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La Voz de Una Guitarra...

Después de tanto tiempo algo me sacó de mi letargo... Había pasado tanto tiempo en el silencio, que cuando la calidez del sol ahuyentó el frío que adormeció cada una de mis cuerdas, por un instante pensé que habían sido sus manos otra vez...

El rayo de sol que iluminó de repente mi oscura alma de madera, propició que crujiera algo dentro de mi resonante caja, porque por un momento pensé que ella había vuelto, al igual que aquellos días en los que juntas creamos tantas canciones. A veces pasaban días enteros en los que ella se ausentaba durante semanas y meses que a mi me parecían eternidades, pero yo tenía la convicción de que una vez que regresara, lo primero que haría tras dejar sus maletas, sería correr para refugiarse en mi.

Supe que era muy especial para ella, desde la época en que por su corta edad yo era en tamaño mucho más grande que ella y por eso apenas si podía sostenerme. Pasaba conmigo la mayor parte del tiempo cuando se encontraba en casa; y una vez que creció, por las mañanas muy temprano, o a veces sin ninguna razón aparente, ella iba a buscarme y entonces me salvaba de la oscuridad que da el silencio.

Con gran delicadeza me acomodaba entre sus brazos, y mientras la calidez de sus dedos se paseaban con gran maestría sobre cada una de mis cuerdas, yo podía sentir su respiración muy cerca, cuando de manera sutil recargaba una de sus mejillas encima de mi profunda curvatura de madera, en un intento por escuchar con más nitidez el sonido que las cuerdas cimbraban como el eco de mi voz, en mi interior.


Yo era tan feliz cuando eso sucedía, y a cambio le regalaba los más bellos acordes que tantas veces a ella le sirvieron para adornar sus palabras... Yo no podía decírselo, pero la agudeza y quizá la imperfección en mis arpegios fueron para evitar que la tristeza se prolongara e invadiera por completo su corazón.

Aún en esos momentos, creamos juntas melodías hermosas... Yo seguía teniendo un lugar muy especial en su vida, lo sabía porque aún cuando después de un lapso prolongado en que permanecíamos creando cosas; sus ausencias ya no eran tan prolongadas como antes; puesto que al salir de la oscuridad aletargante que prevalece adentro de un estuche; ella me ataba a uno de sus hombros, con la intención de que la acompañara para revivir todo lo que juntas creamos... Ya no en la comodidad de un sofá y con el calor de los rayos solares colándose por una ventana...
En ese otro lugar había tanta gente, tantas miradas y luz, concentradas tan sólo en ella y en mí...

Yo escuchaba su voz magnificada... Tan dulce... Con esa profunda fortaleza que tan cerca de mi reconocía... Creo que al igual que a ella me estremecía escuchar el eco de tantas otras voces, cantando al unísono cada una de esas canciones que ella en mi creó.

Mi historia empezó mucho antes que la de ella... Alguna vez, cuando alguien me desprendió del tronco donde nací, ni siquiera el Luthier que de manera tan artesanal me convirtió en una guitarra, logró darle un sentido tan profundo a mi existencia. Yo era un simple instrumento de cuerdas, pero en sus manos fui una extensión infinita de su arte y sensibilidad.

Por medio de las canciones que creamos juntas, aprendí que la vida de un ser humano no es nada fácil; pero creo que entendí realmente lo que significa eso, durante los tiempos adversos, en los que sólo el hecho de sostenerme por un instante entre sus brazos, le causaba además de cansancio físico, mucho dolor...

Ese fue el principio de mi época oscura y aislada... A veces ya no sentía sus manos, pero me consolaba la promesa de que quizá volvería muy pronto, cada vez que escuchaba su voz a la lejanía yo pensaba en eso, hasta que llegó un día en que no se volvió a escuchar más.

Hoy que el sol me despertó, pensé que había vuelto otra vez por mi para que la acompañara en alguno de sus viajes, pero el silencio imperante me dijo que no, no era ella... La ausencia me reveló la cantidad de instantes infinitos que he pasado sin sonar entre sus manos, y con la incertidumbre que quizá se vuelva eterna, al no saber si entre mis cuerdas rotas se quedó ahogada una canción.

Me pregunto si la luminosidad de ese rayo tibio que vino a despertarme, sea en cierta forma ella... No sé en donde está ahora, ni tampoco cómo será, pero quizá esa fue la única manera que ella encontró para materializar una delicada caricia que me hiciera saber que en todo este tiempo, jamás me dejó sola y que de alguna manera -aunque no me pueda hacer sonar- ha estado ahí acompañándome también.


Nadie viene aquí ya, y no soy yo la única que se ha ido aletargando en la ausencia... No soy sólo yo quien necesita tanto de sus manos, y de todo lo que ella era para dejar de sentir que me estoy convirtiendo en un objeto y no volveré a ser más un instrumento que de la nada crea música, que es capaz de materializar los más profundos sentimientos.

Cuando la claridad desaparezca de la ventana, es muy probable que yo vuelva a sumirme en un sueño tan profundo como eterno... En la espera de que quizá más adelante, alguien, no sé quien, pueda venir y me rescate; o mejor aún: que en otro tiempo, espacio o dimensión, ella y yo nos encontremos otra vez para volver a ser amigas, cómplices y compañeras de viaje... Como en la época de momentos prodigiosos en los que los acordes y las notas fueron el lenguaje más honesto entre ella y yo...

Sé que en el plano de lo que existe y es tangible, la imaginación y lo que ya sólo prevalece en espíritu, jamás se mezclan ni se encuentran... Tal vez yo me vuelva a quedar sumida en un espacio dentro de la partitura en el que la nota indica para quien la sabe interpretar: un silencio eterno; mientras en algún lugar, punto o destino, alguien que quizá yo no conozca, escuche algo de lo que ella en otro tiempo logró expresar a través de mi voz.
Para Soraya
Primavera 2012

"Las cosas cambian, las personas cambian, los sentimientos cambian, pero los recuerdos siempre serán los mismos"... 
¡Te amamos Soraya!

Comentarios

ѕocιaѕ dijo…
Que lindo, la manera en lo que lo escribiste me produjo muchas emociones, el pensar que un objeto se convirtio en un amigo, era lo único que conoce cosas de ti, que en el caso de Soraya la acompaño en soledad, tristeza y alegría.
Muy lindo y sigue sorprendiendome tanto cariño que sientes, es admirable.

Un abrazote
Vane dijo…
Precioso! siempre pienso que los que intentamos escribir como es mi caso, Soraya logra sacar lo mejor de mí, cuando pienso que ya no tengo más palabras que regalarle algo se enciende y mis manos viajan sin prisa para llenar una hoja en blanco.
Creo que vos nunca te vas a quedar sin palabras, pero cuando se trata de Soraya también algo se te enciende en alma para crear cosas tan maravillosas como este texo.
Los recuerdos ahí están al igual que su música, aferrarnos a ellos es una forma de agarrar su mano para llevarla día a día con nosotros, para tenerla presente y no dejar que nada ni nadie nos quite eso tan hermoso que nos dejó.

Gracias Martu por esto y por todo, y a vos Soraya te voy a amar siempre y de la misma forma como el primer día en que te vi.

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