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Historia en La Canción: "Héroes de La Antártida".

El Capitán Scott y su tripulación.

Hace apenas unos días me estaba acordando que desde que yo estaba en secundaria siempre quise saber cuál era la historia real que había detrás de una canción de Mecano que viene incluida en el disco de Descanso Dominical.

Me refiero a la canción de "Héroes de La Antártida", que me imagino que la mayoría de ustedes conoce, y tal vez también la historia, pero como yo no, por eso la elegí para esta Historia en La Canción.

Por lo poquito que leí, todo esto sucedió en la primera década del Siglo XX, en la época en que conquistar territorios o descubrir nuevas rutas en lugares inhóspitos les brindaba a los hombres que lo lograban, además de la categoría de héroes, grandeza y reconocimiento.

Esta historia es sobre eso, sobre el sueño que Robert Scott tenía por conquistar el Polo Sur, en nombre del imperio británico.

Desde muy joven, este hombre formó parte de la armada naval, y viajó incluso en una primera ocasión a la Antártida; pero en la segunda expedición su meta era aún más ambiciosa y financió su viaje, brindando servicios de transportación con su buque Terranova, mientras probaba los primeros vehículos motorizados para la nieve.

Por su parte, por esa misma época, se dice que el explorador noruego Roald Admunsen, publicó un anuncio en el periódico buscando hombres que desearan acompañarlo en un viaje por demás peligroso, sin garantía de retorno, pero que en caso de éxito, quienes tuvieran la valentía de acompañarlo y regresar, tendrían el reconocimiento y la fama con la que muchos hombres soñaban.

Terranova, el barco del Capitán Scott.

Así fue como a bordo del barco Terranova, el Capitán Scott y su tripulación, conformada por 12 personas (desconozco si incluido también él), partieron el 24 de Octubre de 1911 rumbo a la Antártida.

Durante la travesía y cuando el barco ya había llegado a Melbourne, Robert Scott recibió un telegrama donde le informaban que Roald Admunsen (quien en un principio dijo que su viaje sería sólo una expedición por el Polo Sur), había decidido organizar su propia expedición para alcanzar el mismo objetivo que él, y a partir de ahí aquello se convirtió en una verdadera competencia por conquistar la Antártida.

Admunsen fue y regresó sano y salvo, pero el Capitán Scott se enfrentó a todo tipo de obstáculos. En la primer parte de su viaje tuvo que deshacerse de la mitad de su tripulación, y continuó el viaje acompañado por 5 hombres que soportaron bajas temperaturas de más de 20 grados bajo cero, y que en la época que él realizó el viaje, tuvo la mala suerte de que fuera un clima que sólo se presenta cada 100 años.

Por si todo esto fuera poco y después de todas las penurias que él y su tripulación pasaron, cuando por fin llegó al Polo Sur, encontró una bandera que le hizo saber que Roald Admunsen había llegado primero que él y derrotado por no haber alcanzado su objetivo, el camino de regreso fue todavía más duro y pesado, al grado de que le costó la vida y la de toda su tripulación.

A casi 100 años de distancia y analizando el diario de expedición que fue encontrado (irónicamente 20 kilómetros antes) de un punto donde había provisiones y combustible que los habría ayudado a sobrevivir; los expertos dicen que fueron muchos los errores que el Capitán Scott cometió:

- Eligió una ruta por demás difícil.

- No era un explorador experimentado como Admunsen, y el Capitán Scott trazó su ruta basado en la experiencia que tuvo en su anterior viaje.

- La ropa que llevaba, tanto él como los integrantes de su equipo, no era la adecuada para soportar esos climas, dicen incluso que debió haber buscado asesoría de los indígenas habituados a los climas gélidos y que podrían haberle dado además algunos consejos de supervivencia bajo un clima tan adverso.

- Otro error muy grande fue que viajaban con demasiado peso y en lugar de perros, decidieron llevar Potros Siberianos, a los que consideraba más preparados para jalar trineos; pero al respecto existe una controversia, porque dicen que el Capitán Scott decidió eso, ya que aborrecía la idea de sacrificar a los perros en un caso extremo para alimentar a sus hombres.

- La diferencia entre el éxito y el fracaso de Admunsen y Scott, estuvo en la planificación del viaje.
Admunsen llevaba perros de raza groenlandesa que estaban perfectamente adiestrados para aventuras de ese tipo, mientras que los caballos de Scott, además de llevar demasiado peso, comenzaron a hundirse en la nieve y la transpiración de su piel húmeda provocó que se congelaran.

Admunsen sacrificó algunos de esos perros y guardó la carne como provisión para el regreso, y redujo así de forma significativa el peso que tendrían que cargar. Un detalle que Scott no contempló.  

Esto entre algunos de los puntos que en la actualidad los expertos en ese tipo de expediciones señalan como errores que impidieron al Capitán Scott alcanzar su objetivo, pero a pesar de su aparente fracaso, la aventura de este hombre no fue tan en vano, porque a diferencia de Admunsen, que sólo tenía como objetivo ser el primero en dejar huella de su paso por esa zona gélida; Scott tenía un fin más noble, que era el de tomar muestras geológicas que contribuyeran a aportar un mayor conocimiento sobre esa parte de la tierra.


Entre las muestras que fueron encontradas cuando los cuerpos fueron rescatados, estaba una "hulla", que es una roca dura y quebradiza que el Capitán Scott recogió de la Cordillera Trasantártica y que logró probar que el continente en otra época (quizá miles de millones de años atrás), tuvo un clima templado; lo cual representó también todo un descubrimiento para la geología, ya que era en cierta forma como una evidencia a favor de la teoría tectónica de placas.

El primer elemento de la tripulación que falleció fue Evans, que estaba malherido tras una caída. Pero la hazaña fue para el capitán Lawrence Oates, quien tras una vieja herida de guerra que durante la travesía se reabrió, perdió la movilidad y comenzó a gangrenarse. Muchas veces pidió que lo abandonaran, pues prácticamente tenían que llevarlo a cuestas, pero sus compañeros se negaron a hacerlo y se dice que mientras  todos los demás dormían, con la idea de brindarles una mayor posibilidad de sobrevivir, Oates, abandonó la tienda en medio de una terrible ventisca y a 43 grados bajo cero y nunca más regresó. Ese día cumplía 32 años.

Al final de nada sirvió, pues Scott y los otros dos miembros del grupo: Wilson y Bowers murieron desnutridos, agotados y muy probablemente de hipotermia o escorbuto.

El 12 de noviembre se rescataron sus cadáveres. Se dice que Bowers estaba envuelto en su saco, Wilson tenía las manos cruzadas sobre el pecho y Scott tenía medio cuerpo fuera del saco y uno de sus brazos extendido hacia Wilson. Al parecer fue el último en morir. En la tienda también se encontró su diario de expedición que decía:

“Me gustaría tener una historia que contar sobre la fortaleza, resistencia y valor de mis compañeros que removería el corazón de todos los ingleses. Estas torpes notas y nuestros cuerpos muertos, contarán la historia”
“Deberíamos aguantar hasta el final, pero nos estamos debilitando y el final no puede estar lejos. Es una pena, pero creo que no puedo escribir más. Por el amor de Dios, cuiden de los nuestros". 

-R. Scott-
Esta es la historia de la aventura que inspiró a Nacho Cano a escribir esta canción, y aunque el Capitán Scott tal vez se sintió derrotado en su momento y no sabemos cuales fueron sus últimos pensamientos; tal vez su hazaña no fue en vano, pues a casi 1 siglo de distancia; él y sus hombres siguen siendo recordados como "Los Héroes de La Antártida".

"Héroes de La Antártida" / Descanso Dominical (1988) / Track No. 12

"Héroes de La Antártida"
-Nacho Cano-

18 de enero de 1912... 

El Capitán Scott, acompañado de Evans, Wilson, Bowers y Oates, 
alcanza el polo sur, pero fracasa en la hazaña de ser el primero.

Sobre el punto de latitud cero 
ondea ya la bandera noruega del explorador Amundsen. 
Exhaustos y fracasados emprenden el regreso.

16 de febrero Polo Sur
cinco ingleses por el desierto azul
Evans va último de la fila
y colgada de su mochila
va la muerte dispuesta a demostrar
que una vez muerto, no se está mal en aquel lugar.

No hubo lápida, si hubo plática
que Dios salve a la reina

gloria eterna a los héroes de la Antártida.

6 de marzo y Oates no puede más

son sus pies dos cuchillas de cristal
de arrastrarse en algunos tramos
tiene heladas también las manos
pero nadie le quiere abandonar
y mientras duermen, 
sale al paso de la eternidad.

No hubo lápida, si hubo plática
que Dios salve a la reina
gloria eterna a los héroes de la Antártida.

30 de marzo, aquí acaba el diario
de Bowers, Wilson y Scott
que las ayudas que nunca nos llegaron
vayan a los que quedaron,
nuestros hijos nuestras viudas
como un inglés, mueren, tres...

No hubo lápidas, no hubo pláticas
no hubo Dios, ni hubo reina
sólo nieves eternas
En la Antártida...

¿Quién se acuerda del Capitan Scott?,
Evans, Wilson, Bowers y Oates...

¿Quién se acuerda del Capitan Scott?

Evans, Wilson, Bowers y Oates...

¿Quién se acuerda del Capitán Scott?...

Comentarios

Vane dijo…
Definitivamente sólo Nacho Cano puede escribir historias fascinantes de todos los colores y para todos los gustos.

Me sigo sacando el sombrero por este trio.

Gracias!
Martuchis dijo…
Son geniales los hermanos Cano, aunque Nacho siempre se llevaba prácticamente todo el crédito, José María también compone fregón.

De Ana Torroja, pues su voz es inconfundible y coincido contigo, yo también me quito el sombrero ante uno de los grupos que más ha influenciado a otros cantantes y artistas de las nuevas generaciones.

Gracias a ti por pasar.
Anónimo dijo…
¡Hola!

Impresionante historia la del capitán Robert Scott. Si te gustan este tipo de hazañas, échale un vistazo a la de la balsa Kon - Tiki, de Thor Heyerdahl.

¡Un saludo!