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De Merolicos, Spots y Oficios en Peligro de Extinción...

Hace varias semanas me tocó escuchar en radio un spot que me dio mucha risa, pero al mismo tiempo me hizo pensar en lo pintoresco que es México como país; ya que ese comercial está relacionado con el oficio de "Merolico", y a pesar de que desconozco si existe en otros países, en este tan hermoso que es mi casa, quienes se dedican a esto, lo hacen de una manera muy, muy peculiar.

Para quienes no saben lo que es un Merolico, yo lo definiría como un vendedor ambulante. Caminando por las calles del D.F. alguien los podría reconocer fácilmente porque siempre alrededor de ellos hay una "bolita" de gente, a la que este personaje tan de la ciudad, logra atraer precisamente por su habilidad retórica con la que no sólo provoca que se detengan a ver lo que está haciendo, sino que logra convencerlos para que compren la mercancía que ofrece.

Dicen las malas lenguas -a mi no me crean nada- que los Merolicos surgieron en la ciudad de México en pleno Siglo XIX, cuando proveniente de América del Sur llegó a la ciudad un extraño personaje de origen suizo, (tal vez un inmigrante del viejo mundo como tantos otros), que llevaba por nombre Juan Rafael de Meraulyock, quien además de tener un ojo de vidrio y  vestir de manera estrafalaria, ostentaba el título de "Doctor". 

Durante un buen tiempo se convirtió en la atracción principal de la Plaza del Seminario en la capital del país, ya que pregonaba en plena vía pública que ofrecería un espectáculo único y nunca antes visto, en el que él sería capaz de realizar la hazaña de atravesarse el cuello con un cuchillo sin sufrir daño alguno, y más asombroso aún: sin dejar en su cuerpo ninguna cicatriz.

Obviamente esto era una gran mentira, pero aún así el Doctor Meraulyock se volvió muy conocido en esa zona y ganó también cierta fama como "sacamuelas". Aunque su práctica odontológica no era muy delicada que digamos, él ejercía el oficio en plena calle y se dice que llegó a extraer 4500 muelas en su consultorio callejero.

De la deformación del apellido de este pintoresco personaje surgió la palabra Merolico, ya que se dice que la gente que lo rodeaba en la plaza, al ver que más que un médico, era un timador profesional, en tono burlón le gritaban:  "Merolico, Merolico, ¿quién te dio tan grande pico?"


La fama de Meraulyock trascendió y se volvió todo un espectáculo ambulante ya que además de colgarse numerosas medallas para impresionar, comenzó también a vender menjurjes con los que curó a algunas personas de su sordera (seguramente gente que estaba en complicidad con él para poder vender más de sus productos); y a la par de vender a precio de ganga un bálsamo que prometía eternizar la juventud (evidentemente elaborado en base a su vasto conocimiento médico); todo lo que él prometía era un vil fraude, pero eso no impidió que se inmortalizara como un personaje urbano y diera origen a este oficio que a pesar de caracterizarse por la charlatanería, está casi en peligro de extinción.


Los Merolicos ponen al alcance de tu mano y por unas cuantas monedas el remedio para todos tus males; los podrás reconocer porque hablan y hablan y aunque sus productos sean de mala calidad o estén muy lejos de ser la panacéa que cura todas las enfermedades habidas y por haber; logran convencer a la gente porque su poder de persuasión radica en que envuelven con su retórica barata...

En la actualidad hay pocos ya y el oficio se ha diversificado un poco, porque de los vendedores ambulantes que llegaban y se asentaban en alguna zona céntrica y concurrida, se han diversificado en los vendedores que se suben al metro a ofertar mercancias y también los carros de sonido que seguramente a  más de uno de nosotros nos ha tocado escuchar en las colonias populares con los perifoneos que ofrecen desde cartílago de tiburón, perlas de mar, y hasta pomada de zarpas de tigre que son capaces de curar todas las dolencias y hasta enderezar jorobados...

Hace poco más de un año hubo también otro comercial padrísimo de TV, también protagonizado por uno de estos singulares personajes, que se utilizó para Kleenex, pero por desgracia no lo encontré.

El spot que les comentaba al inicio de este post es una campaña que se está transmitiendo actualmente en radio para promocionar la labor del INEGI (Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática), que es el organismo de gobierno que se encarga de realizar los censos de población en México; pero cuando lo escuchas creo que es a lo que menos le pones atención, porque lo que llama más es precisamente el diálogo del Merolico; porque así es exactamente como trabajan ellos y el comercial te remite a un oficio que en nuestra época ya casi desaparece... Ojalá que al escucharlo los divierta tanto como a mi, y para quienes no conocían este oficio; se den una idea más cercana de lo que es...

P.D. Me encantaría saber de cual agencia de publicidad surgió este spot, la verdad está padrísimo.

 ¡Atrás de la raya que estoy trabajando!!!

Comentarios

Vane dijo…
Chale que le pasa a mis audífonos que no escucho el spot????? Algún merolico me venderá unos???? necesito audífonos!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Por mi país también existen, no con ese nombre y creo que tampoco en grandes masas, pero alguno que otro se encuentra.