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Lección de Vida y Fé


Mis amigas de toda la vida: Diana, Tere, Miriam y Liza (y en medio yo, de "salero").

Volvía a mi casa un Jueves por la noche, mis 5 sentidos permanecían alertas y se encontraban por completo enfocados en las señales y el tráfico de vehículos que iban surgiendo a mi paso en el camino de regreso; pero a pesar de que iba concentrada -en contraposición- mis pensamientos y emociones se encontraban muy lejos de ahí.

No había pasado ni un cuarto de hora y la conversación con Diana todavía hacía eco en mi mente, la seguridad en sus palabras, su mirada (tan honesta como siempre), pero revestida ahora con un brillo nuevo y evidente, podrían haber propiciado -incluso para quien no la conociera de tantos años como yo- que en efecto, su actitud reflejaba que ahora ella era una mujer a la cual la vida le ha otorgado una segunda oportunidad.

La vida es muy ambigua a veces, y las cosas que no te pasan en años, pueden venir a darse en un solo día y cambiar tu existencia para siempre... Así, de un organismo sano en apariencia, la insuficiencia de una glándula (un poco más grande del tamaño de una nuez), provocó no sólo que la salud de Diana se desvaneciera como espejismo en el desierto, si no que los minutos y las horas de una semana que recién comenzaba, la sumieran en una espiral profunda de acontecimientos en los que ella perdió por completo la noción del tiempo y su cuerpo se vio de pronto invadido por tubos y conexiones intravenosas que pusieron en vilo su existencia.

Cuando yo me enteré, la noticia me heló la sangre sin importar que fuese un día incipiente de verano... Mil y un cosas pasaron por mi mente, desde la negación basada en la idea de que hacía poco tiempo ella y yo habíamos estado haciendo planes para irnos a vivir juntas, pasando por la época cuando tomábamos clases de teatro, y hasta recordé el momento justo cuando Miriam me la presentó en la biblioteca de la prepa.

Siempre supe que Diana era para mi alguien importante, pero fue hasta ese día cuando se enfermó, que me di cuenta que su vida me importaba mucho más de lo que yo misma imaginaba... ¿y es qué cómo no va a dolerte? si le pasa algo a quien a pesar de no tener ningún lazo de sangre contigo, es una de las pocas personas que además de conocerte y aceptarte tal cual eres, sabes que es alguien en que cuando lo necesites estará ahí para ti.

Diana es hoy una mujer distinta... Al verla y escucharla hablar con tal seguridad desde el sofá de la sala de su casa, y a escasos 8 días después de haber superado un paro respiratorio es muy difícil no voltear a ver en tu propio interior para preguntar ¿cómo estás llevando tu vida? y sobre todo... Es mucho más difícil dudar que en algún lugar de verdad existe Dios.

Uno siempre se cuestiona ¿Por qué las cosas malas le suceden a las personas buenas?... Y entre el montón de posibles respuestas que me vienen a la mente es que de pronto estamos ya tan "deshumanizados", que la incertidumbre, el dolor y los momentos difíciles, son la única manera que Dios tiene para estremecernos por dentro, para distraer nuestra atención de toda esa superficialidad que nos envuelve y enajena por completo, o quizá para que aprendamos a valorar más cada cosa que se presenta como una bendición en nuestras vidas, en lugar de focalizarnos en las carencias que nos llevan a creer, hasta casi convencernos de que lo que llevamos por dentro, tiene un valor mínimo, comparado con todo lo que envuelve nuestro entorno y se da en el exterior.

Estando ya en casa, al final del día, en la oscuridad de mi habitación, mi corazón y mi mente esa noche se convirtieron en un montón de sentimientos encontrados.... Por un lado experimenté alegría, de saber que Diana estaba ya bien y que de toda esta experiencia, ella encontró la forma de darle un nuevo sentido a su vida; mientras que por otra parte, me sentí mal al recordar que de un tiempo a la fecha -Y por pura intransigencia mía- "Él" (el "alto mando" de allá arriba) y yo, habíamos estado un tanto distanciados...

Es difícil, me cuesta trabajo entender y aceptar muchas cosas, pero por otro lado... Haber visto de modo tan evidente su presencia en cosas tan simples y en otras tan complicadas, me hacen desear que no se me olvide nunca una Lección de Vida y Fé como la que se presentó a través de Diana...

...Guardar en los bolsillos del alma, un trocito de esa esperanza en el futuro que ahora ella tiene, para usarla en los días de colores negros y grises; también para no olvidar que la vida se debe vivir al día y de modo intenso, puesto que sólo en la medida que se aprende eso, se vuelven visibles las bendiciones que hay a nuestro alrededor.

Comentarios

alejandra dijo…
Hola Martha!!!

Los amigos son un gran tesoro, nos acompañan en momentos dificiles y gratos, nos endulzan los días y se preocupan por nuestro bienestar. Imagino lo mucho que valoraste la vida de Diana y su amistad, no cabe duda de que nunca hay que perder la fe, que es lo que nos mantiene con vida y entusiasmo, esta vida no sería nada sin ella, todos seríamos como robots, sin esperanzas, ni ilusiones, ni sueños.

Un abrazo para ti y otro para Diana, no estamos leyendo, saluditos!!!
Mujer, que tal! veo que la vida te ha dado un remezón y fuerte!eso es tomar consciencia., lo leo en tu reflexion; el"darte cuenta" que pasa entre tú y "El de Arriba"...
Te puedo decir que "el de arriba" vive mas en esta tierra que allá...donde tu crees..
Nos recuerda lo frágiles que somos. Te aseguro que Diana es "otra persona" hoy... tuvo que morir al estado en que estaba para re-nacer. Humbo un cambio de estado, un cambio de consciencia... y para ese cambio ella tuvo que aceptar la vida...
Un abrazo, como siempre es un gusto leerte!