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Luna Llena de Wesak.


Los que pasan seguido por aquí saben que en este espacio, invitarlos a soñar despiertos siempre ha sido importante. Así que si por alguna razón hoy les toca leer este post, me gustaría que este texto sirviera para que puedan olvidarse por un momento de todo, para luego disponerse a viajar junto conmigo, gracias a la magia de la imaginación.

Para empezar, cierra tus ojos a la realidad y visualiza que en este momento, justo cuando el sol está moviéndose muy cerca de la constelación de Tauro, tú te encuentras sentado tranquilamente en un lugar al aire libre. Para ser más específicos, en medio de un gran valle elevado, cerca del Monte Kailash, a unos novecientos kilómetros al oeste de Lhasa (en el Tibet), y no muy lejos de Nepal.

Sentado sobre el suelo, y aún estando con los ojos cerrados, sientes el viento en la cara y el aroma de la madera de los árboles y arbustos que rodean las altas montañas. Cuando abres los ojos, ves con más claridad el lugar en el que te encuentras, y descubres que es un valle rectangular que hacia el norte tiene un estrecho pasaje donde lo primero que destaca y te llama la atención es una enorme roca de color blanco grisáceo y vetada con una sustancia brillante.

Te quedas en silencio observándola durante algunos minutos, calculas que es de unos tres metros de largo, por unos dos metros de ancho, y poco menos de un metro de altura.

La verdad es un lugar hermoso, en el que te sientes muy tranquilo y seguro. Te quedas en silencio para tratar de disfrutar un poco más de todo eso... Observas, y tus ojos descubren que todo el valle está cubierto por una dura hierba de color verde oscuro que se extiende por todos lados, tal y como si fuera una alfombra aterciopelada.

Volteas hacia el norte, y descubres que una pequeña corriente atraviesa un cañón lleno de pinos y recorre unas pocas millas, para llegar a perderse en un lago azul.

En los alrededores del valle no existe ninguna casa, tan sólo está un templo budista que tiene tres chozas muy cerca, pero se encuentran por completo en ruinas.

Respiras, y a pesar de que todo es perfecto, te das cuenta que en ese lugar, tú no estás solo. Hacia cualquier lado adonde mires, encuentras tiendas de campaña de todos los tamaños y colores, extendidas en hileras que adornan las faldas de las montañas y ambas orillas del río.



Dentro de ellas ves a gente de todas las nacionalidades y de otras que ni te imaginas. Entonces te queda muy claro que aunque todos están ahí de modo provisional; te sorprende descubrir que conforme las horas del día van avanzando, hasta ese lugar siguen llegando todavía más personas.

Sabes que algunos son lugareños, pues su apariencia te revela que provienen de las ciudades circundantes. Ves también el contraste de los que vienen de muy lejos: tribus nómadas y entre el desfile de personas que en grupos pequeños o grandes siguen llegando; encuentras que también hay discípulos, monjes lamas con sus túnicas, grandes iniciados, gente que sabe mucho, y otras que quizá no saben tanto... Pero que al llegar todos ahí, es como si fueran todos iguales, puesto que todos van con un mismo objetivo: vivir la experiencia de una de las festividades más importantes y sagradas para quienes practican el budismo: La Luna de Wesak.

Para esta celebración, que tiene lugar en una noche de la tercera semana de Mayo, -justo cuando la luna se encuentra en la última fase de su ciclo- una multitud se reúne en la parte sur de ese valle. Todos llevan ropas limpias de color blanco. Se sientan sobre el suelo en pequeñas alfombras o mantas, para permanecer ahí en silencio, inmersos en una meditación que se vuelve oración.

Pero no todo son rezos ni cantos que componen un ritual de contemplación. Lo que hace que esta festividad sea mágica, son los encuentros... Los grandes maestros se reúnen con sus discípulos y amigos, para convivir, intercambiar bendiciones y sonrisas, en una fecha en que los tibetanos conmemoran que Buda alcanzó la iluminación.


De eso se trata la festividad de La Luna de Wesak, y en la que sin importar que ni ustedes ni yo seamos budistas, gracias al poder que nos confiere la imaginación, a miles de kilómetros de distancia, hemos podido unirnos para compartir una tradición que aunque es muy característica del pueblo tibetano; en todos los países de Asia que tienen una fuerte presencia budista, también suele considerarse como día feriado; o una celebración que también se ha adoptado en muchas otras partes del mundo.

No sé que piensen ustedes, pero a mi me parece mágica la idea de que muchas personas (sin importar las ideas, creencias o el lugar de donde vengan), se reúnan en un mismo lugar para enviar buena vibra, y orar por la compasión y la paz que tanto necesita nuestro planeta (¡y nosotros también!).

Hace 11 años, cuando fue el último eclipse del siglo, no recuerdo en que parte del mundo, hubo un campamento en el que se reunieron periodistas de todo el mundo; pero fue tan padre la convivencia que se dio en ese lugar, que por eso fue mágico ese encuentro.

En ese caso, me parece que el festejo de La Luna de Wesak -que es algo más místico- ha de ser doblemente especial.

Desde aquí, cada uno de nosotros tan sólo podemos imaginarlo, y tal vez nos harían falta un mundo de cosas para poder ser personas más espirituales, pero así como los grandes maestros en una muestra de humildad se consideran a si mismos como si fueran también eternos discípulos; cada quien, en su interior, puede ser parte hoy de esta celebración, que tiene como única intención unir a toda la humanidad, y sacar a relucir la mejor parte de cada persona, dejando de lado los rencores, las venganzas, los odios y los prejuicios, para dar paso a un sentimiento de respeto hacia todo lo que nos rodea.

La verdad desconozco los rituales o lo que se acostumbre hacer durante este festejo, pero creo no necesitamos ir tan lejos, puesto que cada uno de nosotros conoce lo bueno que lleva en su interior, y también cuáles son las cosas que nos gustaría poder cambiar.

Dice la tradición que cada año antes de La Luna de Wesak, para cada persona surgen más pruebas y tribulaciones. Especialmente para aquellas personas que han encontrado ya su camino espiritual. Entonces, mientras más profundo sea eso, más pesados y difíciles serán los problemas que tendrán que afrontar y también las dudas que sentirán dentro de si mismos.... ¿Se imaginan entonces lo que será para quienes vivimos más inmersos en esta realidad con todos los defectos y debilidades que tenemos?

Yo me considero una persona ordinaria, pero de 1 año y medio a la fecha, a raíz de muchas cosas que he leído y escuchado, el budismo es una filosofía que me atrae cada vez más. Me encanta que es una de las pocas religiones que nunca han entrado en guerra para imponer sus creencias a otras personas, y que se caracteriza por promover la tolerancia y el respeto a todos, bajo la premisa de que se debe actuar de buena fe, porque es bueno hacerlo, y no por temor a un castigo, o por esperar recibir una recompensa a cambio.

Así que desde esta visión en la que estando sentados sobre el pasto, ustedes y yo nos unimos a la celebración de La Luna de Wesak, y yo quiero rezar por todas y cada una de las personas que quiero y para mi son importantes.

En esta noche, y después de muchos meses con la inquietud de regalarme el tiempo necesario para llevar a cabo algo que me llene por dentro, quiero rezar especialmente por mi, porque necesito aprender a dominar los pensamientos que me generan emociones que no me gustan, porque necesito desprenderme también de todo lo que me estanca y ya no me es útil. Porque necesito asimilar de una vez por todas la lección del DESAPEGO; y porque necesito encontrar mi camino para que mi vida tenga un sentido real aquí.

Más allá de esta celebración que tiene lugar durante el plenilunio de Mayo, todos los días creo que se puede intentar regalarnos y regalar algo pequeño... Podría hacer toda una lista que volviera este post todavía mucho más kilométrico, pero creo que cada uno de nosotros sabe cuáles son las cosas que necesita trabajar y que podrían contribuir para intentar ser una mejor persona.

Gracias por acompañarme de manera imaginaria en este ritual, y aunque orar o regalarse tiempo para reflexionar en el silencio no nos vuelve santos ni tampoco monjes; creo que tampoco es algo que esté de más o le pueda caer mal a alguien. Todo lo contrario; una oración, y más cuando se dice de corazón, siempre es bien recibida.

Me encantaría de verdad poder participar algún día de una experiencia como esta, y aunque nada en esta vida es seguro; ojalá el próximo año, Dios, Buda, Alá, Jehová o como quieran llamarlo (para mi es el mismo en todas las religiones); permita que además de estar aquí, exista todavía este espacio para a ustedes: seguirlos invitando a imaginar, y a mi, encontrar más cosas que a ustedes les aporten algo y nos ayuden también a mirar y crecer hacia adentro.

Yo tengo mucho camino sin recorrer en ese sentido, así que esta noche, quiero poner en el suelo la mochila con todas las piedras que llevo cargando en forma de miedos, resentimientos y defectos que son tan míos.

Sé que pedir perdón por todas las cosas que no he hecho bien y me han hecho lastimar a quienes están cerca de mi y perderme de lo que si era valioso e importante, nunca va a ser suficiente, porque el arrepentimiento no me convierte tampoco en alguien mejor ni peor de lo que ya soy.

Pero hoy sólo tengo este día, y lo que yo soy es lo único con lo que puedo contar. Ojalá sepa aprovecharlo para bien en el presente y en el tiempo futuro que todavía no viene; y que tanto a ustedes como a mi, la vida nos regale esa posibilidad.

Esta noche antes de dormir, anoto un sueño más pendiente por realizar... Mucha paz y luz para todos ustedes hoy, y también para cada uno de los días que vendrán de aquí en adelante.

¡Buena Mitad de Semana!

"Lo que hoy somos descansa en lo que ayer pensamos, y nuestros actuales pensamientos forjan nuestra vida futura".
-Buda-

Comentarios

Vane dijo…
No importa en lo que creas, tu religión, de que forma reces, lo importante es que te aferres a algo y desde ahí saques lo mejor, lo más positivo para mejorar, para salir adelante, y buscar un proyecto de vida, o simplemente estar aquí y ahora lleno de paz por dentro, eso no tiene precio.

A mí también me gusta el pensamiento budista.