Mi Paz en Ti

on lunes, octubre 21, 2019

Mi paz en ti, comienza a escasos milímetros de tu espalda... Lienzo indeleble donde reposan tus alas y mis manos desdibujan de madrugada el futuro, ese que aún no nos urge, pero tampoco a nadie queremos contar... 

Mi paz en ti se entreteje en instantes... de esos que me regalas mientras hablamos o aún duermes; y se evaporan con un suspiro, al igual que el trazo en tu piel de un diente de león.

Mi paz en ti, se vuelve tangible en silencio, cuando el sol aún no llega... En la penumbra, al final de un pesado día; cuando la curvatura de uno de tus pies, roza entre travieso y atrevido mi rodilla (mientras finges estar concentrada en una serie) y la insistente cercanía me hace saber que quieres que desaparezca la pantalla, para que los minutos siguientes sean tuyos y míos nada más...

Mi paz en ti, la encuentro aún en la ausencia... Entre las cosas que dejas olvidadas en cada perímetro de mi espacio... El palito de madera de aquella paleta de chocolate que usaste como separador en un libro que compartimos, las prendas que dejas olvidadas adentro de la lavadora o en ese cajón del que poco a poco te has ido apoderando y ya huele a ti.

Mi paz en ti, la encuentro cuando me envuelves de madrugada.
En la urgencia desesperada de besos que -a veces si, pero no necesariamente- terminan en un encuentro; de la fuerza con que tus dedos se anclan a mis manos después de tantos días sin vernos; y en la complicidad de tu sonrisa que en la mañana de los lunes siempre me pide 5 minutos más...

Mi paz en ti se ha ido bordando con el sonido de tu risa (que también desata la mía), de tus silencios y tus ojos que se vuelven más pequeños cuando centras toda tu atención en algo que de verdad te interesa.

Mi paz en ti está cimentada en la honestidad con que te cuento todo lo que para mi es importante.
En la manera en que me cuando me siento frustrada o con miedo, no sé cómo lo haces, pero siempre me calmas.

Mi paz en ti es tan simple como la libertad y la belleza que son el vestido de tu alma, esa que llevas debajo de la piel.

Mi paz en ti habita en el instante mismo en que tus mil batallas diarias te llevan a hacer de mi el refugio que te arropa en un abrazo (sin importar la hora en que llegues), y aunque el mundo sea un lugar hostil y caótico, tú y yo estamos bien.

Bendecir Mi Cuerpo

on miércoles, octubre 16, 2019

Hoy voy a bendecir mi cuerpo por su funcionamiento perfecto, pues es un regalo y una herramienta imprescindibles para vivir, jugar, sentir, trabajar y servir.

Bendigo mi corazón, que late más de 84.000 veces al día sin que me acuerde de él ni un solo instante, o mis pulmones, que inhalan y exhalan suavemente y sin esfuerzo alguno más de 20.000 veces al día.

Bendigo los billones de células que constantemente están comunicándose entre sí con una complejidad y una perfección que apenas comenzamos a comprender.

Bendigo los cientos de millones de reacciones químicas que se desarrollan dentro de mi cada segundo y que hacen funcionar todos mis sistemas, y también lo que llamamos Sistema inmunitario, que es una auténtica maravilla, con esas luces verdes y rojas que se apagan y se encienden sin cesar.

Bendigo mis ojos, pues gracias a ellos puedo absorber hasta el más leve matiz de la belleza de la naturaleza y todas las tonalidades de los colores; además, me permiten enamorarme y algún día, eso espero, crecer en amor junto al objeto de mi deseo.

Bendigo mis oídos, que me permiten vibrar ante las modulaciones más ínfimas de cualquier sonido o música, o escuchar los infortunios de la gente que me rodea con paciencia, empatía y compasión.

Bendigo mi cuerpo por sus innumerables funciones que desafían hasta mi sueño más imposible...

Todo esto y mucho más, sin ningún día de descanso, durante 60, 70, 80 años o más.

En verdad, bendita sea esta maravilla tan increíble, Bendito sea mi Cuerpo.

Que mientras tenga consciencia, nunca olvide dar gracias, todos los días, por todo aquello que me permite ser y estar; pero sobre todo, por la enorme oportunidad de haber encarnado y aprender aquí en la Tierra.

Espacio en Silencio

on lunes, octubre 07, 2019
Hay días en que al salir del trabajo, durante el trayecto de regreso a casa, cierro los ojos y me imagino que me tomo un momento para sentarme en un lugar como el de la imagen que ilustra este post.
A veces lo hago también cuando por alguna razón despierto muy temprano y todo está en silencio, o durante la madrugada, con la luz apagada, en el instante previo a que me de sueño.

Llevo muchos años haciendo eso, pero debo decir que en esta etapa reciente de mi vida, en que prácticamente trabajo todo el día, ese pequeño espacio en silencio es, a la par de un breve lapso de descanso para mi cuerpo físico, un respiro para mi alma también.

Hasta esa banca me he ido mental y espiritualmente a sentar un momento, incluso cuando es de día y mi cuerpo físico está a mil por hora con todas sus actividades y responsabilidades del día. Parecería contradictorio si dijera que cuando eso sucede es cuando más atenta y consciente estoy del presente; porque si bien es cierto, que desde ese sitio se puede visualizar perfecto el pasado, también es posible que todas las ideas: sobre todo las que están relacionadas con las cosas que imagino y aún no son tangibles, pero que desde ahí, curiosamente se ven con mucho más claridad.

Me encanta estar ahí... O escaparme un rato durante el día para estar conmigo misma, con mis pensamientos; pues a pesar del ruido que siempre hay a mi alrededor, mi propio silencio interior es un bálsamo para mi.

En los últimos días de la semana pasada; no recuerdo con exactitud cual, pero estaba lloviendo al salir del trabajo. Yo estaba muy cansada, así que mientras iba a bordo del transporte que me lleva a mi casa, con las luces interiores apagadas, no fue difícil que mi imaginación volara hasta ese espacio perfecto y por primera vez me sorprendió caer en la cuenta de la inmensa cantidad de cosas y sentimientos que pasan por mi corazón y cabeza aunque sea apenas una décima de segundo la que permanezca yo en ese sitio tan privado y especial hasta el cual hoy has llegado tu también.

¿Puedes verte y sentirte ahí?... ¿Cuáles son los pensamientos que te acompañan y las emociones que has traído hasta mi lugar dentro de tu alma? Pienso que quizá te gustaría que te dejara algunos minutos a solas, o tal vez sea posible también que me pidas que le ceda mi lugar a alguien a quien quieres ver y extrañas. Puede ser alguien del pasado o del presente, con quien tengas algo pendiente y no sea tan fácil acercarse o solucionarlo; o hasta sería una buena oportunidad para citar ahí a Dios para charlar o cuestionarlo... Eso solamente tú lo sabes.

Si te soy honesta, yo he hecho ya todo eso... Hubo días muy grises en que llegué hasta ahí con el ánimo y la existencia a cuestas; pero en este tiempo reciente, de verdad las cosas han mejorado mucho y los minutos del día o las horas de la madrugada en que puedo escaparme del mundo real para estar ahí, el bolso que uso a diario y que coloco al pie de la banca ha estado repleto de ideas geniales para cosas que aún no he escrito, de planes que quisiera tener mucho más tiempo y vida para poder completarlos; pero también hay ocasiones en que los viernes estoy tan cansada que por más entusiasmo con que se revistan los días libres; mi único deseo es sentarme a la orilla del borde de madera para leer lo que alguien más escribió y me parezca mágico; o colocarme los audifonos y reencontrarme con la música y las letras de toda esa gente que admiro y me hace suspirar.

Hoy tengo un libro y muero por descubrir que dice antes de que el sueño me alcance... Si fuera más temprano escucharía un disco completo (de esos que tanto me fascinan y a la par de inspirarme a cantar en voz alta, me hacen sonreír)... Puede que eso suceda algún otro día de los que aún no he estrenado; y sin importar cuanto tiempo tenga que pasar para eso; mientras mis ojos se cierran en el mundo real, me quedo en ese espacio de silencio y me dejo envolver por ese sutil viento que anuncia el otoño cercano y que de madrugada me obliga a buscar abrigo...

¿Quieres acompañarme?, podemos charlar o simplemente hacernos compañía en silencio...  De verdad eres bienvenido. Si no me encuentras, puedes tener la confianza para permanecer el tiempo que quieras, para hacer que sea también tu refugio o tu escondite, el espacio en silencio que te de paz.

Felices 52 Martha...

on sábado, septiembre 28, 2019
Septiembre pasó ante mis ojos como un suspiro... He tratado en la medida de lo posible de darme un espacio para venir aquí, (como siempre de madrugada), porque hoy más que nunca mi mente y mi alma están pletóricas de cosas buenas, de esas que en la noche, a pesar de que mi cuerpo físico esté súper cansado, me hacen irtme a dormir con una sonrisa y una de ellas, que no quería dejar pasar es el cumpleaños de Martha Debayle.


Para quienes me leen con frecuencia, saben que ella es una de las personas que más admiro, y aunque técnicamente su cumpleaños fue el día de ayer (viernes), no quería perder la oportunidad para comentar al respecto en el blog; porque sin importar que ella no lea esto, aún así yo quería plasmar en letras mi agradecimiento para esta extraordinaria mujer, quien desde hace muchos años no sólo ha aligerado y llenado de risas mis días; pues hubo también, (gracias a Dios), ya bastante tiempo atrás, que todos los temas y la gente tan extraordinaria de la que se rodea (Gaby Pérez Tanatóloga, Aura Medina, etc), me ayudaron bastante en una etapa difícil -como las que todos pasamos- y una vez superado eso, todos los días aprendo algo a través de su programa y es lo que me ha llevado a intentar ser cada vez una mejor versión de mi misma.

Con "Gastón", uno de sus perros.

Sé que no soy la única, por eso, entre millones de personas que la ven como un ejemplo a seguir y la imagen de lo que es de verdad una "mujer chingona" (no hay otra definición mejor para describirla); me sumo a la celebración por otro año de su vida, y aunque aún no he tenido la oportunidad de conocerla en persona, le agradezco por todo lo que respresenta para mi, por llenarme de risas los trayectos de ida y regreso a casa, por acompañarme con su voz mientras trabajo los fines de semana en casa, por hacerme suspirar, reflexionar e incluso llorar cada vez que ella utiliza la radio no para temas vanales, sino para hablar de todo eso que con muy pocas personas se comparte y aportar cosas que tantas veces nos han llenado el alma.


Tengo pendiente contarles sobre su conferencia en streaming del año pasado, ¡que fue hermosaaaa!, pero mientras eso sucede y me doy el tiempo para hacerlo, les dejo algunas imágenes tomadas de su Instagram Oficial y un video de lo que ella es día a día, dentro y fuera de la cabina de radio.


¡Felices 52 Martha!

Incógnita sin despejar...

on miércoles, septiembre 25, 2019
¿Y si fuera ella?
Si después de tanto esperar ¿por fin apareció hoy?
Mientras anoto con tinta azul los números que simbolizan esta fecha, que la luna se llene de suspiros...
Buena Madrugada.

Punto de búsqueda y encuentro.

on lunes, septiembre 23, 2019
Si me extrañas, búscame en la lluvia, en el café escondido detrás de algún libro de los que hayamos compartido; pues sé que te gusta que en letras siempre esté cerca de ti.

Búscame en las canciones que te gustan y con las que de sólo hecho de haberte visto tantas veces disfrutarlas yo siempre sonreía; en cada domingo a las 7 de la mañana, (luego de regresar del trabajo), o en una madrugada de viernes, cuando encontrarnos luego de tantos dias nos hacía sentir tan libres...

Encuéntrame en el silencio, aunque ya no esté presente, porque sabes bien que en ese espacio habitaban en perfecto equilibrio tu paz y mi vulnerabilidad...

Búscame en todo lo que compartimos... Sabes bien que siempre voy a estar ahí para ti.

Algo sobre el amor en "Días Sin Ti"...

on domingo, septiembre 22, 2019
"Nunca nos enamoramos de la misma manera ni nos rompen el corazón de igual modo. Sólo tenemos uno, pero adquiere distintas formas a lo largo de nuestra vida.

La primera vez que se lo entregamos a alguien, está tan limpio y es tan puro que es utópico pensar que durará así mucho tiempo. Es cuestión de tiempo que a la persona a la que se lo hemos dado se le caiga de las manos.

Cuando uno es inexperto también es valiente, y el cuidado, por tanto, no suele entrar en sus planes. Entonces se rompe en pedazos grandes, enormes.

Es fácil volverlos a unir, aunque el susto ya nunca se va del cuerpo. 

La segunda vez presentamos un corazón reconstruido en el que se pueden apreciar los remiendos. El primer amor se olvida, sí, pero no sus heridas.

Entonces caminamos con más cuidado, incluso con cierta desconfianza.

Sabemos lo que es sufrir por amor y no estamos dispuestos a volver a pasar por ello. Pero lo hacemos. De nuevo, sí, porque es algo inevitable que sucede cuando le das algo tuyo a alguien, un riesgo que tomamos cuando nos enamoramos, que es cuando más valientes somos. 

Es un hecho que, cuando se cae por segunda vez, los trozos que quedan son algo más pequeños y cuesta más volver a unirlos. Sin embargo, alguien aparece y los junta de nuevo. 

Lleva más tiempo, pero termina consiguiéndolo. Y seguimos caminando. Y sí, se vuelve a caer y vuelve a hacerse añicos, cada vez más pequeños —algunos, incluso, se quedan por el camino—, pero alguien aparece y los une otra vez para, en un descuido, de nuevo, dejarlo caer.

Y así hasta que damos con alguien que, con todo ese cuidado del que hemos prescindido, coge el corazón que le tendemos y lo coloca al lado del suyo, que probablemente también esté hecho de pedazos.

Dos corazones intactos y unidos son valientes y arriesgados, pero dos corazones rotos juntos, ah, ésos son imbatibles de por vida.

"Días Sin Ti" | Elvira Sastre-
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Adoro las letras de esta chica y amé leer esto de madrugada.
Está hermosa su novela.