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50 Días (Día 45).


Hoy, de regreso, el viento era demasiado cálido y decía algo... No sé si se dirigía a mi para dar respuesta a alguna de mis tantas y eternas preguntas; o era nada más la única forma que encontró Dios para decirme que escuchó todo lo que tuve para platicarle hoy, porque permaneció conmigo desde que desperté y comencé a hablarle, además de que también me acompañó durante todo el camino.

Este Miércoles Él y yo no hablamos de nada trascendente... Al despertar sólo le dije que aún cuando desconozco los planes que tiene para las personas que quiero, Él sabe también que todo lo que yo siempre deseo para quienes tienen un lugar importante en mi vida, siempre es de corazón... No dijo nada, y tan sólo se limitó a encogerse de hombros y dibujar en su rostro una hermosa sonrisa. 

Lo que llevo en el alma ya lo conoce de sobra... Así que sabe bien que yo no he dejado de creer y por eso me aferro a mis sueños y a la idea de que pase lo que pase, hay alguien en especial a quien me encantaría ver feliz y con su vida realizada.

Él es un tipo genial y de regreso acá me cayó el 20 de que tal vez el haberse hecho escuchar a través del viento, significó que le encantó también mi idea de estar considerando muy seriamente la posibilidad de ir y regresar todos los días en bicicleta...

Durante algún tiempo, en el pasado lo hice, y ahora, contemplarlo a Él como guía y cómplice imaginario; me hizo pensar en que, al igual que cuando recorro a pie grandes distancias, y pienso que estoy preparándome para las calles de otro país que recorreré en el futuro... La idea de empezar a transportarme sobre dos ruedas, puede que sea la posibilidad de comenzar a delinear la ruta que tal vez en un futuro me toque compartir con alguien más... No sé si sea posible, pero me encantaría que eso realmente sucediera.

Yo no pido salidas a lugares exclusivos, ni tampoco compartir una comida en un sitio muy costoso... No sé si de verdad exista... O si después de tanto tiempo que ha pasado encontraré alguna vez alguien que quiera gastarse lo que le queda de vida en cosas sencillas, como por ejemplo: pasar el verano recorriendo calles sobre dos ruedas...

El presente es lo único que para mi se ve claro ahora y yo ya no quiero tener miedo; tampoco quiero detenerme ni dejar de aprovechar lo que se presente en mi camino por haber estado esperando a que las cosas sean distintas... A lo mejor me quedo esperando para siempre, pero en este día simplemente me quedé con una pregunta: ¿y si este fuera el camino de preparación?... Tal vez ni suceda nada... Pero por hoy me quedo con ese regalo en el corazón.

P.D: Está decidido... La bici se va mañana mismo al taller.

¡Hasta Mañana!

Comentarios

Vane dijo…
Acá también hay viento pero no tan cálido, hace frío pero también trae mensajes, tal vez respuestas, tal vez silencios, tal vez buenas noticias o malas, pero no dejan de llegar sólo hay que saber escuchar

Muy buena idea lo de la bici, suerte!
Martuchis dijo…
VANE:
Es verdad, todos los días suceden cosas y escuchamos aunque no sea a través de palabras... De todo se aprende y se saca alguna reflexión.

Apartir de mañana vuelvo a ser ciclista otra vez... El Lunes voy a estar que no me puedo ni mover.

Saludos hasta el hermoso paísito.