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Un Año de Historia en La Canción: "Razón Para Creer".

Pues el tiempo se pasó volando y en el mes de Abril se cumplió un año exacto de que nació la sección: "Historia en la Canción".

A lo largo de 12 meses, hemos conocido a través de la música y las letras la historia de "Lily Marlene", la vida de la cantante de ópera a la que Miguel Bosé hace referencia en "Salamandra", el triángulo amoroso entre La Muerte, El Destino y David en la canción de Flans, las peripecias de Carlos en "Taxi Story"; así como un par de historias muy cotidianas -y con las que todos nos podemos llegar a identificar- como "Dos" y "Las Chicas" de mi adorada Laura Pausini y algunas otras rolas que no menciono aquí, pero ustedes ya han escuchado, y nos han revelado historias comúnes y otras no tanto.

A 12 meses de distancia, yo creo que esta es una de las secciones más padres de este blog (no sé ustedes, pero yo al menos disfruto muchísimo al hacerla).. y pues como todas las cosas que evolucionan siempre llegan a un punto en que regresan al punto de partida, esta sección bloguera no es la excepción y para festejar este primer año de historias con música, que mejor que volver a "los básicos" con una rola hermosísima de Soraya (quien fue la madrina de esta sección) y para esta celebración, les dejo una canción padrísima incluída en su primer álbum "En Esta Noche", y les incluyo un fragmento del libro "Con Las Cuerdas Rotas" donde explica como se inspiró para crear esta "Historia En La Canción".

Que la disfruten y permanezcan pendientes, porque esta sección bloguera -que ya tiene un añito- viene ¡con un montón de rolas padrísimas para compartir!!!

P.D. Se aceptan sugerencias de canciones y a todos los lectores, ya estoy contestando comentarios directamente en Blogger.com

¡Gracias Soraya por todo lo que me has dado, y también a todos los que frecuentan este blog!!

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"RAZÓN PARA CREER"

"No crecí en un hogar religioso. Asistía a misa con mamá pero no todos los domingos, memoricé oraciones y aprendí dogmas, pero en realidad fomentaron en mi un pensamiento independiente.

Mi padre me enseñó a no seguir nada ciegamente. Para mi madre, las oraciones significaban una conversación con Dios. No estaba limitada a las estrictas creencias católicas, me transmitió la sensación de pertenencia a algo mucho mayor y una manera sencilla de vivir la espiritualidad que como niña pudiera comprender.

El carácter dominante de las mujeres de mi familia también influyó en mi fe. Para mamá, las tías, el tío y para mi también, María cumple un rol importante. Puede haber sido un sustituto de la figura materna, en cuanto todas tenemos en común la pérdida de nuestra madre. Tal vez, por la influencia cultural latinoamericana, en la que María tiene un significativo papel dentro de la fe.

Cualquier preocupación de mamá, encontraba consuelo y orientación en María. Con los años empecé a hacer lo mismo, encontraba una familiaridad en ella que me daba sosiego.

De niña y de joven adulta también las oraciones las vivía como una meditación y María era mi mantra. Como sabía relajarme cuando estaba sola, aprovechaba esos momentos para rezar y pensar.

Cuando practicaba con mi guitarra, cantaba y luego cuando empecé a componer melodías tenía conciencia de que una fuerza poderosa movía mis dedos. Con abrir la mente bastaba para que las letras y las melodías fluyeran.

Siempre me he sentido sintonizada con la espiritualidad, una especie de convicción personal, nunca afectada por otras influencias.

En mi vida he sido afortunada de muchas maneras. Son muchos los cambios que he vivido.

Experiencias que me han hecho evolucionar. Creo que todos tenemos esa especie de apariciones que nos llegan inesperadamente, así como también creo que todos tenemos un espíritu creativo en el interior. La diferencia está en que, por alguna razón, algunos no ignoramos esa voz y la escuchamos.

De esta manera se hace más fácil servir como conducto y escucharla seriamente, así lleguen en la forma de una conversación, una idea científica, una melodía, un hecho aislado, una extraña coincidencia, una yuxtaposición de ideas interesantes, una creación artística; o se trata de una forma de mirar con más simplicidad algunas de las complejidades de la vida.

Captar esos momentos fue esencial para mi crecimiento y para la comprensión de la crisis que habría que afrontar más adelante. Si no hubiera evolucionado de la manera en la que lo pude hacer, sé que hoy no estaría escribiendo estas palabras.

El primero de esos instantes memorables sucedió en el verano después del diagnóstico de mi madre. Había llegado de estudiar, tenía apenas veinte años y ya estaba enfrentada a la enfermedad de mi mamá y a la incapacidad de poder ayudarla. Tenía además pavor de perderla. Dudaba, para mis adentros, de la eficacia de los tratamientos y temía que estuviera sufriendo demasiado.

Vivíamos aún en Point Pleasant, aquel hermoso pueblo junto al mar en New Jersey. Como buena Piscis, el mar me daba serenidad, encontraba consuelo en el océano. Pasaba las tardes caminando, respirando el aire salado del Atlántico, despejando mi mente.

Una tarde gris, de mucha brisa, quise salir a tomar el aire del mar. Recién habíamos llegado del consultorio médico y mamá se había quedado descansando.

Cogí la bicicleta y salí rumbo a la playa. Me descalcé, como siempre, me remangué los blue jeans y me quité los zapatos para caminar sintiendo cada grano de arena bajo mis pies.

Recé. Me comuniqué con Dios. Conservaba y aún lo hago, muchos sentimientos imposibles de compartir con nadie, que encuentran su salida sólo durante estas sesiones privadas. Miré hacia el horizonte y pedí conmiseración, orientación, y por último, rogué por un milagro.

La conmiseración era para mi familia, la orientación para mi joven alma que intentaba maniobrar en esta difícil etapa y el milagro… Bueno, milagro… Sólo había una persona por quien pedirlo.

En ese mismo instante, algo rozó el dedo de mi pie. Miré hacia abajo y vi un collar viejo y oxidado que reposaba sobre la arena húmeda. Sumergí las manos en el agua poco profunda, para poder desenrollarlo. Ahí, atrapado por la arena, estaba un hermoso medallón. Lo recogí, lo limpié, detuve mis pasos mientras examinaba el tesoro encontrado. En un lado tenía una cruz: una cruz vieja, clásica de aspecto ortodoxo. El grabado del reverso cambió mi vida. Tenía impresos los símbolos de una Trinidad.

Una imagen, la de San Cristóbal: El patrón de los viajeros que ofrece protección en el camino. Según la leyenda, él le ayudó a un niño a atravesar una corriente.

Cada vez el niño se hacía más y más pesado, hasta casi agobiarlo. Ya en la orilla, este se identificó como Jesús y le explicó que su peso se debía a que llevaba a cuestas la carga del mundo.

La otra, la de San Judas Tadeo: El patrón de las causas perdidas. Sus oraciones incluyen peticiones de consuelo y ayuda en momentos de desesperación. Uno de los doce apóstoles, a quien algunos confunden con el traidor Judas Iscariote. Por esta razón, no siempre le piden ayuda.

Se cree que tiene una especial empatía por aquellos que se sienten olvidados, abandonados en la oscuridad.

Y finalmente, la de María, la figura central del medallón.

Son varias las versiones que existen y que mamá me enseñó, como “La Milagrosa” y “La Virgen de Guadalupe”.

La imagen del medallón era de “La Milagrosa” y es la que me ha acompañado durante muchos años. Está de pie con los brazos extendidos y las manos abiertas hacia el cielo, recibiendo e invitando. Esta MaríaElla representa los milagros… Aquellos propósitos que están fuera de nuestro alcance son los que parece gravitar.

Sostuve ese medallón en la palma de mi mano mientras las lágrimas rodaban mis mejillas. Me quedé ahí, con la vista en el horizonte. Sonreí. Gracias. Gracias. Gracias.

Monté en mi bicicleta de un salto y volé a casa. Tiré la bicicleta en la entrada y corrí hasta el cuarto de mamá. La encontré con los ojos cerrados pero sentí la urgencia de despertarla.

Con los ojos aguados y casi fuera de control, le relaté mi experiencia. En pocas horas, la canción “Razón Para Creer” me salió del alma, nota por nota, palabra por palabra.

Le cambié la cadena y me lo colgué al cuello. Ese medallón me acompañó durante años hasta que encontré una persona que lo necesitaba más que yo.

Al poco tiempo de la muerte de mamá, conocí una muchacha atrapada en sus propios demonios, que estaba más perdida que nadie que hubiera conocido antes. Fue un encuentro rápido, producto del azar, pero después de unos minutos de conversación sincera, me quité el medallón del cuello. Lo sostuve en la palma de mi mano y le agradecí una vez más.

Era mucho lo que me había ayudado, pero sabía que debía hacerlo ahora con alguien más.

Le conté la historia completa y se lo regalé en solidaridad. Si lograba tanta fe como la que yo le puse, seguro que encontraría algún sosiego en su corazón. De la manera tan impredecible como se me atravesó en la vida, ahora le llegaba a otra persona".

Después de haber regalado su medalla, Soraya encontró otro medallón con la misma imagen de María. Soraya lo usaba con frecuencia y actualmente se encuentra aún en su caja de joyas personales.

"Razón Para Creer" / Álbum: "En Esta Noche" (1996) / Track 8


“Razón Para Creer”

L&M by Soraya.
All Rights Reserved/Todos los Derechos Reservados
Yami Music Publishing, Inc/(BMI)

El otro día tuve un sueño,
fue mi realidad de ese momento,
por fin más claro pude ver,
esa visión, la razón para creer…

Siempre he tenido tantas preguntas,
con el alma en la oscuridad,
estudiando, escuchando todo
con la esperanza de lograrlo…

Estoy buscando una razón,
encontrando un camino,
la razón para creer,
un hogar para mi fe…

Estoy buscando una razón,
encontrando un camino,
la razón para creer,
un hogar para mi fe…

Cuando yo era niña,
y fácil rodaba la vida,
sentía una tensión,
que pesaba en mi corazón…

Hoy las horas se van con el viento, y los años se esfuman…

Los temores,
de mi infancia,
aún me frecuentan…

Estoy buscando una razón,
encontrando un camino,
la razón para creer
Un hogar para mi fe...

Estoy buscando una razón
encontrando un camino
la razón para creer
un hogar para mi fe...

Con Las Cuerdas Rotas
Soraya Lamilla
Grupo Editorial Norma
Cap. 13
Pag. 183

Comentarios

Vane dijo…
Felicidades por el primer año de "historia en la canción", no pudiste encontrar mejor manera de celebrarlo que poner una canción de nuestra adorada e inlovidable Soraya.

Que sean muchísimos años más!!!
Te mando un súper abrazote!!!

PD. Ya que estás aceptando sugerencias, te digo una canción, Magia de Rosana, porfis porfis, y te puse cara de cachorro abandonado.
Martha dijo…
Vane:

Muchísimas gracias por tu comentario (jajaja... ¡Ay si, ay si! que propia), nah ya en serio gracias porque tu eres una de las personas que más vida le da a este blog.

Lo de la canción de "Magia", ya estás, a mi también me encanta (¿sera que me recuerda a alguien muy especial para mi)... De hecho ya tenía planeado ponerla más adelante.

Gracias por estar siempre en este espacio y en mi vida también.

Te quiero mucho Solecito.
Vane dijo…
Hola amiguis: acá otra vez comentando en tu blog, es que Soraya me puede, vos lo sabés, es tanto lo que me dio, y si a eso le sumamos que soy súper, mega, hiper fan de tu blog, es lógico que me tengas por acá seguido.

Te mando un súper abrazo de oso pegote!!!