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"La Cita".


Después de un tiempo y cuando menos lo pensé, el destino dijo: "Sí", y en un día normal supe que volvería otra vez a verla.

La última vez que nos encontramos me encantó caminar entre calles junto a ella, me divirtió mucho su ingenua  osadía de atreverse a viajar con una maleta en el metro en plena hora pico; así como también, ver como por la falta de costumbre, el paraguas rojo que compró para las eternas tardes en que llora el cielo, se le quedaba siempre olvidado en todas partes.

Dentro de algunos días nos encontraremos otra vez en el punto neutral de una ciudad lejana.
Me despertaré temprano para aprovechar al máximo la vida, para salir a recorrer al mismo paso, interminables aceras que sumándose de una en una conformen grandes avenidas.

Me encanta la idea de ir a buscarla, de estar ahí, acompañándola tan sólo con mis propios pensamientos. Por eso, quiero llevar en mi equipaje tan sólo lo que sea necesario. Sacaré de la mochila todas esas piedras puntiagudas de las que todavía no sé como deshacerme, pues esta vez no quiero llevar en la maleta, fantasmas de esos que se guardan en el closet y atraen a la nostalgia sin importar que estés a miles de kilómetros de casa...

No quiero extrañar, ni tampoco que ni la tristeza más pequeña me persiga... Si por algo lo hace y entonces sucede; si la veo de pie, esperando en una esquina para envolverme con su manto negro; yo me cruzaré la calle, para perfilar mis pasos en una dirección contraria, con toda la intención de perderme de vista y durante todo el día ya no me vuelva a encontrar.

Llevaré mi cámara para observar las cosas de la misma manera que esa chica tan extraña y a la vez tan conocida... No pienso perderme la oportunidad que me ha brindado para vivir junto a ella una experiencia que tal vez será tan especial.

Tampoco sé todavía si iremos a buscar magia adentro de un teatro; o a Dios en alguna iglesia de fachada antigua.... Desconozco si esta vez la ayudaré como en otras ocasiones a escribir cartas sin tiempo y a distancia; si veremos techos y aceras humedecidas por la lluvia, o si la mañana nos descubrirá siguiendo el rastro del aroma a pan recién horneado, en cada rincón de una ciudad donde la gente siempre tiene tanta prisa.

Yo quiero estar ahí, porque sé que si la sigo o me siento junto a ella, me dirá tanto en el silencio... Tendré cerca de 6 días con sus noches, para sentarme a escuchar cualquier cosa que tenga que decirme; mientras que por mi parte le preguntaré si esa niña que descubrí y aprendió a jugar en un país pequeño y lejano, todavía está dentro de mi.

La cita ya está confirmada y tengo adentro de mi alma todo listo... En esta noche y a unas cuantas semanas de distancia pienso en que tal vez debería cada año intentar ir a buscarla para que me ayude a perseguir mis sueños...

La reservación está lista; la ropa -al igual que la curiosidad- está ya bien acomodadita en la maleta; y en unos días me iré para ser yo quien le siga los pasos, para ir a descubrir quizá que en todo este tiempo, ella ha estado tan cerca de mi.

"Le preguntaré si esa niña que descubrí y aprendió a jugar en un país pequeño y lejano, todavía está dentro de mi".

Comentarios

Vane dijo…
Todo está listo, nada más falta que llegue la hora puntual de la cita, seguro las dos llegarán a tiempo para transformarse en una sola y hacer de esos días una fiesta.

Que todo salga bien, y lo disfrutes muchísimo, pero sobre todo que te traigas el alma y el corazón llenos.

Te quiero mucho!