lunes, junio 22, 2015

Desconexión-Reconexión


Cada vez me gusta más el silencio y estar sola, pero por diversas cuestiones hacía mucho tiempo que no buscaba esos dos elementos fuera de casa. Sí... Sé que soy una mujer rara, si se toma en cuenta que no hago muchas de las cosas que realizan -ya no se diga las mujeres de mi edad-, sino el común de la gente; y la tarde de hoy fue uno de esos días en que necesitaba justo de eso, despegarme un poquito y todavía más de la "normalidad".

De unos años a la fecha, siempre tengo por costumbre, comprarme cosas, premiarme con algo o consentirme a mi misma como nadie más lo haría; y unas cuantas horas previo a salir del trabajo, recordé que hacia tiempo no salía sola a distraerme, a respirar aire... Pero más allá de eso, la idea era desconectarme para reconectarme conmigo misma.

No tenía nada planeado, ni una idea exacta en mente... Tan sólo de pronto tuve antojo de algo rico y lo primero que se me ocurrió fue ir al Parque Borunda, un punto de reunión para muchas personas en esta ciudad en donde vivo y donde de alguna forma he pasado mucho tiempo en distintas etapas de mi vida.


Cuando llegué el sol todavía estaba alto y con sus rayos muy fuertes; pero me senté a comer ese platillo rico que originó que mis pasos eligieran ese sitio como punto de destino, y lo primero que pensé fue que esa tarde era una especie de rencuentro conmigo misma, pero siendo personas distintas... La niña que cada tarde acompañaba a caminar a su abuela (cuando aún vivía); y terminaba sentándose junto a ella frente al monumento a la madre; así como la misma que corrió de un lado a otro junto a sus hermanos y compró juguetes a los vendedores que antes de que fuera zona peatonal ahí se apostaban.

También vi a la chica que tuvo sus primeras citas y aceptó salir con algún chico para llegar hasta ahí a tomar un elote o raspado; y me encontré además a unos cuantos pasos con la mujer que justo en ese mismo sitio dio su primer beso y se enamoró de quien fuera el hombre más importante en su vida.

Esta tarde fue como tener una cita con todas esas versiones de mi misma, quienes de manera casual o totalmente intencional se encontraron con la mujer que soy hoy.

No sé si a ti que me lees en este momento te haya pasado... Si en la ciudad en la que vives ahora o en la que has vivido desde hace mucho tiempo, exista un lugar que conoces y has visitado desde siempre, desde hace años, y un día así de buenas a primeras, llegaras sin planearlo para encontrarte con todas esas personas que tú has sido, pero en distintas etapas... A lo mejor cuando aún no te casabas y todavía no eras padre o madre; cuando tu visión del mundo y tus prioridades eran otras; y al encontrarte de pronto con ese "quien eres" en el presente, dejando de lado la nostalgia o las culpas, te sorprendes al descubrir que todas las cosas buenas o malas son pasajeras y que a pesar de que sigues frecuentando ese mismo sitio que puede casi no haberse transformado, pero con los años y la experiencia, la vida si te ha cambiado a ti.

Aún no se puede viajar en el tiempo, pero todas esas personas que de alguna forma hemos sido en distintas etapas, van siempre dentro de nosotros... dentro de mi, dentro de ti; y hoy yo necesitaba de manera prioritaria eso... Sentarme a comer en una de esas bancas, con esa niña, la adolescente, la mujer adulta y todas esas versiones de mi misma para en una especie de agradecimiento por haberme permitido convertirme en lo que soy ahora, agradecerles y contarles que soy yo en el presente y que necesito... Cuáles son las cosas que sueño y las que me atemorizan... Hablar de lo que quiero y de lo que ya no me hace bien.

No escribí nada en ninguna hoja de papel ni tampoco grabé ningún audio... Todo lo que pasó por mi mente y mi corazón en ese instante, lo anoté dentro de mi para convertirlo en todas estas letras que ahora tú estás leyendo...

Pensé en un montón de cosas... En lo que quiero hacer, las cosas que me detienen, pensé en este blog y en que hasta mi manera de escribir y las cosas que publico aquí han cambiado... Tal vez y tal como sucede en mi vida, esta sea una nueva etapa de Las Páginas Sueltas y de Colores... 

La verdad no sé... El futuro siempre es incierto, pero se debe intentar visualizar con esperanza; y mientras las cosas que se pueden resolver se solucionan yo necesitaba urgentemente de ese espacio para estar conmigo misma... No todo está como me gustaría, pero tampoco me quejo, porque la vida ha sido demasiado generosa... De verdad necesitaba mucho encontrarme, para hacer un alto, mirar más allá de mi y plantar mis pies bien donde deben estar...

A lo mejor a ti te hace falta algo de eso... Yo sólo sé que yo siempre necesito ese espacio para mi misma y nunca lo quiero perder.

Gracias por ese reencuentro... Mañana será otro día..

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