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Luciérnagas.



... Y se sentó a conversar con ÉL en un campo repleto de luciérnagas... Un lugar imaginario como tantos de los que "sí" existían en el mundo real, pero que nunca antes ella vio con sus propios ojos.

Estar ahí, al lado suyo, al igual que ese lugar, le pareció algo tan especial como mágico... Y a pesar de que tenía tantas cosas por decirle, decidió guardar silencio mientras dejaba al lado la mochila tan pesada que llevaba cargando desde hace tiempo, para luego acomodarse junto a ÉL, con las rodillas dobladas sobre el pasto.

A pesar de que la oscuridad era muy densa, pudo percibir en medio de la tenue luz que ÉL le sonreía. Antes de pronunciara palabra alguna, ya sabía qué era lo que le pasaba, y también conocía a la perfección todo cuanto había en su corazón.

Por eso ya no fue necesario hablar al respecto. Aquella noche, ÉL prefirió contarle una historia, mientras ambos se entretenían atrapando montones de bichitos luminosos adentro de un frasco de cristal.

"Existió hace mucho tiempo, -no recuerdo en que lugar-, una mujer sin alma. No había sido así siempre, ni nació tampoco con frío en el corazón"...

Ella guardó silencio y lo miró a los ojos, pero apenas fue un instante en el que el reflejo de ella en ÉL permaneció suspendido, que no necesitó de palabras para decirle: "Conozco esa historia y sé que la protagonista no es exactamente así"...

Una vez más, en medio de la oscuridad percibió el resplandor mágico de su sonrisa... Entonces ÉL la tomó de la mano y mientras depositaba sobre su palma una luciérnaga, con la voz del pensamiento le dijo:

"No quieres que te cuente, porque esa es una historia que tú ya conoces... Desde hace mucho tiempo, yo te di la oportunidad para que la escribieras tú".

En ese instante despertó, y aunque ella jamás estuvo antes en un campo de luciérnagas, se sorprendió cuando sus ojos tropezaron con un frasco en el borde de su ventana...

Se puso de pie y mientras desenroscaba la tapa para dejar en libertad a aquellos bichitos de luz, su corazón se llenó de esperanza, pues sabía que el futuro era una promesa que llegaría a su tiempo... No sabía exactamente cómo ni cuando; tan sólo tenía la certeza de que sería  no antes ni después.

Aún no amanecía y se quedó pensando en el sueño... Sabía que ahora era una promesa, y aunque el futuro era incierto, ella quería CONFIAR.

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