Pensamientos y Sentimientos Sobre "Canela"...
Ya pasó poco más de un mes y "Canela" no ha aparecido...
De modo inevitable, la vida continúa y yo junto con ella. Siendo funcional en mis múltiples ocupaciones, pero con los espacios en silencio y las madrugadas con mis pensamientos y emociones totalmente habitados por ella.
No he dejado de buscarla ni un solo día, aunque la lógica y el sentido de realidad me hacen saber que conforme más pase el tiempo se reducen al mínimo las posibilidades de encontrarla.
Conforme las semanas han ido pasando, la angustia de no saber en dónde está ni si logró sobrevivir a una nevada intensa, lluvia de varios días que inundó por completo la ciudad y el intenso frío, ha ido dando paso a un montón de teorías acerca de: ¿Qué pudo haber pasado?
Las más benevolentes apuntan a que alguien pudo haberla resguardado mientras anduvo en la calle; mientras que las negativas (y que son con las que intento conectar lo menos posible) me indican que después de tanto tiempo vagando por las calles es posible que no haya sobrevivido sin agua y comida y totalmente expuesta a los peligros de la calle (personas malintencionadas, crueles, jaurías de perros callejeros y una vez más lo extremo del clima en esta ciudad desértica).
Algo en mi interior me dice que podría estar viva a pesar de todo esto... Los primeros días después de su desaparición recorrí las calles a diferentes horas del día y me sorprendí no sólo por la cantidad de lugares desconocidos y sitios alrededor del barrio donde vivo, en los que a pesar de la cercanía, yo jamás en mi vida había estado; pero sin duda alguna lo peor de todo fue tomar consciencia por primera vez en mi vida de la cantidad de perros sin hogar que hay alrededor y que incluso para mi hasta ahora habían sido "invisibles".
Me conmovió de manera especial un grupo de perros a una o dos colonias de distancia que viven literalmente en la calle. Son un grupo de poco menos de 10 y en los días en que anduve entre calles y avenidas buscando a "Canela", en una mañana que el frío cedió un poco y el sol calentó las banquetas en una evidente tregua del crudo invierno, dos de ellos, cerca de una panadería, permanecían sentados muy juntos. Eso me llamó la atención y en mi segunda vuelta a la manzana, al pasar todavía más despacio (para cerciorarme si entre ellos estaba ¨Canela¨), descubrí que uno de los dos estaba herido y el otro perro estaba lamiéndole la herida en un intento por reconfortarlo.
En los grupos de Facebook enfocados a búsqueda y rescate de mascotas a los que recurrí para difundir mi búsqueda, también encontré casos ante los que es imposible permanecer indiferente. La primer noche mi angustia se disparó a nivel de la desesperación porque encontré una foto de un perro idéntico a "Canela" al que le habían arrancado de un machetazo una de las patas traseras y el chico que lo había rescatado tardó hasta el siguiente día para responderme. En ese lapso fue desesperante no saber ni como localizarlo y después de ver mil veces la fotografía descubrí que afortunadamente no era ella, pero la confirmación como tal llegó por parte de la persona rescatista hasta el siguiente día. Ese perrito por desgracia tuvo que ser sacrificado, para que no sufriera más por el dolor.
Agoté todas mis opciones, fui incluso al Centro de Bienestar animal Municipal (DABA), su indiferencia y negación rotunda ante la posibilidad de permitirme cerciorarme de que ella estuviera entre los perros que levantan a diario fue mermando poco a poco mi esperanza de encontrarla.
Casi a finales de enero tuve que volver al trabajo de la Universidad, pero no ha pasado un sólo día en que no revise a diario la mayor parte de las páginas dedicadas al rescate y adopción y que en el regreso a casa vaya atenta a cualquier perro que veo en la calle.
Otra falsa alarma sucedió casi a finales de enero, con otra foto de otro perro a la puerta de un supermercado cercano a mi casa donde estaba en condiciones de frío extremo y al que algunas personas le habían aventado una chamarra para resguardarlo un poco del frío. (justo casi las mismas circunstancias en que yo había encontrado a Canela hace casi 14 años atrás).
Al siguiente día era Domingo y no pude más con la angustia. A pesar del frío me salí de mi casa super temprano y fui a buscarlo, pero nuevamente no era. Si era muy parecido a ella, pero este era macho. Estaba temblando de frío y no tuve corazón para dejarlo ahí y me lo llevé a mi casa, pensando en que estaba haciendo por él justo lo que a mi me hubiera gustado que otra persona pudiera haber hecho con mi "Canela". A pesar de que si contemplé la posibilidad de adoptarlo, no lo hice y lo canalicé con alguien que podía cuidar mejor que yo de él, pero me queda la satisfacción de que por lo menos estuvo resguardado cuando empeoró el clima, porque justo cuando iba con él en el carro de regreso a mi casa, comenzó a nevar tan fuerte y el perro además del frío, podía haber muerto por hipotermia o porque simplemente estaba deshidratado y con bastante hambre. Aunque se trataba de un perro adulto y fuerte, su rostro evidenciaba que lleva bastante tiempo sin agua y sin comida.
Así han sido los días hasta ahora. Para el común de la gente ¨Canela¨ puede ser uno más de tantas mascotas que se extravían a diario, pero para mi era parte de mi vida, de mi familia y en el intento de encontrar respuestas que justifiquen la nulidad de resultados en su búsqueda, la razón me hace pensar en que posiblemente ella decidió irse (descubrimos que escapó por un hueco que quedaba por debajo de la puerta que da a la calle) y aunque es un perro de la tercera edad y que las veces que se salía siempre regresaba... (entre lágrimas yo sola me empecé a reír, porque recordé que años atrás, en una de esas "escapadas nocturnas" que Canela y Roque se daban cuando alguien abría la puerta, regresaron una mañana muy frescos y me trajeron una cabeza de vaca que agarraron sabrá Dios de donde)....
Volviendo al presente, a veces pienso que tal vez su desaparición obedece a que el fin del ciclo en nuestra familia con ella tenía que ser exactamente así.... Quizá eso es lo que uno se cuenta cuando no existen respuestas concretas a algo que no está en nuestras manos. Siendo honesta, a mi no es algo que me consuele, pero es quizá el argumento con el que me intento convencer a mi misma para no conectar con la idea de que quizá no volveré a verla.
Es muy curioso que días antes de que se perdiera, una noche, al darle de comer me quedé un buen rato afuera con ella, rascándole la barriga y platicando como siempre lo hacía. Jamás me imaginé que sería la última vez que haría eso, y yo me sentía muy contenta porque por fin había logrado estabilizarla de una enfermedad autoinmune que tiene desde hace años (los perros Shar-Pei), raza de la que ella es "Cruza" son muy delicados de la piel y ella tomaba medicamento porque constantemente se le pelaba la parte de arriba de la nariz y alrededor de los ojos. En el último año habíamos superado eso y ya hasta le habían salido "pestañitas" hermosas del mismo tono de su pelaje. También estaba muy mejorada de una operación en la rodilla que le hicieron en otoño pasado para extirparle una bolita de grasa que le había ido creciendo.
Toda circunstancia que sucede en mi vida siempre la visualizo desde la perspectiva real y la que casi nunca comparto: desde el enfoque de lo emocional y la intuición que raya en lo espiritual... A falta de respuestas certeras respecto a la primera no sé si sea tanta mi incertidumbre que he pensado en recurrir a un especialista en "Comunicación Interespecies" o contemplar la posibilidad de que pudiera tener una respuesta a través de los viajes en el astral.
Referente a eso, en dos ocasiones la he soñado. En ambos la he visto que se para a lo lejos (justo en una subida que está a media cuadra de mi casa), pero cuando la llamo sólo me mira y no se acerca. Hace poco más de dos semanas, en otro sueño -que fue muy lindo por cierto- alguien muy importante para mi y que ya trascendió, me decía: "No te preocupes, ya está aquí conmigo"; y aunque esa afirmación pudiera ser una certeza, los duelos sin despedida son muy crueles y a mi en lo personal me inclinan la balnza hacia la rotunda negación.
Como sea, hasta ahora no hay nada más que yo pueda hacer. He visto varias publicaciones de personas que han extraviado a sus amados animales de compañía y vuelven a encontrarse con ellos después de varios meses e incluso años... Ojalá hubiera para nosotros un final así.
Estoy muy consciente de que las cosas no siempre pueden ser como uno quiere. "Canela" era la última de mi manada conformada por otros 3 perros que ya trascendieron: "Roque, Poncho y "Negra". Independientemente de si este es el final o no de mi historia con ella, todas las noches rezo para que si está aquí todavía, se encuentre bien donde quiera que esté, y si ya no, para poder despedirme de alguna manera... Para el común de la gente es una pesquisa más de entre tantas con imágenes de cachorros de todos los tamaños y razas que se pierden a diario, pero para mi es algo totalmente lejano a eso, para mi es una parte de mi corazón y lo plasmo en el blog porque estas páginas desde siempre no sólo han reflejado mis días llenos de colores, sino también los momentos de mi existencia llenos de oscuridad y dudas; porque a pesar de que sigo adelante como todos los días, este es mi momentito para detenerme y tener un espacio para llorar por ella, y decirle que la voy a seguir buscando aquí hasta que ya no se pueda y en otras vidas también y seguramente le llevaré una pelota como las que tanto le gustan.
Cosquillas barrigonas y un beso para ella donde quiera que esté...






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