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Sueños al otro lado del océano...


...Minotauro despertó, justo cuando el sol se estaba casi despidiendo... Había llegado hasta ahí todavía con la claridad del día, y entonces se sentó en una banca para sacudirse el cansancio acumulado por recorrer calles y avenidas, llenándose de imágenes, aromas y recuerdos...

Al detenerse ahí, un montón de pensamientos se agolparon en su mente... En su interior se proyectó todo cuanto había pasado para llegar hasta ese punto, las pocas horas de sueño y la emoción provocada por el viaje, así como la nostalgia de añorar a alguien que hubiera querido que en ese instante estuviera ahí.

Pensó y con todo su corazón sintió unas inmensas ganas de engañar a la distancia, redactando una carta desde ese sitio. Sacó de su mochila su eterna e inseparable libreta con muchas hojas todavía en blanco, su bolígrafo favorito y mientras contemplaba a lo lejos la perfecta simetría de aquella imponente y famosa estructura metálica, fue que perdió la noción del tiempo.

No supo en que momento se quedó dormido... Para él fue tan sólo un instante... Parecía que apenas si cerró los ojos para luego volver a abrirlos, que cuando lo hizo, encontró gente ocupando la banca contigua a la suya, así como turistas y parisinos -que al igual que él- disfrutaban de la tarde en ese punto de encuentro.

Suspiró... Dejando que el aire cálido de verano saliera desde lo más profundo de su alma, después de haber oxigenado sus pulmones... Habría querido escribir en el papel sobre eso, respecto al sol cálido que en tan sólo un par de días cambió por completo la pigmentación de su piel, así como de la inmensa cantidad de cosas que hacen valorar lo que se tiene cuando se está tan lejos de casa... Más todo quedó en una simple idea porque en ese instante comenzó a llover y un estruendo en el cielo fue lo que lo hizo regresar...

Minotauro despertó.... Pero aún faltaban más de 120 minutos para que el sol de un nuevo día apareciera, indicando con ello el inminente regreso al mundo real... Eso era inevitable y a pesar que la nostalgia fue y se sentó a la orilla de su cama; él simplemente abrazó a su almohada, volvió a extrañar con el alma a alguien que no estaba y volvió a encaminar sus pensamientos hacia el país de los sueños... Ese lugar mágico donde se resguarda lo imposible y donde habitan todas las cosas que posiblemente en algún espacio y tiempo todo lo que se añora, puede convertirse en realidad...

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