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Bitácora de Viaje: De lecciones y aprendizaje en el teatro con "22:22".


Después de una comida y una charla muy reflexiva con Dora y con Oscar sobre las posibilidades a futuro, salí prácticamente corriendo con destino al teatro. 
Desde el año pasado, en verano, yo me había prometido que como "autoregalo de cumpleaños" haría todo lo posible por viajar al D.F para asistir a ver en el teatro a Odin Dupeyrón, un chavo del que ya hablé hace tiempo AQUÍ en el blog, y al que admiro profundamente.
Aunque en ese entonces él solamente tenía en cartelera su monólogo "A Vivir". Tiempo después, cuando me enteré que puso en escena "22:22", otra obra junto con Mauricio Ochmann; desde que empecé a planear lo del viaje para conocer al Dalai Lama, uno de los objetivos contemplados dentro de los planes extras, era intentar ver las dos puestas en escena en los días libres.

Odin Dupeyrón y Mauricio Ochmann.

Tal como lo comenté en las primeras páginas de esta Bitácora de Viaje, desde que puse un pie en la capital del país, estuve intentando por todos los medios de conseguir boleto para cualquiera de las dos obras. Yo sabía de antemano que estos se agotan y que muchas veces las funciones que transcurren durante el mes ya están prácticamente vendidas desde varias semanas antes, así que cuando vi que era casi imposible conseguir un ticket en Viernes, al siguiente día muy temprano, le pedí de favor a Oscar que me ayudara a conseguir un boleto para la función del Sábado, sin importar a la hora que fuera (aunque yo le rezaba a todos los santos porque fuera en la segunda función, porque es en la que ambos actores después de terminada la obra, se quedan a charlar con el público en una especie de debate). 

Total que tuve suerte, y cuando estaba comiendo con los chavos del club de Soraya, mi amigo me avisó que me había conseguido el boleto para la función de las 8:00 de la noche. Me dio mucho gusto, porque al menos iba a poder ver uno de los dos montajes, y la verdad es que ni yo me imaginaba que iba a ser una de las mejores experiencias durante este viaje.


Llegué al Teatro Ofelia (lugar donde se presenta la obra), como cuarenta minutos antes de que empezara la función y ya había mucha gente formada. El edificio que alberga ese teatro, por fuera parece todo, menos un teatro y se encuentra prácticamente pegado a un puente en la Colonia Anzures.

Después de un buen rato de estar ahí afuera esperando a que terminara la primera función y nos dieran acceso, por fin pudimos entrar a ese lugar, que por dentro es como una casa. Subes a un segundo piso, bajas una escalera y ahí se encuentra un escenario muy pequeño, bordeado por butacas de color rojo en lo que para mi fue el teatro más pequeño que he visto en toda mi vida. Dicen que caben alrededor de 300 personas, pero la noche que yo estuve ahí, me dio la impresión de que si sentadas podían estar 100 personas para mi era demasiado... En fin, eso es irrelevante, me muero ya de ganas por contarles la historia de la mejor puesta en escena que he visto en mi vida... Así que entro de lleno en la reseña, y a partir de aquí les propongo que comencemos a jugar a imaginar ¿Están listos?
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"Veintidós - Veintidós"
...Imagínense que estamos en la habitación de una casa. Es un lugar muy normal y simple donde hay un escritorio, una cama con sus respectivos burós a los lados y en el fondo un armario de madera, encima del cual destaca -pegado a la pared- un reloj digital que en ese momento marca las 22:19 hrs.

En esa habitación también se encuentra un hombre joven en pijama, tiene el rostro visiblemente desmejorado y con una expresión de profundo hastío y pesadumbre saca del armario un traje y lo coloca encima de la cama.

Su nombre es Oscar Domínguez, tiene 35 años y esa noche ha decidido acabar con su vida. El traje que ha colocado encima del colchón con las mantas y sábanas revueltas, es parte de los preparativos que ha contemplado antes de partir; y después de contemplarlo por un instante; se dirige hacia el escritorio y toma una pequeña grabadora de microcassete en la que comienza a grabar un audio.

Con la voz quebrada y el desánimo en cada una de sus palabras, Oscar comienza a explicar que está a punto de suicidarse porque ya no soporta la vida, para él ya nada tiene sentido, está harto de vivir cada día sin una razón que le de sentido a su existencia, sintiendo que le duele la vida, porque por más que lo intenta, él NO PUEDE SER FELIZ...

Está cansado de todo eso... Es un tanto irónico, y él mismo lo reconoce, que en ese punto, sea un hombre CON UNA ENORME NECESIDAD DE HABLAR y de expresar lo que siente; y la prueba son un montón de cassetitos en los que ha grabado ya varias cosas y que ha dejado guardados en un maletín que lleva con él a todas partes.

Después de explicar que terminará con su vida, valiéndose de una sustancia conocida como ácido botulínico (Botox) que si se ingiere en forma oral provoca la parálisis de todos los músculos del cuerpo y por ende un paro respiratorio; aclara que optó por esa manera, ya que en apariencia es una muerte rápida y sin dolor...
Dentro de esa misma grabación, Oscar deja unas últimas indicaciones para que todos sus bienes, que se encuentran guardados en una caja en el sótano y cuya llave para poder accesar se encuentra en uno de los bolsillos del traje que ha puesto sobre la cama (y que pide sea con el que sea enterrado), pasen a manos de sus hijos Gabo y Gaby.  

Lo irónico del caso, es que en medio de esa situación, Oscar comienza a reflexionar sobre los comentarios que la gente hace cuando alguien muere: "Si apenas lo vi ayer y estaba bien", ¿Qué le pasó si estaba tan lleno de vida?, "Yo lo vi bien, y no parecía estar mal"... ¿Pero a la gente de verdad le importa?, nadie se da cuenta de lo que sientes o de lo que te duele, hasta que en realidad se enteran de tu muerte, se fijan en lo que eras, una vez que ya no estás...

La verdad es que duele escuchar a Oscar cuando se expresa con tanto resentimiento. Tras concluir la grabación, se bebe de golpe el recipiente con el botox y tras unos minutos logra su objetivo. Este hombre fallece justo cuando el reloj digital colocado en la pared encima del armario ha marcado como hora las 22:22...

Su cuerpo queda tenido sobre la cama, y tras unos instantes en que parece que el tiempo se ha detenido y la instalación eléctrica ha empezado a fallar; por las rendijas del armario algo muy luminoso se percibe; y cuando las puertas se abren de su interior sale un hombre descalzo y vestido de colores blanco y negro. Lleva una tablilla porta hojas en las manos y en cuanto entra a la habitación donde el cadáver de Oscar Domínguez se encuentra, luego de observar la hora en que parece que el tiempo se ha detenido, comienza a hacer anotaciones con gran rapidez y concentración.

Apenas unos minutos después, Oscar reacciona, tras un ataque de tos espantoso; vuelve en forma violenta, a tomar conciencia otra vez de si... No sabe que ha pasado, si falló o logró quitarse la vida; lo único real es que siente muchísimo dolor en el pecho y se desconcierta cuando descubre a ese hombre desconocido en su habitación.

Una vez que logra recuperar el aliento un poco, ¿le pregunta quién es él? ¿y sí está realmente muerto?... El hombre lo mira y aunque un tanto fastidiado -porque parece que ha tenido que explicar miles de veces eso mismo- le revela que él es un "A.T.T" (siglas que se traducen y abrevian el significado de Auxiliar en La Transición al Término)...

¿Pero qué demonios es un A.T.T y qué hace?... Pues tal y como la palabra lo indica, este hombre es alguien que ayuda a quienes han fallecido en esa transición entre la vida y el lugar al que van... Y que por cierto nadie sabe como es... Así comienza a contarle que según como sea la persona que ha fallecido y en lo que crea, es como lo ven a él...
Mucha gente lo ve como un ángel, otras piensan que es el demonio, algunos lo ven incluso desnudo y los niños lo ven con alas... Sea la apariencia que cada persona le de, la verdadera función que el "A.T.T" tiene, es la de "Cantar" la hora en que la gente fallece exactamente, pues hasta que él no haga eso, Oscar no estará oficialmente muerto; y aunque ya no está en el mundo de los vivos tampoco, técnicamente no ha pasado tampoco "al más allá"...

En la tablilla que el A.T.T lleva consigo, lleva una especie de "expediente" que resume todo lo que en vida hizo Oscar, con información detallada de todas y cada una de las decisiones que en vida tomó o declinó...
Oscar Fernández: un hombre que tuvo una vida difícil... De niño su padre lo golpeaba, su madre era incapaz de expresarle la más mínima muestra de amor y esas circunstancias provocan que él se vaya de su casa siendo todavía un adolescente y pase hambre en las calles... Con el tiempo y a pesar de esas circunstancias logra superar eso y consigue un trabajo...

Años después la vida lo recompensa y conoce a Verónica, una mujer con la que se casa estando profundamente enamorado y con quien tiene dos hijos preciosos: Gabo y Gaby... La vida parece por fin sonreirle, hasta que su hija se enferma y entonces Oscar y su esposa acaban con sus ahorros y el poco patrimonio que tienen, para luego verse obligados a irse a la capital del país para que su hija reciba atención médica...

Las cosas empeoran todavía más para ellos y la falta de dinero los lleva en consecuencia a terminar viviendo prácticamente de la caridad de los padres de Verónica, y es en esa etapa que Oscar comienza a caer en un pozo sin salida, no sólo pierde su trabajo, su esposa, presionada por sus padres le pide el divorcio y entonces cuando lo pierde todo, Verónica lo abandona y el alcoholismo le arrebata también a Oscar la posibilidad de estar cerca de sus hijos.

Con toda esta historia como argumento, Oscar le justifica al A.T.T. que optar por suicidarse, fue lo mejor que pudo haber hecho, pero entonces es el A.T.T. le da una bofetada con guante blanco, cuando de su hoja de vida, lee en voz alta unas notas en las que dice que Oscar acabó con su vida: 50 AÑOS ANTES, CON 8 MESES, 21 DÍAS Y 10 HORAS  Y TERMINÓ DE PASO CON LA ÚNICA OPORTUNIDAD QUE SE LE IBA A PRESENTAR MÁS ADELANTE DE SER FELIZ POR FIN...

Intrigado y con dudas, a partir de ahí se inicia entre ellos una especie de confrontación en la que mientras Oscar intenta justificar lo que hizo, para convencer al A.T.T de que su vida fue una mierda e hizo bien en suicidarse; el A.T.T. le hace ver que todas y cada una de las etapas difíciles que vivió durante su vida, le sirvieron para convertirse en lo que fue...

¿Por qué me tocaron estos padres?, ¿por qué no odiar lo que fue su vida?, si cada cosa que vivió fue terrible e insportable desde su niñez... Entonces el AT.T. le argumenta: ¿Crees que tu vida ha sido terrible? te lamentas por los padres que te tocaron, lo que le pasó a tu  hija no debió haber sucedido y te preguntas: ¿por qué a mi?... 



Por cada circunstancia adversa que el A.T.T. lee de la hoja de vida de Oscar, y con la que le demuestra que sirvió para que él mejorara, Oscar se empeña en hacerle ver que pasó lo contrario, con cada esfuerzo que hizo, las cosas siempre se pusieron cada vez peor... 

El A.T.T. le hace saber entonces que lo que define a un hombre no es lo que le toca, sino lo que hace con lo que le toca, y que los humanos vivimos en una eterna disyuntiva, tomando decisiones para todo, porque la vida cambia siempre y las buenas decisiones también cuentan y duelen y el destino de cada persona se va conformando por las puertas que se abren o se cierran, por lo que permites o rechazas...

En pocas palabras, el A.T.T. le hace saber que cuando el hombre no es capaz de cambiar su vida, es la vida misma quien lo reta a cambiarse a si mismo... En ese momento que Oscar comienza a dudar si suicidarse fue una buena decisión...

Una vez que empieza a dudar, el A.T.T. lo confronta con sus propios miedos y demonios, y entre otras cosas le dice: "Los humanos se auto compadecen mucho, y se preguntan ¿por qué a mi?... Bueno ¿y por qué no?, ¿quién eres tú o que tienes de especial para que NO te sucedan las cosas?
Los animales no se cuestionan porque su vida es como es... Una cebra no vive lamentándose por tener rayas, y un antílope no sufre porque el león constantemente lo acecha para matarlo... Ellos aceptan las cosas como son y simplemente siguen sus instintos y son los humanos a quienes les ha hecho tanto daño creerse hijos de Dios... 


En ese lapso, el A.T.T. le cuenta que en una ocasión le tocó auxiliar a una mujer que pensaba que su vida era teeerribleeeeeee y dolorosa. Entonces, un buen día, ella decidió aventarse de un edificio porque su vida no podía ya ser peor... Pero luego resultó que tras la caída ella no murió, se quedó paralítica para el resto de sus días y siguió viviendo dependiendo de todos por el resto de sus días y entonces sí que descubrió que su vida podía ser mucho peor... ¿pero podría haber sido también quizá mejor?

El humano no está conforme nunca ni con su muerte cuando es el mismo quien decide matarse; y el gran error que comenten las personas que deciden terminar con su vida es que no piensan en que el suicidio es una decisión permanente para un problema  temporal.

En este punto Oscar ya no está tan seguro de haber hecho lo correcto y el A.T.T le hace saber -en una de las partes más hermosas de la puesta en escena y que más te pegan por dentro- que los seres humanos somos los únicos que tenemos la capacidad de vivir la vida y de emocionarnos con las cosas, de sentir dolor, amor, felicidad, miedo, tristeza, vergüenza y muchas otras emociones, para luego expresarlo con palabras... Ninguna otra especie puede hacer eso; pero los humanos somos al mismo tiempo tan contradictorios que toda esa maravillosa capacidad la enfocamos justo hacia todo lo que nos duele y nos hace falta.

La vida siempre va a cambiar y te va poner de cabeza, te va a quitar cosas, porque no eres dueño de nada, más que de ti mismo, y sólo dependerá de tus propias decisiones saber si conocerás al amor de tu vida... No todo lo que duele es malo y tu vida se construye en base a lo que decidas hacer con lo que te tocó o no te tocó vivir.

El A.T.T intenta cantar la hora en que falleció Oscar para que ya pueda pasar a lo que sigue; pero él no lo permite, comienza a preguntarle, porque tiene la esperanza de que aún pueda arrepentirse y volver a la vida otra vez. Él quiere saber si en las hojas que el A.T.T. tiene, dice algo relacionado con el futuro que le espera a sus hijos, quiere saber si la vida se ensañará con ellos también... Y efectivamente, la vida para Gaby y Gabo va a ser muy difícil por la decisión que Oscar tomó...

El A.T.T. empieza a leer y no les voy a contar lo que al respecto le dice, pero efectivamente las cosas se ponen peor para ellos y su vida se vuelve un infierno mucho peor que el de Oscar en su infancia, pero con la diferencia de que los gemelos en lugar de lamentarse deciden afrontar lo que les toca...

El final de la obra es sumamente inesperado, sucede de pronto, y te sacude por dentro...
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Cuando la obra terminó, Odin y Mauricio se quedaron a platicar un ratito con el público; yo fui la primera en preguntar algo, y lo único que le dije a Odin era que admiraba mucho su trabajo desde hacia tiempo y que había ido desde Cd. Juárez a ver su obra, (y entonces él me dijo que agradecía mucho eso). Luego le pregunté que ¿en qué se había basado para escribir una obra tan padre?, y su respuesta fue que él la escribió inspirado en SU MEJOR AMIGA, ella murió hace algunos años atrás y dice que a él le afectó tanto eso, que pasó muchos años de su vida cargando con el dolor de esa pérdida. 

Por esa época Odin comentó que él mismo le preguntaba a su madre: ¿Mamá algún día voy a volver a reirme otra vez?, su madre le dijo que sí, pero la verdadera respuesta se la dio el tiempo, 10 años después:
En una ocasión, lo invitaron a una presentación donde actuaba una sobrina de esa chava que fue su amiga, y al verla en el escenario y que era idéntica a esa persona que él perdió, cuando él volvió a su casa, se confrontó con todo lo que había pasado en ese tiempo, y entonces se dio cuenta de todo lo que había perdido y de lo que es realmente importante. La obra de teatro la escribió en menos de 1 mes y él y Mauricio la montaron en menos de 15 días.

Todo esto se los cuento yo con mis palabras, pero es impresionante ver la forma como Odin lo cuenta. Es un hombre que se apasiona cuando habla, que te transmite sus ganas de vivir y hacer cosas; y pues ya cuando salí del teatro e iba de camino al hotel, yo iba con el alma hecha nudo, pero también muy emocionada porque me puse a pensar en que sí él fue capaz de transformar en algo tan valioso todo ese dolor que tenía, pensé en las posibilidades que cada uno de nosotros tenemos -en especial alguien que vino a mi mente en ese momento- para crear cosas tan hermosas y que lleguen a tocar el alma de mucha más gente; transformando todo eso que duele, y sé que tarde o temprano así será.

Esa noche me costó mucho trabajo dormir, porque a pesar de que estaba muy cansada, por dentro tenía tantas cosas por decir y eso me llevó a escribir quizá la carta más honesta que he hecho en toda mi vida; porque de algún modo yo quería transmitir en ese instante todo lo que estaba sintiendo y un poquito de todo eso con lo que yo me quedé después de ver esa obra, porque era como decir, "me hubiera encantado que pudieras verla, porque sé que te habría dejado en el alma tanta esperanza como a mi"... 

Decía Arthur Miller: "El teatro no puede desaparecer, porque es el único arte donde la humanidad se enfrenta a si misma" y eso es muy cierto. Esa noche recordé después de tanto tiempo porque amo el teatro, porque hace años intenté ser parte de él; y mi noche cerró con un agradecimiento profundo por esa oportunidad, porque haber comprado ese boleto fue una de las mejores cosas que pude haber hecho estando en México (porque en el fondo yo sabía que no iba a equivocarme); y porque esa noche en el teatro y gracias a Odin, la vida me dio una gran lección otra vez. 
Creo que sin yo saberlo, ese fue el objetivo de este viaje y pase lo que pase, ahora sé cuáles son las cosas de las que no me quiero perder.
P.D: Un pensamiento en voz alta: Es una sensación muy extraña, porque aclaro que Odin Dupeyron no me atrae, pero ahora sé que si algún día me vuelvo a enamorar, me encantaría que fuera de alguien que por dentro sea como él.

Todos tenemos una hora... ¿De qué no te quieres perder?...

Comentarios

Martuchis dijo…
Este es uno de los posts más importantes de La Bitácora de Viaje. Mi intención fue trasmitir todo lo que sentí y vi esa noche que estuve en el teatro y que siempre voy a recordar como una de las cosas más valiosas que me han podido pasar.
Admiro muchísimo a Odin y esa capacidad que tiene para transmitir cosas, pero sobre todo la magia con que de algo tan doloroso creó a través del arte, algo que a cualquier persona que le toque estar en el teatro y sin importar como haya vivido su vida, seguramente le dejará tanto como a mi.

Esa noche compré también un libro y también está increíble, pero ya vendré en unos días a reseñarlo, y pues por lo pronto sólo quería decir que espero que cada persona que llegue a leer este post completo, perciba un poquito de todo esa emoción y todo eso tan grande que me quedó a mi en uno de los mejores días de ese viaje al D.F.

Gracias por tomarse el tiempo de pasar por este espacio y nos seguimos leyendo por aquí.
Vane dijo…
La verdad que si, que se percibe lo que viviste aunque sea en una pequeña parte pero creo que es mucho no??? yo dejé de trabajar para leerte, esto me atrapó, y se nota que es un trabajo impecable, una obra como pocas, además cuando alguien escribe algo tan honesto, tan en cueros, tan humanamente doloroso o hermoso, hace que todo el resto no importe sino la obra y lo que se transmite.

Me pareció hermoso, y me alegra mucho saber que tu viaje lo viviste a pleno.

Te quiero mucho!
Martuchis dijo…
VANE:
Si se percibe ya estoy del otro lado, ese era el objetivo del post. Es hermosa la obra de teatro y me encantaría que un día pudieras ver el trabajo de Odin, sé que a ti en especial te encantaría.

Yo también te quiero mucho; y en esos días, a pesar de estar tan lejos, te tuve muy presente.