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Una moneda, por favor...


Esta mañana, como algunas otras, fui a correr a los Viveros de Coyoacán. Por lo general, además de para hacer condición física, el ejercicio me sirve para cansar los malos pensamientos y para fortalecer las ideas que vibran conmigo. 

El día de hoy, por ahí de la mitad del circuito, empecé a darle vueltas a un plan que traigo en mente para echar a andar un negocio de letras y asuntos creativos. 

Ya algo cansado me pregunté si en verdad podría ser lucrativo. Casi de inmediato vi que una moneda rodaba, como en cámara lenta, en sentido contrario directamente hacía mí.

Entonces traté de frenar el paso y sin acabar de detenerme por completo me agaché y como pude la atrapé. Cuando alcé la mirada me di cuenta que otro hombre que corría algunos metros enfrente se buscaba algo en las bolsas de sus shorts. 

—¡Se le cayó una moneda! —le grité y volteó atrás para asegurar si le hablaba a él.
—Gracias —respondió cuando la puse en su mano y rápido retomé el paso con la firme convicción de que es hora de volver a creer en las señales...
—¡Gracias! —le dije yo también unos pasos luego de rebasarlo.

Autor: F.J. Koloffon.

Comentarios

Victoria dijo…
una moneda que ayudo a dos personas al mismo tiempo, una por no perderla, otra por la señal...

hermoso texto!
ѕocιaѕ dijo…
A veces es lo único que necesitamos una señal, que nos de seguridad que buscamos, que bueno es estar alerta para poder verla

Un abrazote
Vane dijo…
Algo tan pequeño puede regalar un instante enorme.