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"El Carnaval de Los Disfraces".


Imagina que un día despiertas y te das cuenta que tus manos, tus piernas, tus brazos, tus oídos y todo tu cuerpo no es más que un disfraz.

Nunca lo habías notado y te sientes curioso... Lo primero que haces en cuanto te levantas es mirarte al espejo... Efectivamente, todo eso que tú eres no es más que una apariencia y tu verdadero ser, eso que realmente eres, está resguardado adentro de ese cuerpo, desde el cual puedes asomarte al mundo exterior a través del color y la redondez de tus ojos...

Darte cuenta de eso no afecta en nada que sigas siendo lo que eres... Para bien o para mal eres "alguien" que por alguna razón está adentro de ese cuerpo y mientras te bañas y a través de la piel percibes que el agua te moja y experimentas con cada centímetro todas esas sensaciones de humedad, calor y frío; mientras te cubres de jabón y espuma, no dejas de pensar en la idea de que es la primera vez que sientes que te pesa ese "traje de humano", y al mismo tiempo algo extraño se apodera de ti, al saber que ese cuerpo o forma (que no tienes ni la menor idea en que espacio y tiempo ocupaste); no es más que una especie de "envase" que resguarda todo lo que eres en realidad.


Si vives con más personas, dentro de las primeras horas del día, te la pasas observándolos en silencio... Todo parece normal, las actividades suceden como siempre, alguien te pregunta: ¿cómo amaneciste?, ¿o si vas a desayunar algo?... Tú te quedas en silencio, pero a pesar de que tanto la escena como la persona que te habla te son absolutamente familiares, ahora las cosas son distintas y ya no puedes mirarla de la misma manera... Es como si para ti fuera alguien nuevo y recién le hubieras conocido; mientras que al mismo tiempo te cuestionas si ese ser con quien has convivido tantos años no se habrá dado cuenta que vive adentro de un disfraz también.

Mientras te sirve el café y te habla y te habla sobre un mundo de cosas, casi te has decidido a interrumpirle en cualquier instante para atreverte a preguntarle sobre eso...

Casi estás a punto de hacerlo, pero en ese momento esa persona te cuestiona a ti otra cosa simple: (si regresarás a comer por la tarde o si saldrás muy noche de la oficina); y entonces desistes de la idea, porque te das cuenta que esa persona se encuentra demasiado "abstraída" en las cosas del mundo real y piensas que lo mejor sería si, tal vez decírselo... Pero no ahora, quizá en otro momento...

A partir de ahí comienzas a imaginar cuál será el mejor momento para hablarle al respecto.... A lo mejor te convendría esperar hasta la noche, en el momento preciso cuando el tema de cómo estuvo el día se haya agotado, para apoderarte del silencio que se hace entre un comercial y otro mientras ven la tele, y justo ahí contarle sobre tu descubrimiento; pero plantearlo como si hubiera sido un sueño del que repentinamente te acordaste y se lo quisiste compartir...

Esta vez el abstraído fuiste tú.... Te sumergiste de tal forma en tus propios pensamientos; al grado de que casi, casi te convenciste de que hacerlo así era la mejor manera... De pronto, un beso que suena con estruendo, se estampa en tu frente, y no sólo te regresa a la realidad de golpe, sino que te hace saber que has perdido demasiado el tiempo, se ha hecho muy, muy tarde, y esa persona a la que pensabas compartirle eso, al igual que tú se tiene que marchar ya.

Apenas un instante después -y cuando esa persona que para ti es importante ya se ha ido- mientras terminas de arreglar tus cosas, te llevas la mano a la frente y piensas en la sensación tan agradable y de bienestar que te dejó ese beso. Por primera vez te percatas y valoras como un impulso tan espontáneo (y que además recibiste sobre ese "disfraz" del que ahora estás consciente llevas puesto), te llena tanto por dentro y hace que incluso te sientas por un momento tan grande que crees que no cabes en "El Disfraz".

Antes de salir a la calle te miras al espejo y por primera vez te preguntas: ¿Si te gusta lo que ves?, pero ya no tienes mucho tiempo... Te limitas a tomar tus cosas y a cerciorarte de que "tu disfraz" se vea lo mejor posible... te acomodas el cabello, te revisas una vez más la ropa y sales a la calle como todos los días...

A pesar de que llevas prisa; la falta de tiempo no te impide ni te limita para observar todo mientras caminas... Son las mismas calles y los mismos lugares por donde transitas siempre, pero adentro de ese estuche de piel y huesos no puedes evitar la sensación de que todo eso es nuevo para ti.

Con los rayos del sol atravesando con su calidez el grosor de la ropa con la que cubres ese traje de humano, avanzas hasta llegar a la avenida principal, en la que por la hora que es, mucha gente transita de un extremo a otro y mientras te vas cruzando en el camino con algunas de esas personas, los miras a los ojos, y te das cuenta que al igual que tú, todos ellos han salido también con su disfraz puesto; y hasta te causa un poco de gracia el hecho de que haber descubierto "el estuche" en el que durante tantos años has ido envuelto, te permite distinguir con facilidad quien lleva también encima un "disfraz" sobre el "disfraz"...


Con el pretexto de abrocharte una cinta suelta del zapato, detienes tu marcha por unos minutos, pero la verdadera intención que tienes es quedarte ahí un poco más para observar más de cerca todo eso que has descubierto y a pesar de tenerlo tan a la mano, nunca lo habías percibido...

Es así como descubres "disfraces de todo tipo"... Algunos normales, otros estrafalarios, distingues los que son falsos; los que están bien cuidados y los que a simple vista se aprecian descuidados y maltrechos...

Entre toda esa gente buscas alguno que se vea perfecto, pero no lo encuentras, entonces te das cuenta que es muy cierta la frase de que "Las Apariencias Engañan"; porque los disfraces de humano que de primera impresión aparentan ser eso, están huecos por dentro; las personas que los llevan puestos son tan falsas, que eso que intentan "disimular" tras una capa de maquillaje, se hace todavía más evidente, tal y como si fuera un antifaz en pleno carnaval.


Sigues caminando y en el borde de una escalera que da acceso a un edificio antiguo de departamentos, descubres a una madre con su bebé en un carrito. Ella conversa con otra persona, pero eso te resulta irrelevante... A medida que tus pasos te van acercando lo que te llama la atención es descubrir que el bebé se encuentra demasiado "entretenido" observando sus propias manos...

Parece que él también se ha dado cuenta que está adentro de un traje de carne, y aunque no puede hablar para decirlo, sus balbuceos ponen en evidencia lo entusiasmado que está.

Tu camino ya casi termina, estás a punto de llegar a la terminal de transporte, donde abordarás un autobus que te dejará a media cuadra de tu trabajo... Pero antes de eso tienes que cruzar de un extremo a otro de una de las calles principales. El semáforo está en verde y la gran cantidad de vehículos circulando, propicia que de modo irremediable tengas que esperar.

Mientras lo haces descubres al lado tuyo a una anciana que aprovechando también el lapso en que el la luz mantiene por un instante todo suspendido, saca de una de las bolsas de su abrigo un reloj.


Por la forma como lo observa, te hace suponer que tiene prisa o ya va retrasada... Pero a ti eso no es lo que te importa, te llaman más la atención los pliegues que el tiempo ha dejado marcados en su piel y te preguntas si su traje ya tan desgastado podría revelar una historia distinta acerca de ¿Cómo era el carnaval de los disfraces? en otro tiempo y lugar.


El semáforo cambia por fin de color verde a rojo y media cuadra antes de llegar a tu oficina, descubres a una pareja... y por la forma como están unidos te lleva a pensar en El Amor y La Atracción...

Por la forma y la desesperación con que ellos se absorben, te das cuenta que su unión es fugaz... Los disfraces de uno y otro son tan nuevos y tan llamativos, que lo más probable fue que al coincidir uno en el camino del otro; ambos se sintieron deslumbrados y se dejaron seducir por la apariencia... Imagen que no coincide en nada con lo que uno y otro es por dentro... Pero eso no importa, porque se trata del juego en el que todo mundo muestra sólo lo que el otro quiere ver.

Al final del día cuando "El Carnaval de Los Disfraces" termina, la imagen de esa pareja te sigue dando vueltas en la cabeza por mucho, mucho tiempo...

Un instante antes de dormir el recuerdo de todos y cada uno de los disfraces que viste a lo largo del día se rebobina como si fuese una cinta grabada adentro de tu cabeza y entonces tomas consciencia también de tu propia vulnerabilidad.

Como por arte de magia sobrevienen los recuerdos y entonces comprendes la gran diferencia que existe entre la atracción física y el aprender a amar de verdad a alguien, porque te tomaste el tiempo de conocer lo que había en su interior...

Si tienes mucha suerte y despiertas de madrugada para descubrir a esa persona a tu lado... Te das cuenta que has aprendido a amarla y aceptarla tal y como es y es probable que agradezcas el haber llegado al mundo envuelto en el disfraz correcto...

Pero si nunca te has enamorado y toda tu vida has estado esperando descubrir el reflejo de lo que realmente eres en el color y la redondez de los ojos de alguien que se presente ante ti sin llevar un "disfraz" sobre el "disfraz", puede resultar que tu búsqueda sea extenuante y nada sencilla, pero te ofrecerá el aprendizaje de vivir con los sentidos muy abiertos y atento a las señales que en el camino se te presenten...

A pesar de que cada persona lleva puesto un traje de humano... La búsqueda te ofrecerá la posibilidad de aprender a diferenciar lo falso de lo verdadero; las imágenes reales de los espejismos y en el lapso de ese aprendizaje, encontrarte en el camino con personas que a pesar de que su "traje de humano" los haga ver como seres comúnes y corrientes, por dentro, su belleza es indescriptible, por el simple hecho de que son seres tan llenos de magia y luz.

Que el factor sorpresa sea a diario tu motor, lo que le de sentido a tu camino, porque el encanto de "El Carnaval de los Disfraces" está en aprender a valorar lo que hay adentro para luego enamorarse del disfraz de afuera y en el lapso de esa búsqueda, aprender a "mejorar" lo que has sido hasta ahora, y reflejar lo que de verdad eres y tienes de adentro hacia el exterior...

Comentarios

Vane dijo…
Es raro lo que me pasó con este post, lo entendí perfectamente pero no se que decir, pero me gustó eso de un disfraz sobre el disfraz, eso me trae a la mente algo que me pasó hace poco con alguien que quiero mucho, todavía sigo esperando que se caiga el disfraz y que aparezca la persona que siempre conocí con el disfraz que mostraba su belleza interior...pero en fin creo que eso no va a suceder.

Yo me quedo pensando en el disfraz, y voy corriendo al espejo ese que vos decís que lo tengo de adorno porque nunca me miro, para preguntarme: Me gusta lo que veo?.

Muy buen post, son de esos que me gustan a mí, como una especie de juego donde no sabés si hablas de vos, o de alguien más, y los "disfrazaste" en este post.

Buen inicio de semana!
Martuchis dijo…
Vane:

Sí a mi también me gustó este post, se relaciona mucho con el cuento que te comenté que voy a empezar a escribir en vacaciones (si Dios quiere) y pues si hablaba de mi en el post, pero ya como a la mitad del mismo, ya estaba pensando en otras personas, si te fijas nunca dije si la persona era un chavo o una chava y el beso en la frente te lo puede dar tu mamá, un amigo, una pareja, tiene muchas connotaciones y eso fue lo que me gustó, todos en mayor o menor medida llevamos un disfraz puesto, pero hay gente que se disfraza todavía más de lo que es... Si la persona del disfraz de la que hablas no regresa, no te preocupes, para eso me tienes y me tendrás siempre a mi.

¡Te adoro con todo mi corazón!!!
Anónimo dijo…
A mi me pasa mucho, que siento que la mayoria de la gente solo mira el disfraz de afuera. Desde muy joven me he sentido inferior en ese aspecto.
Este post me gusto mucho martha
saluditos
maru de chocolate