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Conversaciones imaginarias en voz alta...


-Hola... ¿Estás ahí?...

-Sí... Sabes que aunque no me escuches o parezca que yo no te responda siempre estoy aquí.-

-Lo sé... Es sólo la costumbre de preguntar, porque me gusta jugar a imaginar que el día menos pensado te escucharé, ya no con la voz del pensamiento ni de la imaginación-

-Sabes que no necesito valerme de sonidos para hablarte y que me gustaría más que aprendieras a escuchar mis palabras en el silencio... Pero, bueno, eso puede tomar mucho tiempo para un humano, así que mejor cuéntame: ¿Cómo estuviste hoy?-

-Bien, regresé tranquila porque sabía que tú ibas conmigo; acompañándome en el camino...-

-Me agrada que pienses eso, aunque a veces preferiría que me hablaras más en el trayecto... Por más que me esfuerzo por poner cosas en el camino que te llamen la atención, a veces vas demasiado ensimismada en tus propios problemas y pensamientos...-

-...Tienes razón... Pero no es que no quiera hablarte, es simplemente que tengo la mala costumbre de dar por hecho que como sabes todo de mi, ya no necesito contarte.-

-Y eso es cierto, pero cuando hablas conmigo te siento más cerca de mi... Me gusta más que leer tus pensamientos-

-A mi también me gusta hablar contigo... Pero creo que la gente pensaría que estoy loca si en un semáforo me ven hablando sola, aunque yo jure que casi puedo verte mirándome con atención mientras te hablo desde la imagen del espejo retrovisor que apunta hacia el asiento vacío de la parte de atrás...-

-¿Sabías que eres muy divertida cuando eres ocurrente? y me da risa porque sé que ese comentario no es en serio, te conozco a la perfección y sé que en realidad no te importa lo que otras personas piensen de ti.-

-¡Gracias!, ahora eres tú el que me hizo reír...-

-...Volviendo al tema, me gusta cuando me escribes cartas, o también cuando hablas conmigo en las noches cuando ya todo está oscuro y conversas conmigo antes de que te alcanze el sueño... Me recargo en la almohada  orientado hacia donde tú te encuentras y escucho con atención todo lo que viviste, aunque yo haya estado a tu lado en cada hora del día... Pero así como a ti te encanta que te cuente historias en el camino para que después puedas escribirlas; como si yo fuera un niño, me fascina cuando me cuentas la forma como vas y me buscas en el mundo irreal o cuando me hablas de lo que sueñas para tu vida...

-Pero hay días en que no quiero hablarte... Es decir... No es que no tenga ganas, es simplemente que siento que no te aporto nada cuando te hablo de mis miedos...-

-¿Te olvidas de que conozco cada parte de tu alma, y soy el único a quien no puedes engañar?...

-Eso es verdad...- 

-¿Y entonces? ¿Por qué no me abres tu corazón?... Cuéntame, tengo todo el tiempo del mundo... ¿Sabes? a veces me sorprenden las cosas que haces con los trocitos de inspiración y de imaginación que te doy?-

-A mi también me gusta eso... ¡Es más! en los momentos del día cuando pones eso en mi alma, mi corazón late más rápido y se emociona, porque me encantaría tener todo el día libre o escaparme una mañana a un lugar tranquilo para escribir cuentos, soñar despierta, viajar a un lugar cercano para encontrar esas sorpresas o cosas mágicas que sé que te gusta esconder en lugares tan comunes que nadie más logra ver.-

-¿Ves?... Vamos bien... Creo que me empiezas a entender... Ya veo que no ha sido tan en vano mi esfuerzo de irte regalando cosas en el camino... 

-Ok... Ya lo sabes, pero creo que como a mi, te fascina también la magia y quieres que te cuente más al respecto...-

-¡Ajá!... ¡Exacto! Eso es lo que estoy esperando...-

-¡Me encanta cuando sonríes!... Así que aquí voy...
Bueno... En días ordinarios y que son muy pesados, me imagino una llamada... ¡Sería padrísimo si hubiera una línea directa hacia el cielo ¿no?... Pues bueno, en mi mundo mágico sí existe y en los momentos del día en que pareciera que no hay salida, me imagino que ese tipo de llamadas son posibles y puedo hablar contigo para contarte sobre lo que me abruma o me preocupa, o simplemente para decirte que un detalle que para alguien más podría ser insignificante, a mi me haría el día y me vendría muy bien.-

-Yo sé lo que te preocupa, y sé lo que necesitas... Es sólo que a veces no confías demasiado en mí... Pero luego me doy cuenta que eso no es cierto del todo por la manera en la que te las ingenias para buscarme con la imaginación...-

-¿De verdad? ¿Te gusta que te vaya a buscar?

-Sí. Y ya sé que en las madrugadas cuando imaginas que puedes encontrarme en una cabaña en medio del bosque, es porque tienes miedo y necesitas refugiarte para que te proteja de algo... Lo veo en tus ojos aunque no me digas nada, en cuanto llegas y te sientas en el sofá frente a mi, y la luz del fuego ilumina tus pensamientos más sombríos, sé que es porque quieres escapar hasta de ti...

-A mi no me gusta estar así... Por eso aunque vaya y no te encuentre, yo me quedo y te espero...-

-Y yo estoy siempre ahí, sólo que a veces no me hago visible; porque creo que es bueno también confrontarte de vez en cuando con tus propios pensamientos y decisiones; sé que no me pides nada, pero no siempre te parecen justas las cosas que determino, en especial las que tienen que ver con personas que amas y que son importantes para ti.-

-Tú eres Dios, y no creo que alguien como yo se merezca que le des explicaciones, trato de entenderte nada más... Aunque a veces pienso que no está dentro de mis capacidades poderlo hacer...-

-Claro que podrías; es tan sencillo como entender nada más que hay cosas que no están en tus manos, no puedes poner un poquito de fe en otro corazón que no es el tuyo, quizá ahí radica la solución, pero cada persona tiene su tiempo... Es todo lo que te puedo decir...-

-Entiendo... ¡Eh! pero yo no te busco nada más cuando estoy triste...

-Es cierto... Hay días en que cuando cierras tus ojos en el mundo real, me vienes a buscar y hemos tenido grandes charlas sentados a la orilla de la playa, justo antes del amanecer, cuando tienes que despertar para llegar a tiempo a trabajar.

-A mí esos momentos son los que más me gustan...-

-Lo sé, porque siempre me pides que detenga el tiempo, porque quieres quedarte un poco más...-

-Es que estar ahí me llena de esperanza y fuerza, y a veces necesito mucho eso, para poder continuar allá afuera.-

-Sí, sé que es difícil vivir en un disfraz de humano en un mundo donde nadie te voltea a ver; pero créeme que tu estancia ahí tiene una gran razón de ser.-

-Me gustaría saber cuál es...-

-No tendría chiste si te lo digo yo, eso tienes que descubrirlo por ti misma y sé que tienes la capacidad para ser feliz aunque quizá nunca lo descubras.-

-Para eso necesito mucho, mucho que tú estés ahí...-

-Y ten por seguro que lo voy a estar... Mientras tú no dejes de creer que así será...

-Ok... Te prometo que lo voy a intentar...-

-¡Ey!, pero no te pongas triste... ¿Quieres que te cuente algo yo?

-¡Wow! ¿TÚ, me quieres contar algo a mi?-

-¿Y por qué no?, somos amigos ¿no?, además no soy tan "acá" como muchos piensan....-

-Jajaja....-

-... Te va bien sonreír... Pero mucho más cuando te ríes con tantas ganas... Creo que fue buena idea ponerte en el camino un ángel que te ayudó a descubrir eso.-

-Sí... La verdad que fue una experiencia muy linda...-

-Bueno, pero ya estamos divagando... ¿Quieres que te cuente o no?

-¡Por supuesto!... No ves que ya hasta me acomodé....-

-Ok... Ya vamos a hablar en serio, porque lo que te voy a contar es importante...-

-Perfecto, tienes toda mi atención.


-Hace mucho tiempo, antes de que tú existieras, un día caminando por la orilla de una playa (como esa en la que tú y yo conversamos); me encontré tirado en la arena un sobre de papel...


Me llamó la atención porque es algo inusual encontrar en un lugar así, algo como eso, así que me detuve para levantarlo y al buscar en su interior descubrí que era una "carta sin tiempo" y a pesar de que parecía que la humedad y las partículas de arena habían borrado todo lo que decía la hoja de papel; me di cuenta que las letras eran solamente visibles, si te dabas cuenta de que todo lo que había ahí escrito, eran sueños que quizá nunca se habían contado a nadie, o solamente una vez.


Era evidente, la carta iba dirigida hacia mí, pero de momento no supe definir quien la escribió. En las primeras líneas, la persona que la redactó me agradecía por la oportunidad que estaba a punto de darle para llegar al mundo; pero me hablaba también de tantas cosas que cargaba de más en su equipaje...


Había sentimientos y emociones que no le gustaban para nada; eran algo parecido a una capa negra que se viste en los días de verano e incomoda... y al mismo tiempo me preguntaba por todas las cosas que sabía que le harían falta en el camino: Momentos de ternura, abrazos en invierno; paz en las madrugadas de insomnio; y mucha fé en los días difíciles cuando todo sale mal.


Era muy curioso, porque al reverso de su carta, había líneas que materializaban su fe... En esa parte me hablaba de las inmensas ganas que tenía de hacer cosas, de compartir todo cuanto encontrara en el camino, sus ganas de enamorarse sin tener miedo; y de creer en mi, sin necesidad de verme...


-¿Y tú le respondiste?


-Sí, pero no de la forma que esa persona esperaba... Cuando terminé de leer la carta la volví a doblar y la metí en el sobre... Pero luego me di cuenta que la playa estaba repleta de cartas como esa...-


-La verdad no entiendo nada...-


-Aunque mi respuesta no fue impresa en un papel, fue demasiado clara y lo primero que hice fue preguntarle a esa persona: Si yo te diera todo eso que pides ahora; y pusiera exactamente en tu vida lo que necesitas, ¿crees que estarías preparada?, ¿si te regalara a esa persona especial que has esperado durante tanto tiempo, crees que tendrías algo que ofrecerle viviendo desde el miedo?


-Creo que no...-


-Esa carta, al igual que todas las demás, se quedaron ahí abandonadas,  porque aunque en apariencia nunca recibieron una respuesta, todas y cada una fueron contestadas; pero no es posible recibir algo cuando crees con más fe en lo que no sucederá, y sobre todo piensas que no mereces que algo bueno, (independientemente de lo que sea), llegue a tu vida.-


-Mhhh... Creo que empiezo a entender lo que quieres que aprenda hoy...-


-Me alegra que así sea, y me gustaría contarte más, pero veo que te está empezando a vencer el sueño...-


-Sí, pero porfa, aún así no te vayas... ¿me prometes que mañana me enseñarás como aprender a leer tus respuestas aunque no las escribas en papel?


-Está bien... Pero tú también prométeme que pase lo que pase no te vas a alejar y seguirás confiando en mi...-


-.......-


-... Creo que se durmió... Pero fue una buena charla... Si supiera que todo lo que necesita está más cerca de lo que piensa... ¡En fin!... Mientras despierta me iré a preparar un amanecer hermoso... Ya mañana será otro día...-

Comentarios

Vane dijo…
Hermosísimo tu post, tan simple, tan humano, tan desde el alma.
Me encantan esas charlas, yo también tengo las mías, pero las tuyas son increíbles, y me invitas a mí a hacerlo más seguido, buscar a ese amigo que siempre está ahí, esperando a que lo busques de una forma tan perfecta y sencilla.

Me fascinó!
ѕocιaѕ dijo…
Me gusta que cada vez que entro aquí encuentro algo muy lindo, estas platicas son tan buenas, tan sinceras y necesarias, a veces queremos escuchar que los demás nos escuchen, pero no nos escuchamos bien a nostros, hay que hacerlo con frecuencia.

Un abrazote
Mile dijo…
Love it! Abrazo, dear!
Anónimo dijo…
Gracias x esta charla, me ayudo a entender lo que me esta pasando, Dios nunca falla nos tiene algo mejor...