Historias Sin Escribir
Hay historias que no se escriben con letras, ni tampoco se cuentan con palabras…
Se construyen a través de silencios cómplices y de la primera sonrisa que alguien te regala estando al lado tuyo y es lo primero que ves al despertar.
Hay historias que nadie conoce y se escriben en conjunto, a nadie le interesan porque se pierden en el trayecto de ida y de regreso a casa, en las conversaciones sobre el pasto durante las tardes de otoño y de verano o estando bajo las sábanas a oscuras, hasta altas horas de la madrugada.
Hay historias que se escriben mientras se habla de todo y nada…. Con risas y la confianza de mostrarte vulnerable, con los miedos que depositas en las mismas manos cuyos dedos te recorren de manera única la piel.
Hay historias que encuentras plasmadas entre un camino de lunares o mientras vas delineando a oscuras y a besos el contorno de los dibujos que alguien más lleva plasmados de manera indeleble donde nadie más puede ver.
Hay historias que se escriben día a día sin intención de que miradas ajenas las descubran y las lean, se inmortalizan en trocitos de papel fotográfico a un millón de años luz de las redes sociales porque la unica forma de escribirlas de la manera más honesta radica en la decisión más simple de quien te acepta tal y como eres y a pesar de tus imperfecciones elige quedarse hasta en los días más llenos de oscuridad.
Hay historias que se escriben sin papel ni tinta, se plasman tomada de la mano de alguien a quien reconocerías hasta con los ojos cerrados en medio de un espacio donde ya nadie más tiene lugar.



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