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Penúltima Noche del 2006.

Casi la 1 de la madrugada de esta penúltima noche del 2006.

Están a punto de acabarse también las vacaciones y en estos días que he pasado metida en casa sin que me haya alcanzado el tiempo para hacer todo lo que tenía planeado, como todas las noches me asomo por la ventana y al ver a lo lejos las luces de la ciudad pienso en que se me hace tan raro estar viviendo ya lo que años atrás para mi representaba "El Futuro".

Han transcurrido exactamente 6 años desde que comenzó un nuevo siglo, aún no hay autos voladores, ni podemos "teletransportarnos" con la velocidad del pensamiento. Existen computadoras, podemos hablar con alguien al otro lado del mundo y creer que hemos llegado a conocerlo sin ni siquiera haberle visto frente a frente, pero también -o por lo menos yo- extraño la calidez de recibir un papel doblado y envuelto en un sobre y los días en que la gente no se sentía incómoda por haber salido a la calle sin un teléfono celular y tenía tiempo para sentarse a conversar, para compartir los alimentos y la charla de sobre mesa con la familia en el comedor de la casa y no de "engullir" la comida con prisas y mientras se trabaja frente a la computadora.

No quiero decir que las cosas ahora estén mal, pero no sé, hay veces en que cuando veo el presente no me gusta, me hace sentir incómoda, fuera de lugar y no quiero decir con eso que yo hubiera sido mucho más feliz si hubiese vivido en un siglo pasado, pero si algo me queda muy claro precisamente en esta noche que representa la transición de una etapa a otra, es precisamente eso, el tener la firme convicción de que aún cuando desconozco por completo que me depara el 2007, me encantaría conservar del pasado esa añoranza por las cosas sencillas, la calidez de la cercanía y el contacto humano (que puede ir desde el mirar a alguien directo a los ojos, conversar de cosas que no sean necesariamente de trabajo, comentar un libro, una noticia o una película), emocionarte por "escuchar" en la radio de frecuencia "normal" una rola que te "mueva" interiormente algo, o algo tan sencillo como el tener la certeza de que no necesitas "Conectarte" cuando tienes la necesidad de hablar o sentir a alguien cerca de ti.

Eso es algo que yo valoro muchísimo y en cierta medida tengo con mi familia, pero muero por encontrar alguien para quien eso, también sea "muy importante" y me haría todavía mucho más feliz poder sembrarlo y hacerlo parte si alguna vez tengo la bendición de tener hijos y formar mi propia familia...

...¡En fin!, suspiro... Mientras al mismo tiempo pienso en que la noche es propicia para añorar y reflexionar sobre muchas cosas; más hay que volver a la realidad y la realidad me dice que es un poco tarde y aunque hay varios post pendientes, he decidido posponer un poco la publicación de los mismos para retomar un ejercicio que realicé hace como 5 ó 6 años atrás y consiste en tomar nota de los primeros 12 días del año, ya que supuestamente (no recuerdo donde lo vi o lo leí), cada día determina como será con exactitud cada uno de los 12 meses venideros... Obvio que no creo al 100% en eso, pero quiero hacerlo porque es interesante -cuando ya ha pasado el tiempo- como es la vida o las circunstancias que se presentan en la vida de alguien en tan sólo 12 días... Pero bueno, mientras se llega el día 1º de Enero, sigo aquí, inmersa en las ocupaciones de la casa, conviviendo con la familia, disfrutando dormir hasta tarde, leyendo por las noches (que hoy empiezo "Caballo de Troya 3") y en espera de este 2007, que no tengo ni la menor idea de que me traerá o si será capaz de sorprenderme otra vez.

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