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50 Días (Día 37).


Hoy (ayer), reconocí en la calle el aroma de alguien inexistente ya en mi presente, y aunque eso no aminoró mi prisa; fue inevitable no recordar.

En estos días es curioso como mientras las monedas permanecen cada vez menos, mi camino de todos los días sigue siendo constante y se vuelve más largo; y lo que me encanta de todo esto es que se prolonga también el espacio para soñar con los ojos y los sentidos bien abiertos a la realidad...

Mi tiempo es cada vez más insuficiente, y mi cabeza está llena de cosas... Artículos sin escribir, fechas de entrega o de vencimiento que están encima, pensamientos que por primera vez se empiezan a formar en otro idioma, y aunque eso me parece muy curioso, no lo escribo tampoco, porque es como si fuera un código interior.

En las noches, cuando todo eso se calla, y me quedo a solas conmigo misma, esa es la parte del día que más me gusta, porque a pesar de que mi cuerpo físico se sienta demasiado cansado, es lo que me recuerda que hay vida en mi y también siento.

En el diario, el papel en blanco y la tinta guardada me dicen: "No lo olvides, todavía hay tanto pendiente por escribir".

En la recta final de este reto de compartir 50 días de mi vida, me ilusiona mucho la idea de desempolvar la bitácora de viaje que ha permanecido guardada durante tanto tiempo, para ir con el impulso del corazón a buscar una historia que aún no sé que me traerá, ni como termine... Son muy pocas mis posibilidades, pero algo en mi interior me dice que lo intente, porque quizá más que vivencias nuevas para contar escribiendo, la vida me esté mostrando ya un camino...

Y me voy a dormir imaginando todas esas historias que he escuchado sobre Kundun y las personas que lo han visto por un instante... Ayer descubrí una que hablaba sobre un escritor totalmente escéptico al que tan sólo le bastó que le tocara el brazo, para darse cuenta de que a partir de ahí su vida sería diferente... Pienso también en como es la vida de este ser de luz, y como es tan simbólico y al mismo tiempo tan mágico, que él sienta fascinación por los artefactos que miden y contabilizan algo tan efímero e impermanente como el tiempo...

El cansancio me va venciendo y mis ojos se van cerrando... Empiezo a caminar en dirección hacia el país de los sueños; mientras me pregunto algo muy simple: ¿Por qué si lo había visto ya y sabía de su existencia desde hace mucho tiempo nunca lo vi, como lo veo hoy?...  ¿Será que estuve dormida durante todo este tiempo y al fin desperté?... 

Hoy entendí, que los caminos de Dios no siempre son tan ortodoxos, ni tampoco la respuesta a algo que le preguntas...

Yo sólo veo delante de mi un camino, y aunque no sé hacia donde conduce, o si es corto o muy largo, algo dentro de mi me dice que lo debo tomar...

P.D. Hoy fue un hermoso día para descubrir a través del cine, una historia fascinante sobre "Viajar en el Tiempo"... Ya no hay tiempo para contarlo, pero regresaré pronto para hablar al respecto.

¡Gracias por las respuestas que he ido encontrando y por todo lo que recibí hoy!

Comentarios

Victoria dijo…
eso de pensar ideas en otro idioma seria una estupenda seccion nueva para este espacio no?
piensalo
Vane dijo…
Seguramente esas cosas que no viste fueron porque no era el momento de que aparecieran, y decidieron darte las señales necesarias para que las descubrieras tal vez cuando más la necesitaras, creo que va por ese lado la cosa, y no eso de que no te hayas dado cuenta.

La vida es eso no??? tomar cada cosa cuando llegan y a su debido tiempo, y no dejarlas pasar sin que te dejen algo grande como regalo.

Te quiero mucho!