Ir al contenido principal

Viajar en "Rutera" a través del Tiempo (2da. Parte).

Es el año 1882 y estamos una vez más en una terminal de transporte público, sólo que ahora en la ciudad de El Paso, Tx.

De este lado del río, el sistema de transporte es por medio de tranvías, las cuales funcionan bajo la firma de El Paso Street Railway y cuyos principales accionistas son Joseph Magoffin (¿será el mismo que en un futuro dará nombre a una calle de esa ciudad?), Zacarías White, Anson Mills y el Juez Sweensy, así como los señores Inocente Ochoa y el Dr. Mariano Samaniego.

Pero los nombres son para la posteridad y lo que nos interesa ahorita es averiguar como es la experiencia de viajar en este "carro-coche" que tiene asientos comodamente distribuídos y es movilizado por una mula grande y fuerte a la que la gente conoce como "Mandy".

A bordo de este peculiar vehículo, recorremos las calles principales de la ciudad de El Paso, Tx., para luego volver a Ciudad Juárez. Es así como podemos darnos cuenta de que "El Tranvía" presta un servicio muy útil para ambas ciudades, pero tristemente "Mandy" nos acompañará a recorrer las calles antiguas de nuestra querida frontera sólo hasta el 11 de Enero de 1902, fecha en que carros más modernos y movidos por electricidad (que por cierto cuentan con una sección especial destinada exclusivamente para la gente de "color") son puestos en circulación.

Escuchando sin querer la conversación de dos señores ya grandes que viajan en el asiento trasero a donde nos encontramos nosotros, nos hemos enterado que el Presidente Porfirio Díaz le ha otorgado una concesión ¡por 99 años! a los dirigentes de El Paso Railway Company, la cual ha cambiado su nombre por el de "El Paso & Juárez Traction Company" y tiene sus oficinas en el Edificio Sauer, con el número telefónico 43.

Lo que ellos no saben es que la famosa "Concesión" en un futuro no muy lejano será cancelada por el presidente Adolfo López Mateos, debido a que esta compañía no cumplirá lo estipulado en las cláusulas del convenio.

Esta misma empresa con motivo de la inauguración del Hipódromo en 1909, extendió sus vías para dar el servicio partiendo de la Av. 16 de Septiembre y Ramón Corona, para hacer un recorrido por toda esa calle hacia la Av. 20 de Noviembre, frente al Monumento, para seguir por la Calle Constitución y luego tomar la calle "Hipódromo" (ahora Av. Insurgentes), hasta la calle Bucareli (Colombia), para culminar el viaje justo frente a la puerta principal del Hipódromo, luego seguir hasta la Cerveceria Juárez y regresar por el mismo camino.

Ya durante la Segunda Guerra Mundial, hubo escasez de operarios de transporte y uno de los motivos que ocasionó la cancelación del convenio fue que todos los operarios eran Norteamericanos.

El servicio se ha suspendido temporalmente, ya que a pesar de ser un servicio muy concurrido por la gente de Juárez y ELP (por lo barato y accesible), la compañía opera a base de pérdidas y por esa razón los tranvías existieron hasta 1964, cuando por motivo de la ampliación de los puentes internacionales los vehículos fueron sustituidos por autobuses más nuevos y modernos.

Los puentes internacionales de la Av. Juárez, Santa Fe y Lerdo-Stanton fueron construidos por la empresa concesionaria de los Tranvías y su operación la dejaron hasta que esos puentes construidos sobre el cauce del Río Bravo pasaron a ser propiedad de la nación.

Como la concesión (a la que ya para ese entonces le faltaban sólo 30 años para expirar), en 1974 los tranvías fueron reitrados definitivamente después de 92 años de existir en la frontera.

En 1973, Mr. Frey Herbey, quien había sido Mayor de la ciudad de El Paso, Tx., adquirió los tranvías que habían estado guardados, con la intención de volverlos a poner en circulación; sin embargo, el gobierno mexicano le negó la concesión y los tranvías quedaron guardados para siempre en las calles Cotton y Olive de esa ciudad.

Poco tiempo después, apareció la línea de Camiones Autobuses Internacionales, de la cual era gerente el Sr. Manuel García Godoy. Dicha línea fue conocida como "Los Camiones Rojos" (lo que históricamente serían el equivalente a los abuelitos de los ya también desaparecidos camioncitos azules "Twin City" -y que por cierto eran operados por puras mujeres).

En esos camiones cruzamos de Juárez a El Paso y de regreso, y mientras eso sucede René Mascareñas, Ex Presidente Municipal de Cd. Juárez, intenta instalar en la ciudad un Monorriel, pero los trámites burocráticos, a parte de lo inestable de la paridad del peso frente al dólar, evitaron que se pudiera establecer un punto de referencia para tener una base que permitiera ofrecer un servicio con precios fijos y accesibles para el público.

Aquí termina nuestro viaje en "Rutera" a través del tiempo... Nuestra realidad hoy, es muy diferente. El transporte público deja mucho que desear y en los últimos meses ha sido protagonista de las notas rojas más escandalosas de los principales periódicos y noticieros.

Urge un cambio, una reforma que nos permita tener un transporte público -que por ser uno de los más caros de México- "se supone" debería estar a la altura de las ciudades más importantes de la república.

Pero tampoco todo es negro... Puesto que como decía yo al inicio de este viaje, por sólo $ 4.50 pesitos puedes conocer historias interesantísimas a través de las conversaciones de las distintas personas que a diario viajan ahí, sorprenderte con la sonrisa de un bebé que viaja en brazos de su madre o incluso hasta pasar un momento divertido con los "Voceadores" que gritan los encabezados del "PM" (un periódico más amarillista que "La Alarma" y "El Mexicano" juntos).

Quizá botarte de la risa con "El Talento Local" (como el señor y su hijo que se subían a cantar con unas chamarras como de "peluche" y unos sombreros arrugados la canción de "Rosita Alvidrez" y escenificaban la parte de los 3 tiros con una pistolita de parque)... Y muchas, muchas otras cosas y anécdotas que sólo puedes experimentar al subirte a un camión de la "Ruta", sin importar el rumbo de la ciudad a donde vayas.

Así que la próxima vez que una "Rutera" se atraviese en tu camino y te hagan recordarle el 10 de Mayo al chofer que la maneja, en lugar de enojarte, piensa en que esos "armatostes con ruedas", son parte de la identidad de nuestra frontera y tal vez en un futuro no muy lejano, en un recorrido "virtual" por algún museo, los hijos de nuestros hijos experimentarán asombro, al darse cuenta que sus abuelos (o sea nosotros), vivimos esa época y conformamos parte de la historia.

"Para comprender mejor el lugar donde uno vive, para estructurar más sólidamente el amor al terruño donde nos formamos y formarán sus familias nuestros hijos, es necesario conocer nuestras raíces, nuestra historia.

No es posible amar un lugar y procurar su bien, sino conocemos su origen, sus leyendas, sus sucesos y personajes".

Monografía Histórica de Cd. Juárez
Primer Tomo
Ignacio Esparza Marín (Crónista de la Ciudad)
1986 / F1391.C62 E761 1986
Fondo UACJ / Biblioteca Central

Comentarios

Bery dijo…
Yo creo que a todo mundo nos ha tocado vivir experiencias en las ruteras. A veces se me antoja andar arriba de una, así como antes cuando traficaba muchísimo en la 5-A o en la Tierra Nueva y me bajaba en Eje Vial y Blvd. Zaragoza o también la Juárez-Aeropuerto y me bajaba en el Bancomer de la Panamericana y Blvd. Zaragoza y me venía caminando hasta la casa de mi mamá en Oasis Revolución.

Fueron tiempos suaves! sufrio uno frios, calores, olores, incomodidades pero como a veces tambien venia con el novio pues nada importaba. Ja Ja Ja!!

Y tienes razon en lo que dices, que ya son distintivos de esta ciudad y parte de la cultura.

Saludos!