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¿Nos Tomamos un Café?


Esta es la primera vez que termino de leer un libro y no sé ni cómo empezar a reseñarlo porque son muchas las cosas que tengo que decir acerca del mismo. Para empezar el chavo que lo escribió es alguien a quien admiro mucho; de quien lo más seguro es que siga hablando en el blog más adelante (como siempre lo hago con la poca gente que admiro); y pues bueno, aunque yo sabía ya de la existencia de este libro, y suponía que era bueno (viniendo de Odin no se puede esperar menos); la verdad es que todo lo que encontré entre sus páginas superó por mucho mis expectativas.

"¿Nos tomamos un café?", es precisamente eso, sentarte en un momento del día para leer textos que te hacen sentir como si realmente te los estuviera platicando Odín tomándote un café en un lugarcito bien tranquis, como muchos de esos tan padres que existen en el D.F. 

Más que un libro que te cuenta una historia, es una especie de anecdotario en el que Odín platica como empezó a escribir, transcribe algunos de los poemas que él empezó a plasmar desde que era muy chavo, pero antes de compartirlos cuenta en que estaba pensando cuando lo hizo, o en que momento de su vida estaba cuando escribió eso y de paso, a través de algunos de esos textos, reflexiona sobre sentimientos tan humanos como el amor, el perdón, la confusión, el dolor (aquí habla sobre su amiga Patricia, la chava que les platicaba hace una semana en el post de "22:22").

No quiero echar mucho rollo, sólo decir que disfruté mucho leerlo, me hizo reír a carcajadas (¡y en el camión que es lo peor!), me hizo llorar también y me hizo tener esperanza, y eso es difícil que lo encuentres en un libro... Me gustó mucho que entre capítulo y capítulo el mismo te pregunta a ti como lector ¿qué piensas al respecto acerca del tema que está tratando? y hasta pone hojas en blanco para que tú escribas; y eso nunca lo había visto yo en ningún otro libro, y es lo que propicia que lo sientas como una charla entre dos personas más íntima y personal.

Como siempre les dejo un buen pedazo del libro (yo nunca pongo fragmentos), pero lo más seguro es que más adelante vuelva al blog para seguir transcribiendo cosas de ¿Nos tomamos un café?.... Espero no meterme en broncas por eso, pero es que está tan padre, que siempre todo lo que me emociona, lo quiero compartir aquí; y pues esta es la primera vez que un libro lo leo, lo traigo de arriba para abajo, lo subrayo, lo leo y lo releeo porque sinceramente ¡Me encantó! El día que lo terminé de leer fue un Sábado y ese día me pasaron cosas muy chidas que igual no son ¡uff! pero a mi me llenaron el corazón. Una de ellas fue la parte final de este libro y le agradezco de corazón a Odin por contagiarme de esa pasión por vivir.

Aquí les dejo la introducción de este libro y la primera parte de 3 videos donde él además de leer algunos fragmentos de "¿Nos tomamos un café?", habla también al respecto, (me encanta verlo en entrevistas porque se apasiona cuando habla de lo que le gusta hacer) y en cierta forma me identifico con lo que él quiere que recuerden de sus escritos cuando ya pase el tiempo.
Pensamiento en voz alta: ¿Se imaginan lo que sería tomar clases de teatro con él?
Me encantaría comprar otros 3 libros para regalárselos a mis friends.
Bueno ya, mucho "choro"... Ahora si viene lo realmente valioso de este post, así que traíganse un cafecito, un té, un vaso con agua, o una chelita... Lo que quieran porque este texto está hermoso y vale mucho la pena.
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"¿Nos Tomamos un Café?"
Editorial Disidente

La Introducción:
"Cuando escribo tengo la fantasía de que en el momento en que tus ojos descubren mis palabras, por un mágico instante en el tiempo... estamos juntos. Por un momento, cuando alguna de mis palabras te hacen sentir, sientes lo que yo estoy sintiendo o lo que sentí al escribirlas, y entonces, por un pequeño espacio de tiempo, los dos sentimos lo mismo y estamos, aunque lejos, acompañándonos... Platicando.

Creo en la originalidad de cada una de las personas y constantemente celebro las diferencias que existen entre cada uno de nosotros. El mundo ideal para mi, sería aquel donde todos celebráramos precisamente esas diferencias que nos hacen únicos y originales; un mundo lleno de judíos, cristianos, mormones, altos, bajos, gordos, flacos, heterosexuales, homosexuales, rubios, negros, blancos, pelirrojos, de todos los gustos y de todas las formas, siempre distintos, siempre diferentes, pero en el fondo, en espíritu... siempre iguales.

Con el paso del tiempo he descubierto que, de alguna manera que no logro entender, todos somos uno y en el fondo de nuestra alma somos indiscutiblemente iguales, venimos del mismo lugar y vamos a parar al mismo lugar; tenemos los mismos deseos de ser felices, de ser amados y de amar; tenemos las mismas necesidades de compartir con los demás logros, alegrías, penas y miserias; tenemos la necesidad natural de hacer amigos, así como de estar solos en momentos específicos.


Tenemos la misma risa, que aunque se exprese de diferentes formas, en el fondo, se dispara con las mismas alegrías; tenemos el mismo llanto que la mayoría de las veces se siente con la misma intensidad y con el mismo dolor.


Todos nos sentimos pequeños ante la muerte, y todos, absolutamente todos, nos emocionamos ante el amor. Y es increíble como al alma no le importan las nacionalidades ni las fronteras; al amor, al dolor y la felicidad poco les importa si eres pobre, rico, si eres político, un doctor o un enfermo. Ante la belleza de un cuerpo o de un alma, ante el roce de las manos de la persona que amas sobre tu piel, el estómago se sume y el corazón se acelera, seas mexicano, árabe, tailandés o hawaiano. El placer de hacer el amor amando, no conoce de religión, de sexos, de edades o de clases sociales. Somos milagrosamente tan distintos y a la vez tan iguales; y sólo estamos aquí de paso, compartiendo nuestra estancia... Nuestra brevísima estancia en esta tierra.


¿No es increíble que a pesar de tantos años de existir en el planeta no hayamos aprendido todavía a respetar nuestras diferencias? ¿No es increíble cómo a pesar del pequeñísimo tiempo de vida que tenemos cada uno de nosotros, en vez de celebrar esas diferencias, las condenamos? Vivimos toda una vida tratando de ser como otros, o tratando de que otros crean en lo que creemos nosotros, o que los demás se comporten como nos comportaríamos nosotros; cuando la verdadera igualdad va más allá de eso. La verdadera igualdad del hombre es de espíritu y sentimiento.


Vamos muy rápido, vamos demasiado rápido, la vida es tan corta y aún así, nos dejamos atrapar por el torbellino de la rutina, nos paralizamos ante una sociedad que nos juzga, nos condiciona y nos condena. ¿Cuántas veces nos damos tiempo para platicar, para conocernos, para compartir algo más que las pláticas triviales y cotidianas? ¿Cuántas veces nos damos el tiempo de sentarnos y aprender de nuestra igualdad y de nuestras diferencias? ¿Cuántas veces nos mostramos como realmente somos; sin máscaras y sin miedos? En cambio, nos alejamos, nos escondemos, nos disfrazamos y nos lastimamos constantemente. Son pocas las ocasiones en las que verdaderamente nos damos tiempo de compartir "apuntes", de comentar lo que se ha aprendido de lo que hemos vivido.


¿No sería maravilloso revisarnos nuestros apuntes? ¿Prestarnos las notas? ¿Transmitirnos las experiencias, miedos amores, frustraciones y anhelos que nos han hecho lo que somos ahora? Y no sólo para dar un consejo, para presumir o para compadecernos, no, al platicar, al expresarnos, nosotros aprendemos de nosotros mismos tal vez más de lo que nuestro interlocutor pueda aprender de nuestras vidas. Porque hablar y platicar de nuestras experiencias desde el fondo del corazón es una manera de hacer resumen, de revisarnos y sobre todas las cosas, de "pasarnos en limpio". Y en la vida hay tantas veces en las que nos vendría tan bien"pasarnos en limpio".


Entre tus manos, en este mismo instante, se encuentran muchos años de mi vida, mis apuntes, mis notas personales, lo que he llorado, lo que he reído, lo que he sufrido, lo que me he equivocado y lo mucho que he aprendido de lo que he vivido.
Esta es mi manera de compartir esos años contigo.


ESTA PARTE ME F-A-S-C-I-N-O, porque es exactamente lo que él hace con este libro:
Permíteme acompañarte bajo el brazo en un día soleado o en una tarde lluviosa. Cuando no tengas nada más que hacer, prepárate una buena taza de café y galletas, o una copa de vino, jamón serrano y pan, y platiquemos de la vida. Déjame hacerte compañía en las largas filas del banco, en el metro o en el camión camino a tu trabajo, O sentados en la banca de algún parque comiéndonos un helado, déjame llenarme de azúcar, chocolate, pastel, moronas. Déjame mojarme si nos llueve en la calle. Quiero estar ahí y que sepas que yo estoy aquí.


Este libro soy completamente yo, vivo en estas hojas. Al pasar tus ojos por estas palabras, podrás verme directo a los ojos del alma, así podremos platicar las veces que tu quieras. 


¿Qué te parece?... ¿Nos tomamos un café?
-Odin Dupeyron- 
"Me gustaría seguir hablando, que la gente pudiera tomar mi libro cien años después y diga: "Este hombre lo que dijo y lo que puso, así me siento"...

Comentarios

Mr. Magoo... dijo…
Esta increible....
Dejame te digo que es el segundo libro que me haces perseguir. El primero fue el de "El Regalo del Tiempo" de Jorge Ramos y me gusto muchisimo, me identifique, me meti en su vida y en mucho la comparo con la mia y asi, pero me envolvi en esas cartas.

Este que ahora resenias esta todavia mejor, y ya me voy a dar a la tarea de conseguirlo. Debo confesar que hasta hace poco supe de el autor, por alguna platica por ahi, pero esta resenia esta genial Martha. Me fascino el principio y la parte final que recalcas... porque logra una coneccion fregona con quien lo esta leyendo, y te hace sentir, y pensar, que tal vez uno pueda lograr lo mismo, si en realidad abre su corazon como un camino, como si fuera algo sacado de la ciencia ficcion pero tan sencillo como un paseo en una tarde lluviosa o tener esa fantasia de conectar con una simple palabra leida, como el lo expone.
Me encanto la parte donde menciona el "pasarnos en limpio"... no se me hubiera ocurrido de mejor manera, y como me hace falta pasarme en limpio, a cada rato, porque soy un desastre por fuera y por dentro, pero creo que pasarse en limpio es muy valido y muy necesario.

Martha, mil gracias por esta resenia, y por pasarme esa inquietud de nuevo en un libro, es algo que quiero retomar de nuevo, mi lectura, porque a pesar de que son ratos de soledad, son ratos que se disfrutan tanto y que a la vez te hacen descubrir cosas de ti mismo que tal vez no habias visto desde la optica del autor de lo que en ese momento lees y te identificas.

Saludos, que tengas buen dia, y por aqui andamos....
Martuchis dijo…
Magoo:
Yo creo que el libro te va a gustar. Odín tiene otro libro, que se llama "Colorín Colorado, este cuento aún no se ha acabado", y parece que planea escribir más.

Este que reseñé aquí yo lo compré el día que fui al teatro a verlo y salí "molida" de ahí, en el sentido de que me movió tantas cosas por dentro; y creo que eso pocas personas lo logran.

Es increíble todo lo que ha logrado este chavo, que más allá de ser actor, es un hombre con una profunda pasión por vivir y que ama lo que hace, creo que si existieran más personas como él, el mundo sería algo diferente.

Gracias por pasar y por el comentario.
Vane dijo…
Se nota que el libro es un pedazo de alma que tus manos, así sentí también cuando hablaste de la obra.
La verdad que sería un gustazo leerlo porque puede ser muy útil en ciertos momentos, además de gran compañía como el mismo autor pretende.
Seguramente cien años después el que lea ese libro se va a sentir identificado no tengo dudas.

Te dejo un fuerte abrazo!
Martuchis dijo…
VANE:
Pues no lo había visto así pero si me identifico mucho con Odín, hay una parte de su entrevista (En el video), que me dio mucha risa porque él habla de Amado Nervo y decía que cuando él lo lee decía: ¡No puede ser esto que escribió este hombre es cierto, a mi me pasó yo lo podía haber escrito! y me dio mucha risa porque así estaba yo con su libro.

Me encanta porque te hace reír y te hace llorar, la verdad es un tipazo.

Por último, el libro seguramente lo vas a leer, vas a ver... Mujaaaaa...
Elisa dijo…
Me tocó ver las "historias engarzadas" de Odin y la verdad que es un hombre que entusiasma con su plática y como mencionas en tu post, también te saca la lágrima, tiene una dualidad muy interesante.

Gracias por la reseña Martha, lo buscaré próximamente, un abrazo! :)
oc.giovanni@hotmail.es dijo…
Ey hola acabo de toparme en la red con tu bog y te puedo decir que Odin es de lo mejor me ha gustado muchisimo "Y colorin colorado..", muero de ganas por leer "¿Nos tomamos un café?"
Monica Reyes dijo…
he tenido la oportunidad de leer sus dos libros y ver sus dos obras y es totalmente maravilloso