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50 Días (Día 43).


Regreso a casa de hace 2 días, con el Sol pintando de color naranja el atardecer que cae sobre mi... Este último color del día, disfraza el tono gris de los sentimientos que son inciertos.



Ha sido un día más de trabajo, de regresar con un nudo en la garganta y sin saber bien que hacer.

De pronto, en el camino descubro que alguien me mira con ojos más llenos de curiosidad que los míos... Lo reconozco, me olvido por un instante del camino que todavía me falta, para detenerme por unos minutos junto a él.

Le sonrío y al encontrarse sus ojos con mis ojos, él comienza a acercarse con timidez, mientras sin palabras pareciera que me dice: "estás igual de triste que yo".

Intento tocarlo, pero tiene miedo... Su alma está igual de desnutrida que su cuerpo. Busco adentro de mi mochila algo que ofrecerle, pero por desgracia no tengo nada, más que un vaso con agua y hielo. Se lo ofrezco de buena gana dejándolo en el borde de la banqueta, por si lo quiere, pero sigue teniendo miedo de acercarse.

Por mi me lo habría llevado, pero sé que él no se habría ido. Es un espíritu demasiado libre, pero me consuela un poco pensar que de todas las personas que pasaron por ahí, al menos una no fue indiferente con él y veo la gratitud asomándose a través de la oscuridad profunda de su mirada.

Creo que con todo y que es un perro callejero; él hizo más por mi en un instante, que yo por él.

Me quedé unos minutos más y por fin me dejó tocarlo... La manera como se entrecerraban sus párpados al hacerlo, me hizo saber que depositó por fin su confianza en mi... 

Entonces vi reflejada una proyección de lo que yo misma tanto necesito, y me hizo feliz saber que además de haber mitigado un poco el calor y la sed que él ya tenía de todo el día, desempolvar un poquito de la ternura que desde hace tanto llevo guardada adentro del alma, en esa tarde de viernes, a alguien le sirvió.

P.D: No olvidar echar en la mochila algo "comestible" que no se eche a perder y que pueda ofrecerle por si me lo vuelvo a encontrar.

Comentarios

Victoria dijo…
me siento impotente de tenerte cerca y no poder saber que te sientes triste y te vas con un nudo en la garganta Martha
si de algo sirve, aqui estoy yo sin un vaso de agua con hielo, pero con unas orejotas para ti el dia que quieras

un abrazo!
Martuchis dijo…
Gracias Vicky, se agradece la intención y mucho.
Vane dijo…
Hay muchos que necesitan tanto, y hay unos tantos que están dispuestos a dar.
Martuchis dijo…
Y están también los que tienen cosas para dar, pero no encuentran a quien, y cuando lo encuentran se desbaratan o pasa también que cuando aprenden de alguien especial a expresar todo eso que nunca supieron como, pueden caer en el error de quizá atropellar a la persona, precisamente por esas mismas ganas de tener tanto por dentro para dar, y es donde ya no sabes ¿qué onda? ¿cuál es la justa medida?

En el caso de la tarde del Viernes, ese cachorro callejero hizo mucho, mucho por mi.

Gracias por pasar, sabes que esta es tu casa y siempre serás bienvenida aquí.