domingo, julio 05, 2015

Fin de un breve ciclo...


Hay veces en que busco imágenes que describan gráficamente como me siento... Algunas veces las encuentro y algunas otras no, y es cuando me cuesta ilustrar de otro modo que no sea con letras el momento, el instante presente de mi vida en el que estoy situada, y eso es justo de lo que quiero hablar hoy.

Si eres un poco observador y miras con detenimiento la imagen que aparece al pie de esto que escribo, ya te habrás dado cuenta de mucho de lo que quiero decir hoy sin haber todavía ni siquiera escrito al respecto... La Página Suelta de este día quiero llenarla con letras y palabras que hagan referencia a la brevedad de un ciclo que he terminado hace apenas un par de días y del temor a lo incierto que inunda mi mente y mi alma del mismo modo que lo hacen la esperanza y los sueños.

Hace ya como tres años me enfrenté a algo parecido... En su momento no fui capaz de visualizarlo, pero conforme el tiempo avanzó me di cuenta que en ese entonces estuve inmersa en una especie de ciclo de depuración donde se quedó atrás todo lo que yo era y había sido hasta entonces... Y eso sucedió para que pudiera surgir la persona que soy hoy y yo ni siquiera conocía... o mejor  dicho: no sabía que podría llegar a ser capaz de ser.

Todas las transformaciones y despedidas son dolorosas... y hace un par de días me tocó vivir una nuevamente, pero es muy curioso porque a diferencia de hace tres años, esta vez era algo que yo ya esperaba y no me pegó tanto porque a diferencia de ese entonces, ahora me toma con más herramientas a nivel interno con las que antes no contaba.

Es cierto eso que dicen, respecto a que las peticiones viajan hacia el cielo y aunque no lo parezca siempre son escuchadas... Hoy más que nunca sé que el tiempo en que tardas en recibir la respuesta es inversamente proporcional al grado de preparación que tiene tu alma en ese momento; y que cuando no es de inmediato, es porque eso que pides no es exactamente lo que tú necesitas y te queda aparte un largo recorrido de preparación y transformación para ser alguien que quizá todavía no sabes ni te imaginas que serás.

No sé si me de a entender, porque este día escribo pensando desde dentro, escuchando a esa voz que todavía hace una semana me decía: "No estás contenta, lo que haces te tiene estancada... Si bien es cierto que necesitas un trabajo estable y ganar dinero, tu alma está atrapada, simplemente porque a pesar de que le echas ganas y haces todo lo mejor posible, tú no estás aquí para eso, tu mente y tu corazón están muy lejos de aquí... Sé que tienes miedo, pero necesitas salir ya de tu zona de confort".

La madrugada de ese día, tras varias noches de despertar siempre a la misma hora y cuando todo estaba oscuro, viajé de manera imaginaria para sentarme en el sillón más grande y confortable de la sala de esa cabaña -donde según yo- Dios siempre está en el país de los sueños y te escucha... Desde ahí me atreví a pedirle con toda la sinceridad del mundo, que si esto no era ya mi misión de vida, terminara ya ese ciclo y me pusiera en el camino que debo seguir para llegar a donde sea que tenga que llegar.

No pasaron ni dos días cuando me despidieron de mi trabajo y aunque si me siento triste no por la forma como fue, ni porque en apariencia pudiera parecer un fracaso, ese sentimiento obedece a que a lo largo de poco más de un año aprendí lo que es trabajar brindando un servicio a las personas, pero sobre todo encontré en el camino gente que en verdad sabe el verdadero significado de la palabra compañerismo y de trabajar hombro a hombro sin envidias, y con la mente y el alma enfocadas hacia un mismo objetivo, y con la prioridad de ayudarnos a avanzar entre nosotras mismas.

Dicen que los ciclos en los que se dan las grandes transformaciones en la vida de cada persona duran alrededor de 9 años, y una vez que ese tiempo transcurre, se cierran... En ese sentido tengo muy presente la idea de que los míos han sido mucho más breves en esta última etapa, y a la par de dejar atrás cosas, personas y experiencias que fueron valiosas en su momento; me he desprendido también de una parte de mi misma que ya no va.

Mentiría si dijera que no tengo miedo... Es un sentimiento muy humano y al igual que la chica de la imagen que ilustra este escrito, sigo caminando hacia adelante aunque no se visualice que hay o con que me encontraré más adelante... Llevo en la maleta mis sueños, lo que he aprendido, la honestidad de no pretender ser más de lo que soy yo desde siempre y eso es lo que me permite decir que quedarme sin trabajo no ha sido malo, sino la respuesta a algo que pedí -eso me queda súper claro- porque ese ya no era mi lugar.

Quien sabe hacia donde me lleve el viento... Estoy preocupada pero quiero confiar, y voy atenta a lo que se me presenta porque siento que he pasado la mayor parte de mi vida trabajando y estudiando y ya es tiempo también de darle más peso a mi vida personal... En ese aspecto sigo con la misma persona con quien empecé a caminar de la mano desde hace un año y lo que me gusta es que después de todo lo que pasé (y que de alguna manera quedó plasmado también en este espacio), es el hecho de que mi bienestar ya no depende de si está conmigo o no... Cuando estoy bien o mal simplemente está ahí y me complementa.

Sí soy feliz a su lado, hay mucha confianza y aprendemos todos los días, pero tal como sucede ahora en mi vida con los breves ciclos, sé que nada es seguro y de alguna manera aprendí a disfrutar y valorar el estar sola, a quererme a mi misma y aceptarme tal y como soy.

Algunas personas se alejaron y se perdieron desde entonces, eso ya no es cuestión mía, cada uno tenemos derecho a decidir a quien queremos o no cerca... Yo, tan sólo respeto las decisiones de cada persona, incluídas las de la persona que en este momento me acompaña en este trayecto de mi vida, del mismo modo que respeto las cosas en las que creo, y lo que amo...

Para algunos es egoísmo, para mi es simplemente tener ganas de vivir la vida sin importar lo que piensen quienes estén a mi alrededor, pues a final de cuentas nadie puede vivir por mi, más que yo...

Sabrá Dios que pase, pero sea lo que sea seguro lo contaré en letras y mientras trabajo en las cosas de mi que no me gustan, voy con los sentidos muy abiertos para no dejar de apreciar lo que la vida me pone en el camino y en ese proceso llevo mi corazón lleno de amor y mi alma repleta de sueños...

Escribir es una de esas cosas, así que mientras la vida se complica y descomplica, a disfrutar de cada instante, de cada suspiro, de tu respiración y la mía... Incluso de ti, que no te conozco y hoy has venido a leerme hasta aquí... Gracias por seguir acompañándome en este camino.

Y mientras las cosas suceden y se llega el día de partir a un nuevo viaje (ya no de trabajo o para un concierto)... Si no quizá para definir mi proyecto más grande de vida o perseguir una vez más un sueño, dejo aquí una maravillosa canción, de esas que con sus sonidos dan paz y alimentan el alma.

¡Nos leemos pronto!

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