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El Corazón de Minotauro II.



Era muy tarde cuando Minotauro llegó y tocó hasta la puerta de su casa. Josh estaba despierto ya, preparando los colores del cielo con los que pintaría el nuevo día, así que por eso le extrañó tanto que alguien llamara con marcada insistencia a esa hora; pero se desconcertó aún más, cuando a través de la cortina descubrió a su gran amigo esperando impaciente frente a la puerta principal.

Apenas si abrió y la inesperada visita se coló hasta adentro sin mayor preámbulo. No le dijo nada, pero sabía que era algo grave por la expresión dibujada en el rostro de su amigo y porque de no ser así no habría viajado tantos kilómetros por carretera tan sólo para irle a buscar.

Mientras Minotauro se dejaba caer sobre el sofá más grande y cómodo de la sala, Josh reconoció la caja de cartón que llevaba entre las manos. Era la misma con la que varios meses atrás llegó hasta ese mismo lugar y que contenía en su interior el corazón de una mujer que lo dejó abandonado sobre la mesa de un restaurant de cómida rápida.

Minotauro lo había cuidado desde entonces; pero aquella madrugada a travesó la ciudad de lado a lado, porque a pesar de que sabía que era un corazón demasiado frágil, en las últimas horas habían pasado cosas que para alguien tan sensible como él, eran alarmantes.

-Perdona que venga a buscarte así sin avisar, pero no supe a quien más recurrir, tienes que ayudarme...
Durante todo este tiempo, he cuidado de este corazón desde el día en que lo encontré, pero en estos días, algo extraño ha pasado... Creo que está muriendo... Y la verdad no sé que hacer-

Josh no dijo nada y tan sólo se limitó a sentarse frente a su amigo para escucharlo con toda la paciencia del mundo. 

-...Sí... No me mires así, sé que vas a pensar que estoy loco, pero aunque yo aún no entiendo como alguien pudo deshacerse así de algo tan valioso, lo que sí sé es que he aprendido a conocer lo que hay en su interior... ¿Sabes?, hay madrugadas en que se estremece o noches en las que necesita ternura y muere de frío, pero desde hace unos días a veces ya no late... Creo que ha perdido las ganas de vivir...-

Josh lo tomó entre sus manos, y comprobó que todo aquello que decía su amigo era cierto... En el instante mismo que sus dedos lo tocaron para acunarlo entre sus palmas, el corazón se hallaba demasiado inflamado, y duro, tal como si llevara mucho tiempo acumulando y conteniendo emociones, pero bastó un soplo de su aliento y un poco de calidez, para que el corazón volviera a su estado natural y a latir con normalidad otra vez.

- Minotauro, has hecho un gran trabajo... Este corazón necesita tantas cosas, pero tú has sabido cuidar muy bien de él.

-No lo creo, si fuera asi, creo que no estaría en esas condiciones... A veces me pregunto si hice bien en rescatarlo, o si lo mejor hubiera sido dejarlo en ese mismo lugar, donde la persona a la que pertenecía lo dejó.-

-Amigo mío... Nada de lo que sucede es casualidad. Si mi padre lo puso en tu camino, fue por algo...-

-Pero ¿te das cuenta?. yo no tengo nada, ¿qué podría ofrecerle?-

-¿Y no te has puesto a pensar en todo lo que ese corazón te ha dado a ti?

Minotauro guardó silencio, pues se había quedado sin argumentos, y entonces Josh, luego de pronunciar unas cuantas palabras muy cerca del corazón -que ni siquiera su amigo escuchó- lo devolvió de nuevo al empaque de cartón que desde siempre lo resguardaba, para luego proseguir en la charla.

-Durante todo este tiempo tú has creído que rescataste algo tan valioso que le pertenecía a una persona, pero si algo está claro, es que este corazón llegó a ti, para que así, con todo y su fragilidad, revistiera a tu alma con todas esas cosas que también tienes tú...

Minotauro seguía sin entender, y al comprender eso, Josh esbozó una sonrisa espontánea que iluminó e izo resplandecer su rostro, todavía más de lo que ya era; asi como el brillo de sus ojos tan llenos de luz.

-La mujer que abandonó este corazón, no lo hizo porque ya no lo quisiera, sino porque hay dentro de él demasiadas cosas valiosas que no cualquier persona puede apreciar y entender... Míralo bien, y si te das cuenta está repleto de sueños, revestido con una infinita capacidad de asombro, y todo eso en cierta forma ha venido a rescatarte a ti también...

-¿Y crees que volverá por él algún día?-

-Lo más seguro es que sí, pues necesita de sus sueños para poder vivir... A veces es lo único que le queda a una persona.-

-Pero yo no la vi... ¿cómo podré saber que es ella?, ¿Cómo podré reconocerla?-

-Lo sabrás Minotauro... Te lo aseguro que lo sabrás...-

-¿Y ahora qué hago?.... Tengo un poco de miedo que vuelva a pasarle algo malo otra vez...-

-No pienses eso... Sólo CONFÍA...  A veces la capacidad de alguien para ver lo que ya nadie más mira, puede marcar la diferencia para alguien que piensa que ya está perdido... 
Ella volverá, te lo aseguro, y para entonces su corazón no sólo habrá sanado, sino que lo encontrará gracias a ti, repleto de otros sueños e historias por compartir... 

Minotauro volvió a casa cuando ya estaba amaneciendo, y una vez más abrió la ventanilla del lado del copiloto, con toda la intención de que tanto a él como al corazón que viajaba adentro de su caja sobre el asiento de al lado, los acariciara la calidez del sol...

No sabía lo que vendría más adelante, pero lo que si sabía era que estaba dispuesto a partir de ahí a compartir...

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