jueves, mayo 01, 2025

3:31 p. m. - 5 comments

Bienvenidos a mi Huev Blog...


"Páginas Sueltas y de Colores", no es otra cosa, más que la transcripción de algunas de las páginas que a veces escribo en mi diario personal. Por esa razón son "Páginas Sueltas", mientras que lo de "Colores", obedece a que los estados de ánimo (sobre todo en nosotras las mujeres) suelen ser muy cambiantes y por ende se revisten de distintas tonalidades similares a las que existen dentro del espectro de colores.

Estoy pensando en que quizá estaría padre hacer una clasificación respecto a eso, porque aquí encontrarás páginas con tonos rosas, grises (que serán quizá las tristes), verdes (cuando hable de algo que haya aprendido o quizá me sorprenda), morado (que es mi color favorito y usaré tal vez para plasmar alguna vivencia muy personal), azul (que para mi es el color de los sueños), así como colores terrosos o en tonos intensos y vivos, similares a los que van revistiendo cada experiencia que conforma la vida.

Me encantaría encontrar en el camino a muchas personas que tal vez se identifiquen con lo que hago, sin embargo estoy consciente también de que habrá a quienes simplemente no les guste lo que escribo.

Para mi, que sólo soy una "aprendiz de escritora" todo es válido y lo más importante es saber que en este espacio he encontrado no sólo la forma de hacer lo que más me gusta y pues si en ese lapso logro aportar una reflexión, un sentimiento o la alegría y la risa que provoca el compartir una idea loca, tal vez en el instante mismo que eso suceda, habré cumplido mi objetivo.

Así que para ya no hacer más largo este rollo y sin importar también: ¿cómo haya sido que llegaste hasta este blog?, te agradezco el tiempo que te tomes para leer lo que escribo y del mismo modo espero que disfrutes tu estancia en este pequeño espacio del ciberespacio al igual que lo hago yo.

¡Bienvenido!
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viernes, agosto 28, 2015

12:00 a. m. - No comments

Viernes "En Corto": "First Flight"...


Día a día la rutina nos envuelve y sin darnos cuenta de pronto nos encontramos viviendo en "automático"... A fuerza de levantarse todas las mañanas y realizar prácticamente las mismas actividades desde que despertamos, hasta la noche en que volvemos a casa; nos vamos desconectando del maravilloso mundo que nos rodea, y tan sólo de camino al trabajo nos pasan desapercibidos los pequeños grandes milagros que día a día nos regala Dios.

Quizá a ti te ha pasado... ¿Cuánto tiempo hace que no te sorprende alguna manifestación de la naturaleza? ¿Te has puesto a imaginar que será lo que tratan de decir los árboles en los días en que el viento mueve sus ramas repletas de hojas?... O simplemente, ¿te has detenido un instante para sentir como entra y sale el aire de tus pulmones y lo que se siente exactamente respirar?

Si has estado un poco perdido (a) en ese sentido; en este Viernes en "Corto", quiero compartirte un cortometraje de la productora Dreams Works, que a través de una historia muy sencilla y emotiva, viene a recordarnos que no todo es ser esclavo de la prisa para llegar a tiempo y ganar dinero... 

Dentro de nuestro pequeño-gran mundo, existe una infinidad de cosas valiosas manifestándose a diario y cuya belleza además de ser el mejor regalo, no existe moneda o cantidad suficiente de dinero que logre compensar la riqueza espiritual que pueden llegar a aportarnos, con el simple hecho de aprender a mirar un poco más allá y con ojos distintos.

Buen fin de semana y que disfruten el cortometraje.... Nos leemos pronto.

miércoles, agosto 26, 2015

Espacio en Desorden.


En medio del desorden está tu mundo. El pequeño espacio donde los objetos te separan de lo que todos de ti conocen, y en el silencio que tanto desearías que alguien aprendiera a interpretar, cada una de esas cosas habla mucho más de ti.

En un área tan minúscula, tantas veces has sacudido el polvo de tus sueños... Las partículas de tierra que el viento trae desde otras partes para recordarte que los días suman, mientras los sentimientos se disipan, y la luz que acaricia de una orilla a otra el escritorio, pone en evidencia al día que llega y se despide muchas veces sin gastarse.

Desde ahí se percibe perfecto cuando los días son fríos o cálidos, y lo mismo sucede con las palabras... Hay muchas hojas en blanco que ya fueron usadas, pero al reverso están listas para albergar nuevas letras; del mismo modo que sucedió con todas las cartas y Páginas Sueltas que en más de diez años alguien ha leído en algún punto distante.

Un espacio en desorden que más que pertenecerme yo soy quien de alguna manera formo parte. Aquí me encontré tantas veces y me sentí yo misma; y es aquí también donde hoy son distintas las cosas que me preocupan o me inspiran; como tan desconcertante es el hecho de que pueda sentirme tan perdida aún estando en casa; sin saber cuál es ahora el camino que debo tomar.

Hay días en que trato de olvidar ese hecho perdiéndome en las historias de otros; en las voces de la radio que alimenten de alguna manera mi alma tan hambrienta de respuestas, de luz (como la que acaricia la hoja de papel en la que escribo en diferentes ángulos y meridianos en el transcurso del día). 

No tengo ni la menor idea de hacia donde voy, pero tampoco siento miedo y me preocupa mucho más el ser capaz de no soltarme a mi misma de la mano para no perderme, de saber acompañarme, además de llevar la suficiente tinta y hojas para evitar perder las historias de otras personas y lugares que son mucho más inspiradoras de lo que yo en este momento pueda ofrecer.

¿Podrías contarme con tus ojos tú la que vives en este momento?... Tal vez lo estés haciendo con la voz del pensamiento mientras tu mirada descifra estas palabras. Entonces tengo la convicción de que a pesar de que pueda descubrir alguna vivencia fuerte (ya que la vida no es lineal ni perfecta para nadie); se que podrías hablarme de los momentos de felicidad que has vivido; pero tienes que dejar que se retiren, al igual que el polvo de la superficie de este, mi pequeño espacio en desorden...

¿Te cuento algo que viene a mi mente en este instante? Hace muchos años atrás cuando sobre este mismo escritorio yo empecé a llenar cuadernos de diario; mi sueño era atrapar entre hojas de papel blanco con rayado tenue; un poquito de todo lo que allá afuera -en el mundo real- me hiciera reír o me emocionara hasta las lágrimas...  

Quería hablar de la belleza de un atardecer en el regreso a casa, del aroma o la suavidad en la piel de alguien a quien se ama; y del inmenso deseo de describirle el mundo en letras a alguien tan pequeño que ni siquiera sé si llegará a existir...

Para bien o para mal eso es lo que he intentado hacer desde hace tanto tiempo... Por eso mi espacio, mi mundo y mis emociones han cambiado tal y como lo hace el ángulo de inclinación de la luz del sol... No sé cual es mi camino y al igual que hace tantos años sigo buscando respuestas, pero en medio de este espacio en desorden sé que mi función aquí es esa: hablarte en silencio, contarte lo que desde el corazón veo y en este espacio en desorden suspiro, porque más allá de si alguien lo ve o no, eso es lo que yo hoy, aquí tengo para regalar.

lunes, agosto 24, 2015

Come, Reza, Ama...


Sigo pensando en que muchas veces son los libros quienes nos encuentran... En muchas ocasiones con las palabras que más necesitamos y afuera no hemos podido encontrar.

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"Siempre me ha producido una profunda emoción oír decir a alguien que Dios no vive en un texto dogmático, ni en un distante trono en los cielos, sino que convive estrechamente con nosotros, mucho más próximo de lo que podríamos pensar, sensible a las zozobras humanas. 

Doy las gracias a cualquiera que, tras viajar al centro de un corazón humano, haya regresado al mundo para informarnos que Dios es una experiencia de amor supremo. En todas las tradiciones religiosas que se conocen siempre ha habido santos místicos y trascendentes que narran exactamente esta experiencia. Por desgracia muchos de ellos acabaron en la cárcel o murieron asesinados. Aun así, los admiro profundamente.

Dicho todo esto, lo que pienso hoy de Dios es muy sencillo. Pondré un ejemplo para explicarlo: yo tenía una perra fantástica. La había sacado de la perrera municipal. Era una mezcla de unas diez razas distintas, pero parecía haber heredado los mejores rasgos de todas ellas. Era de color marrón. Cuando la gente me preguntaba: «¿De qué raza es?», siempre les contestaba lo mismo: «Es una perra marrón». Asimismo, cuando me preguntan «¿Tú en qué Dios crees?», mi respuesta es sencilla: «Creo en un Dios grandioso».

Obviamente, he tenido tiempo de sobra para formular mis opiniones sobre la divinidad desde aquella noche en que, tirada en el suelo del cuarto de baño, hablé directamente con Dios por primera vez. Aunque en aquella sombría crisis de noviembre lo que pretendía no era forjarme una doctrina teológica. Lo único que quería era salvar la vida. Por fin había caído en la cuenta de que mi desesperación era tan profunda que mi vida estaba en peligro y de pronto pensé que, en semejantes circunstancias, la gente a veces pide ayuda a Dios. Si mal no recuerdo, lo había leído en algún libro.

Lo que le dije a Dios entre sollozo y sollozo fue más o menos esto: 

«Hola, Dios. ¿Qué tal? Soy Liz. Encantada de conocerte».

Pues sí. Estaba hablando con el creador del universo como si acabaran de presentarnos en un cóctel. Pero en esta vida usamos lo que conocemos y ésas son las palabras que siempre empleo al comienzo de una amistad. De hecho, tuve que contenerme para no decirle:

—Siempre he sido una gran admiradora de tu obra...
—Siento molestarte a estas horas de la noche —continué—. Pero tengo un problema serio. Y me disculpo por no haberme dirigido a ti directamente hasta ahora, aunque sí espero haber sabido agradecerte debidamente las muchas bendiciones que me has concedido en esta vida.

Esta idea me hizo llorar aún más. Dios me había esperado pacientemente. Logré tranquilizarme lo suficiente como para seguirle hablando:

—No soy experta en rezar, como ya sabrás. Pero, por favor, ¿puedes ayudarme? Necesito ayuda desesperadamente. No sé qué hacer. Necesito una respuesta.

Me recuerdo suplicando como quien pide que le salven la vida. Y no había manera de parar de llorar.

Hasta que... así, de repente... se acabó.

De repente, de un momento para otro, me di cuenta de que ya no estaba llorando. De hecho, había dejado de llorar en mitad de un sollozo. Me había quedado totalmente vacía de sufrimiento, como si me lo hubieran aspirado. Levanté la frente del suelo y me quedé ahí sentada, sorprendida y casi esperando encontrarme ante el Gran Ser que se había llevado mis lágrimas. Pero no había nadie. Estaba yo sola.

Aunque no estaba sola del todo. Me rodeaba algo que sólo puedo describir como una bolsa de silencio, un silencio tan extraordinario que no me atrevía a soltar aire por la boca, no fuera a asustarlo. Estaba completamente invadida por la quietud. Creo que en mi vida había sentido semejante quietud.

Entonces oí una voz. Por favor, que nadie se asuste. No era una voz hueca como la de Charlton Heston haciendo de personaje sacado del Viejo Testamento, ni una voz de esas que te dicen que te hagas un campo de béisbol en el jardín. Era mi propia voz, ni más ni menos, hablándome desde dentro. Pero era una versión de mi propia voz que yo no había oído nunca. Era mi voz, pero absolutamente sabia, tranquila y compasiva. Era como sonaría mi voz si yo hubiera logrado experimentar el amor y la seguridad alguna vez en mi vida. ¿Cómo podría describir el tono cariñoso de aquella voz que me dio la respuesta que sellaría para siempre mi fe en la divinidad?

La voz dijo: Regresa a la cama, Liz.

Solté aire.

De pronto vi con una claridad meridiana que eso era lo único que podía hacer. Ninguna otra respuesta me habría valido. No me habría podido fiar de una voz atronadora que me dijera: 

¡Tienes que divorciarte de tu marido! o ¡No puedes divorciarte de tu marido! Eso no tiene nada que ver con la sabiduría verdadera. La auténtica sabiduría te da una única respuesta posible para cada situación y, aquella noche, volver a meterse en la cama era la única respuesta posible. Regresa a la cama, porque te quiero. Regresa a la cama, porque de momento lo que tienes que hacer es descansar y cuidarte hasta que des con una solución.

Regresa a la cama para que, cuando llegue la tempestad, tengas fuerzas para enfrentarte a ella. Y la tempestad llegará, querida. Muy pronto. Pero esta noche no. Por tanto: Regresa a la cama, Liz.

"Come, Reza, Ama"
Elizabeth Gilbert 
Ed. Suma de Letras

domingo, agosto 16, 2015

1:42 a. m. - 1 comment

"Mundo Inédito" - Edición Agosto 2015


Después de un mes en que no la publicamos, finalmente terminé ayer (a las 3:00 am), la edición del mes de Agosto de "Mundo Inédito".

Esta es ya la tercer revista de esta publicación digital, y aunque yo no soy diseñadora, me gustó mucho el resultado.

El tema central de agosto fue la participación de Laura Pausini como Coach del reallity show de "La Voz"; y aunque la temporada de este programa ya terminó tanto en México como en España; fue muy grato conocer otra faceta de Laura y que todas las personas que no son tan seguidores de su trayectoria, (como yo y otros fans); pudieran darse cuenta de lo simpática y encantadora que ella puede ser, y sobre todo, que hayan comprobado que no es la chava fresa y "ñoña" que en la década de los noventas cantaba temas de amor y desamor.

Laura ha crecido mucho como artista y como ser humano, y ese fue el tema central de esta revista; de la que no quiero detallar más, para que cada uno de ustedes descubra por si mismo, todo lo que con tanto cariño y dedicación sirvió para elaborar cada una de las páginas.

Que disfruten la edición.

http://www.joomag.com/magazine/mundo-in%C3%A9dito/0895980001435903561                                                                                                                                                                                                                                          

lunes, agosto 10, 2015

1:14 a. m. - No comments

"Sombras"


Minotauro despertó, y entonces comenzó a escribir en una hoja de papel un sueño recurrente que no entendía; pero que por alguna extraña razón no quería olvidar...

Anotó todo muy rápido y en desorden, con la intención de que la somnolencia que todavía se hallaba en dominio completo de su cuerpo, no difuminara ni el más mínimo de sus recuerdos... Al parecer lo había logrado; pero el sueño pasó a ser irrelevante en el instante en que el destello de la luz iluminando el fondo de un vaso de agua junto a la ventana abierta, lo llevo a descubrir su propia sombra.

En una especie de proyección infinita, perfectamente recortada junto a la cortina se encontraba la silueta de él mismo. Parecía observarle y haberlo estado esperando durante mucho tiempo, para mostrarle su propio mundo desde otra perspectiva, aquella en la que hasta las cosas más simples se reflejan entre sombra y luz. 

Y la idea le pareció fantástica. Sin dudarlo ni un segundo salió junto a su sombra dispuesto a recorrer como si fuera la primera vez las calles del lugar donde vivía. A pesar de que era una mañana de invierno, el caminar a paso apresurado tras su sombra con la ilusión de descubrir lo que antes no había visto, llenaba su alma de cierta calidez.


No avanzó ni siquiera tres bloques de calles, cuando de camino hacia donde ni siquiera sabía que llegaría, encontró a su paso a un pequeño niño que con la misma fascinación que se reflejó en sus ojos la ilusión, había hecho el descubrimiento de su propia silueta recortada de la manera más precisa sobre el duro suelo de concreto... A Minotauro le habría encantado quedarse junto a él, pero los pasos decididos y apresurados de su propia sombra le hicieron saber que tenía prisa por mostrarle aún otras cosas.


No se equivocó... y la premura con la que su sombra avanzaba entre calles y avenidas llevó a entender a Minotauro que la urgencia obedecía a que sólo tendrían ese día para observar ese infinito mundo paralelo que era mucho más visible en las plazas y avenidas, donde todas las siluetas se reunían para entrelazar sus historias en medio de una gran fiesta de sol.

Así fue como entendió que entre la luz y la oscuridad no existe la barrera del tiempo; pues vio el alma joven de una anciana danzando sobre un muro de regreso a su casa. Minotauro no pudo con la curiosidad y acompañado de su sombra, le invitó a seguirle durante algunas cuadras, para darse cuenta que la silueta de aquella mujer entrada en años, proyectaba el sueño que hacía ya más de cincuenta años atrás la llevó a jugar a imaginar con la posibilidad de ser bailarina.


En silencio entendió que cada sombra en su propia proyección reflejaba además su historia; y la de esa mujer se quedó girando en el marco de la puerta cerrada, justo un instante después de que ella entró a su hogar.


Tras haber atestiguado esto, ahora era él quien tenía ansiedad por conocer todo lo que había detrás de ese mundo de oscuridades y luces; así fue como descubrió la esencia de todo lo que en apariencia era inanimado e inamovible; y no pudo evitar sonreír cuando al pasar por el parque encontró a los árboles danzando a la orilla del camino, festejando el amor que había surgido entre la sombra de dos jóvenes que recién se reunían para empezar a conocerse. 

Fascinado y absorto, de pronto lo ensombreció un profundo sentimiento de tristeza; porque fue justo en ese instante que entendió la fugacidad de los instantes y que la vida de una sombra era tan breve, que tan sólo prevalecía en los días de sol.


Sí, él sabía que existían personas tan luminosas; pero al final del día, cuando el astro rey atravesaba el océano con destino hacia otro continente; en la oscuridad se diluían todas esas historias maravillosas; que conforme el tiempo avanzaba volvían cuando el espectáculo de luz se reanudaba; pero ya en el reflejo de personajes deteriorados en su apariencia externa; y en los días grises para hacer aún más evidente el rumbo tan distinto que podían tomar quienes en otro tiempo caminaron de la mano, una vez que se acabó el amor.


Pensando en todo esto Minotauro se quedó de pie, analizando su propia historia reflejada entre obscuridad y luz. Experimentó nostalgia por los días en que su sombra recorrió las calles tomando a alguien de la mano. Los amaneceres que irrumpiendo a través de las persianas de su habitación iluminaron de manera mágica el rostro de alguien a quien en otro tiempo amó.,.


El silencio hubiera continuado hablando mucho más que las palabras, pero fue entonces que desafiando todas las leyes de la proyección sobre los cuerpos y elementos materiales, que la sombra de Minotauro dejó de ser un reflejo de él mismo, para posar su mano sobre su hombro y hacerle saber que dentro de todo era un hombre demasiado afortunado.

Los árboles que danzaban unos con otros, en un acto inusitado, se sentaron a la orilla de la vereda para contemplar conmovidos la escena... Minotauro volvió a su casa, y a partir de ahí comenzó a valorar la sombra de sus manos entre sus libros, las fragilidad en las alas de las mariposas y hasta el más pequeño reflejo de cualquier cosa que formara parte de su mundo interior y exterior.

No volvió a salir de paseo con su propia silueta, pues esta volvió a ser una réplica exacta de él otra vez en esencia y movimientos; pero Minotauro entendió por fin que nunca estuvo tan solo como pensaba; ni tampoco lo estaría mientras no se abandonara a él mismo; y escribió sobre eso, antes de que la oscuridad de la noche, difuminara su sombra otra vez.

jueves, agosto 06, 2015

Mientras Duermes...


Duermes... y yo aquí intentando prolongar un poco más el espacio en el que con la voz del pensamiento hablo a la distancia contigo.

Mientras respiras y de aquí te alejas, te cuento distante y con palabras todo lo que siento, como una forma de jugar a imaginar que la madrugada puede llegar a ser eterna, y es desde ese punto en que puedo pedirte a ti, que te quedes conmigo un poco más aquí.

Cuando depositas tu cuerpo cargado de cansancio sobre la cama, cierras los ojos y te marchas al País de Los Sueños... Yo te extraño, pero curiosamente también te siento cerca, y al verte tan vulnerable pienso en las cosas que me dices siempre... En los momentos en que me haces reír y también enojar.
Pero el recuerdo de tu sonrisa siempre lo diluye todo, y entonces siento urgencia de escribir mientras duermes, todo lo que no siempre te diré.

Mientras duermes, el aroma de tu piel lo impregna todo... Aunque todo esté oscuro alrededor todo se mira mucho más claro, quizá sea porque es en ese punto que se comienza a ver con los ojos del alma... Tal vez  me vuelvo alguien visionario porque se apodera de mi la certeza de saber que si hay posibilidad,  quiero estar en los próximos años junto a ti.

No sé hasta donde te vas cuando todo está en silencio... Yo me quedo ahí a tu lado desenredando uno a uno tus cabellos, diciéndote en susurro cosas que tal vez ya no escuches y probablemente algún día recuerdes entre sueños, escribiéndote palabras (de esas de las que tanto te gusta que cuando despiertas te diga), hasta que el cansancio llega por mi también...

Cierra los ojos, y descansa, que mientras duermes, entre oscuridades yo seguiré atrapando suspiros que se convertirán en historias... No se si serán muchas o pocas, pero mientras el mundo permanece apagado, las noches que me toque estar contigo, más allá de si las atrapo o no en letras, serán un regalo maravilloso que no desaprovecharé.

Algunas sensaciones se sienten sólo con pocas personas y sólo con ellas sabemos lo que significa quedarse solo con el mundo alrededor apagado.

Dulce Noche...