿cómo es el alma de esa persona a la que podrías pasar horas y horas escuchando?, en el intento de aprender un poco de todo lo que dice...

Alguna vez yo conocí la de alguien con quien sólo pude hablar durante cerca de media hora; pero además de su música me dejó a través de los años, trocitos de su alma materializados en las notas y letras de muchas canciones. Me regaló también la oportunidad de conocer muy de cerca otra alma muy hermosa a la que a veces tengo mucho miedo de perder y tal vez de una forma equivocada he tratado de cuidar.

Desde el punto en el que tanto tú como yo recorremos este camino y tan sólo por este día se nos ha permitido ver lo que para nadie es visible; nos damos cuenta que lo que determina que existan frascos de todos los tamaños, dimensiones y colores, es simplemente la cantidad y forma de los sentimientos que cada uno de nosotros vamos depositando ahí.

La vida, es un carnaval de disfraces.... El cuerpo de cada uno de nosotros es lo que protege siempre a ese recipiente tan frágil y de vidrio; a tal extremo, que por eso nunca nadie lo puede ver. La mayoría de las personas se han olvidado de que lo llevan dentro... Y allá afuera, en el mundo real, cuando la gente habla de cosas relacionadas con "El Alma", casi siempre se asocia con la presencia de la gente que ya dejó de existir físicamente o en el sentido romántico de dos personas que se encuentran y quedan unidas por el amor.

Nadie allá afuera habla nunca de la forma de su alma... Desde que llegas aquí todo mundo te dice como cuidar tu cuerpo, que cosas necesitas para alimentarlo... Pero nadie te enseña cómo hacer lo mismo con el alma.... Cómo cuidarla, cómo nutrirla, cómo protegerla, cómo acariciarla cuando más lo necesita, justo cuando las dudas que se tienen estando en un disfraz de humano intentan resquebrajar el cristal para colarse muy adentro.

Yo tengo mi frasco aquí, puesto en un lado; y desde el lugar dónde tú te encuentras en el instante mismo en que lees esto, sé que puedes ver muy cerca el tuyo. Quizá enseguida de tu computadora o en uno de tus bolsillos, está ese recipiente cristalino que resguarda todo eso que eres tú.

Yo no puedo describir lo que llevas ahí, porque quizá no te conozco; pero te puedo decir que el mío, por suerte, en todos estos años se ha ido llenando de cosas hermosas; pero al mismo tiempo no me da vergüenza reconocer que tampoco soy perfecta y que han habido muchas noches en las que al quitarle la tapa al frasco, todo lo que hay ahí sale y se materializa en la forma de un niña muy frágil, desamparada y con mucho frío; a la que siempre le rescata envolverse con esa vieja manta desgastada que fue bordada con hilos de sueños, imaginación y proyectos... Muchos de los cuales se mantienen todavía vivos gracias a este espacio.

En otro tiempo, mi alma se alimentó de muchos momentos e instantes que se transformaron en sentimientos; y entre las cosas que rayan entre lo que es material o intangible, me quedé con muchos suspiros robados de las llamadas telefónicas el Viernes por la noche o los Sábados de ausencia y extrañando en plena madrugada. Con los pétalos de muchas flores que quedaron desperdigados y atrapados entre las pastas de varios de los libros que ya leí y nunca más he vuelto a abrir, para no recordar que ahí todavía están...

Tiempo atrás, se nutrió también de las risas y las charlas caminando por el centro y a la salida de la escuela, en compañía de alguien especial que tenía una Alma no igual, (la de esa persona es y sigue siendo mucho más hermosa); pero si casi de la misma edad cronológica que la mía.

Con mi propio frasco, aquí, entre las manos, y siendo sincera por completo; te podría compartir que lo que yo he aprendido en todos estos años, es que nadie te dice que a pesar de que las almas son eternas, eso no te garantiza que te podrás quedar para siempre en la vida de alguien... Pero eso tampoco es malo; porque ninguna cosa es para siempre... Aunque lo ideal sea que vivas ese cuento que desde niño te venden, y que habla de quedarte para siempre al lado de alguien que lleva en su frasco algo parecido a eso que tú llevas guardado en el tuyo; la realidad es que todo lo que va moldeando tu Alma, (de esa forma que tu quieres darle); va más allá del amor romántico; y se compone de las cosas más simples y sencillas que la mayoría de las veces están tan al alcance, que por lo mismo ni siquiera se tiene la capacidad de poder ver.

Mhh... Si lo pienso bien, me gusta lo que veo adentro de mi frasco. Hay emociones escritas en trocitos de papel de todos los colores y en la actualidad mi alma se alimenta de las imágenes que descubro a diario, del mensaje de alguien que me busca porque necesita que de madrugada le acompañe (eso me llena mucho); de un regalo o sorpresa que me da alguien y que más allá del valor monetario es valioso porque el objeto en sí me habla del tiempo que invirtió en buscarlo o le dedicó al elaborarlo con sus manos (¡eso no tiene precio!)....

De las charlas sinceras y espontáneas que se dan de vez en cuando para hablar de los sueños o de algo que duele o se lleva muy adentro... Así como también de la risa espontánea que alguien me provoca al decir alguna cosa chistosa al grado de que propicia que además de que recuerde que "La Vida no es tan seria como parece", todo el peso que excede a la capacidad de contención de mi alma se diluya y por dentro me "desinfle"...

¡Ah! y algo muy, muy importante también: Del tiempo, la atención y las miradas que me regalan todos los que como TÚ, pasan a diario para hacer un recorrido a través de mis letras y conocer así lo poco y otras veces mucho, que quiero decir.

Todo lo que ves aquí es lo que yo llevo en mi frasco siempre... La verdad no sé si sea poco o sea mucho, pero yo siempre lo ofrezco de corazón.
Cuando este día terminé, se acabará también ese hechizo mágico que hoy nos ha permitido ver juntos el alma de todas esas personas que encontramos en el camino (en el de diario, pero también en el de nuestra vida); y no obstante que sólo en el mundo imaginario las almas puedan resguardarse adentro de un frasco con tapa; en el mundo real y fuera de los sueños, para conocer el alma de cualquier persona, tan sólo basta mirarle a los ojos para aprender a reconocer sin necesidad de que diga nada, todo lo que lleva dentro de su ser.

¿Y tú frasco cómo es? ¿de qué manera lo llevas?

Comentarios

Vane dijo…
Antes que nada y como me voy por las ramas la primer foto del post me hizo acordar a la película el hombre bicentenario, ay que linda!!! Bueno mejor me enfoco al post.

Me gustó eso de llevarla en un frasco, yo siempre pensé que todos teníamos un alma pero nadie sabía como era ni donde estaba, el sentido romántico te lleva a pensar que está en el pecho como el corazón, pero la podés llevar en todos lados, hasta en las manos cuando aprendes a dar, ahí puede estar tu alma.
A mí me emociona hablar del alma, me motiva y me inspira, en muchas de las cosas que escribo casi siempre la menciono, justamente porque el alma es como la mezcla de lo real con lo fantástico, porque hablamos de ella y no es un órgano y repito ni sabemos donde está, pero existe y eso se nota, por eso los ojos son los portadores de lo que ella nos quiere decir.
Yo creo que el alma está en los detalles, los gestos, tu forma de ir por la vida así sea buena o mala, de ahí va a depender la grandeza o la pobreza de tu alma, también el color, yo creo que la mía es azul y lo digo porque ese color me ha seguido toda la vida, si voy a tomar algo de alguna tienda les puedo asegurar que ese objeto es azul.
Eso es lo fascinante de hablar del alma porque puede estar en muchos lugares, para mí tiene que ver con los actos, con tu forma de ver las cosas, porque a veces haces algo y te sentís tan pleno y cuando no hay palabras para expresarlo es el alma la que define ese momento, la emoción o la tristeza te recorre todo el cuerpo, hasta te pueden brotar lagrimas, reírte sin parar y seguís sin saber como definir un momento de tu vida que puede ser sublime o duro, pero la protagonista es el alma, si te la pudieras arrancar o llevar en ese frasquito para que se vea te deja en cueros porque eso sos vos, ahí va lo que te sucede como el chico de la oficina, me sentí identificada con él por los papeles, y también porque no con eso de llevar el frasco al revés, puede ser alguien desordenado pero que no se olvidó de algo tan importante: empezar el día con el alma encima.

Hermoso texto.
Martuchis dijo…
VANE:

¡Wow que bonito comentario!

A mi me encanta la película del hombre bicentenario y esta foto la elegí para ilustrar el post porque como siempre te digo, para mi el cuerpo no es más que un estuche que resguarda el alma y todo lo que llevamos dentro... Y pues era la imagen más parecida o cercana que representaba eso que yo quería decir y da título al post.

A mi también me encanta hablar de El Alma, porque aunque no sea algo tangible, la podemos ver materializada de muchas formas (yo la he visto mucho a través de ti).

Hoy comentamos un poco sobre la parte del chavo oficinista, pero creo que este tipo de cosas dan tema largo para una charla, como las que me gusta tanto compartir contigo.

Gracias por ayudarme la noche de antier, y por estar siempre ahí.

¡Te quiero mucho!