Ir al contenido principal

De Realidades y Proyecciones a Futuro

Recién caigo en la cuenta de que casi está por acabarse el mes, finalizando así la primer mitad del año, para entrar de lleno en la segunda parte de este 2006.
El otro día estaba leyendo mi diario (el cuadernito tan padre que Claudia me regaló por mi cumpleaños el 1 de Marzo) y mientras lo hojeaba estaba pensando en que es increíble lo rápido que pasaron los meses porque yo me acuerdo de todo lo que hicimos ese día, tal y como si apenas hubiese sucedido ayer.

Algo que también me sorprendió mucho cuando estuve leyendo esas páginas (en el momento previo a ya irme a dormir), fue el hecho de darme cuenta de cuánto tiempo he pasado enfocada en lo mismo, la tristeza ya no es tan fuerte como era hace un año, pero no se ha ido del todo de ahí, todas las hojas de ese diario las utilicé muy rápido y me doy cuenta, quedaron marcadas con todo eso.

Es muy raro que yo vuelva a releer las cosas que escribo, ocupé el espacio en blanco de esas hojas en menos tiempo del que yo pensaba y cuando ya las acabé de leer me quedé pensando mucho en que me gustaría que toda esa carga emocional ya se convirtiera por fin en un simple recuerdo del pasado, porque no quiero estar así el resto de mi vida, y sobre todo, pasó por primera vez en mi mente la idea de que una buena opción para lograrlo tal vez sería dejar de analizar tanto las cosas que me pasan, de cuestionarme a nivel interno tantas circunstancias y situaciones para las cuales ni siquiera tengo una respuesta, tal vez dejar de escribir –no porque ya no tenga intención ni deseo de hacerlo- sino porque tal vez en la medida que deje de pensar en “primera persona”, de visualizar todo de una forma tan introspectiva, podré encontrar las respuestas –que tal vez sin yo saberlo estén al alcance de mi mano- a todo eso que tanto necesito para mi vida.

Los días siguen pasando a una velocidad vertiginosa, no quiero perder ya más el tiempo, quiero cambiar poco a poco muchos de los hábitos que tengo y no pensar ya más en el futuro porque ni siquiera lo puedo percibir, mi visión ante él es demasiado difusa, aparte de que ni siquiera tengo conciencia del punto en el cual mi camino irá a terminar un día.

Hoy por ejemplo, el día se me fue rapidísimo. Me levanté mucho más temprano de lo que de modo habitual lo hago durante los fines de semana, hice algunas cosas pendientes aquí en la casa y me fui a trabajar cerca del mediodía. La tarde se fue con una rapidez impresionante, salí de la oficina y fui a comprar un regalo para el Baby Shower de mi amiga Miriam, llegué a mi casa (toda acalorada), comí y platiqué un rato con mis papás y ya cuando menos lo pensé ya tenía el tiempo encima para arreglarme e irme a esa fiesta (que por cierto era sorpresa) en casa de la mamá de mi amiga y a la cual ya me habían invitado con casi una semana de anticipación.

Mi mamá decidió irse conmigo, fue la primera vez que nos fuimos juntas y yo manejando en el carro que desde que lo compramos lo he manejado yo creo que como unas 2 ó 3 veces sin meterme aún al tráfico y sólo por lugares cercanos a mi casa. Aún me falta mucha pericia, pero creo que ahí la llevo, sólo pido ser prudente siempre al estar frente al volante y a pesar de que esta ciudad es de locos porque todo mundo conduce como le da la gana, confío en que Dios me de la protección necesaria para no provocar ningún accidente o cruzarme en el camino de alguien en el momento y el lugar equivocado.

Por lo que respecta al Baby Shower, la pasamos bien. La mayoría de la gente que asistió eran familiares y amigos muy cercanos de Miriam, y en ese sentido creo que le dio gusto que yo estuviera entre ese grupo de personas.

El ambiente estuvo padre, tranquilo, realizaron algunos juegos (y a mi mamá que le encantan todo ese tipo de fiestas) creo que también se la pasó muy bien.

Platiqué muy poquito con Miriam (ojalá pueda verla más adelante para conversar como siempre lo hacemos cuando nos vemos –y quizá eso sea ya hasta después que nazca su bebé-), y lo único que puedo decir es que a pesar de que ya los había visto cuando fui al evento que Miriam organizó en Mayo por cuestión de trabajo, me dio gusto reencontrarme con su familia y ver con alegría, pero al mismo tiempo con un poco de nostalgia, que mientras yo sigo sola, la mayoría de ellos –incluidos sus primos y amigos más cercanos- ya tienen hijos y están formando sus propias familias.

Ahí en la fiesta había en particular una muchacha que me cayó muy bien (no sé si sea amiga o familiar de Miriam) tenía una bebita preciosa de pocos días de nacida que era una ternura, estaba chiquitita de tamaño, pero la traía con un vestidito y unos zapatos de color azul y mientras le estaba dando el biberón, me comentaba que los zapatos que traía puestos eran los primeros que le habían quedado casi a la medida desde que nació, yo pensaba en mi interior en que debe ser una bendición de la vida cuidar algo tan pequeño y tan hermoso, y al mismo tiempo pensaba en que aunque yo lo deseo con toda mi alma, tal vez no se me ha dado porque aún no estoy preparada, pero ojalá, ojalá de verdad Dios tenga designado para mi algún día el convertirme en mamá y poder llegar a tener una familia como la que sueño.

Ahorita que hablo de bebés y de formar una familia, me estoy acordando que en esta semana que acaba de concluir, me pasó algo muy curioso… No sé porque razón, pero hubo un momento en estos días en que comencé a soñar despierta precisamente con eso, con la posibilidad de tener un hijo, pero no sé porque, esta vez mi imagen mental se proyectó mucho más adelante en el futuro y me vi siendo yo madre de un joven ya adulto.

Que tan grueso estaría mi “alucine”, que claramente me vi como una mujer como la que aspiro a ser: ya anciana, pero aún así con mucha vitalidad y saludable. Me imaginé que ese muchacho que era mi hijo y yo, íbamos viajando en su auto, tal vez de regreso a Juárez, después de haber pasado todo un día de convivencia en la ciudad de El Paso, Tx. y yo contándole todas las cosas que viví al pasar por ese mismo trayecto más de 30 años atrás… Que ganas de decir: En este sitio tu padre me pidió que fuera su novia”, “por este freeway regresábamos siempre a casa por la madrugada y me acuerdo que me encantaba quedarme en silencio tan sólo para ver a tu padre como iba concentrado manejando”… Pero ok, ok… Pongo los pies en la tierra, es sólo algo que soñé despierta, mi realidad me indica todos los días otra cosa y eso ni siquiera puedo saber si sucederá…

Lo que sí sé es que independientemente de si es o no la persona que yo imagino, me encantaría de verdad, que si la vida me permite vivir tantos años y ver convertida en una realidad ese sueño de llegar a ser madre de ese muchacho, me encantaría no sólo tener la certeza de que será una persona con valores bien cimentados y que así tal y como lo imaginé ahí, cuando él ya sea un adulto, su relación conmigo sea similar a la de dos grandes amigos que a pesar de que ya tienen su vida hecha, se dan tiempo para compartir cosas juntos y se tienen toda la confianza del mundo.

…Suspiro… Pienso tantas cosas en esta noche de realidades y proyecciones a futuro… Por un lado están en el plano real: todos los proyectos y sueños que tengo pendientes aún por realizar, las actividades y pendientes para los próximos días (y en ese sentido creo que Dios ha sido no sólo sabio, sino benévolo conmigo al permitir que siga yo siendo una mujer soltera); mientras que en el plano de los sueños, de las cosas intangibles, están: todos mis cuestionamientos relacionados con el sentido que le estoy dando a mi vida, las cosas que deseo con todo mi corazón (y que tal vez el desearlas con toda la intensidad que alberga mi alma no sea lo correcto por el hecho de que tal vez no es lo adecuado para mi)… No lo sé la verdad, pero es la primera vez, después de mucho tiempo en que esta noche no quiero pensar en eso y ni siquiera me preocupa…

Lo único que quiero para cerrar bien este día es estar tranquila, tal vez leer un poquito antes de dormirme, en pocas palabras –no sólo en esta noche- sentirme bien y estar en paz.

El reloj apenas hace once minutos que se ha separado de la media noche y aunque la idea es tentadora, esta noche no voy a ceder, se me cierran los ojos y me voy a dormir.

Comentarios