El país de los sueños es eso que existe cuando todo se apaga y tus ojos se cierran en el mundo real.
Yo fui muy consciente de ello desde que tenía aún muy pocos años y mi primer recuerdo acerca de eso radica en el hecho de que yo estaba absolutamente segura de que debajo de las cobijas de mi cama había una especie de cabaña secreta con un enorme ventanal desde el cual se podía ver tal como era el mundo real.
Conforme el tiempo pasó y fui creciendo no dejé de habitar ese mundo. Sí, en el mundo real me convertí en una mujer adulta, pero esa niña que fui siguió viviendo también dentro de mi y continuó llevándome de la mano a un sinfín de lugares en los que vi y aprendí muchas cosas que luego se materializaron en letras para contar muchas de las historias que desde hace años cada uno de ustedes ha leído en este espacio virtual.
En el mundo de los sueños nada es imposible y todo sucede. En el lapso en que el sol se despide y cruza el océano para marcar el inicio de un nuevo día en otro continente, con tu cuerpo "apagado" -por decirlo de alguna manera- puedes transportarte hasta lugares en los que jamás haz estado o en este plano terrenal ni siquiera existen; encontrar respuestas a algo que te preocupa o te parece incierto, encontrar inspiración para crear algo y hasta reunirte con personas desconocidas -o mejor aún- viajar a la velocidad del pensamiento hasta un punto de encuentro donde puedes volver a ver y abrazar a alguien a quien amaste tanto y en el mundo real hace mucho tiempo que dejó de existir ya.
El país de los sueños puede ser un lugar tan fascinante como aterrador, porque es ahí también donde residen todos tus miedos y se materializan de las formas más atemorizantes y grotescas.
Todo lo que hay ahí es al mismo tiempo lo que en ti habita, toda tu luz, de la misma forma que toda tu oscuridad.
En el punto cronológico donde me encuentro ahora, este mundo introspectivo es algo que me cautiva de tal manera que me lleva a desear intentar aprender cada vez un poco más... De la misma forma en que a los cinco años yo estaba convencida de que todos los niños tenían la capacidad para poder volar cuando ningún adulto los veía, en el presente comprendí que ese es el ejemplo más claro de que todo lo que eres por dentro puede desprenderse del cuerpo y proyectarse en otro espacio y tiempo (el principio de los viajes astrales).
Quisiera saber que pasa por ejemplo en los días en que tu cuerpo está demasiado cansado y te vas a dormir y no sueñas nada. ¿Qué pasa también si ni siquiera tienes consciencia de que eres algo más que tu cuerpo físico? ¿será verdad que los sueños que se recuerdan con nitidez al día siguiente son mensajes que llegan hasta ti desde algún lado?, o que incluso en el país de los sueños hay lugares donde desde la ensoñación y sin cuerpo, la gente se reúne como en una escuela para aprender.
Durante muchos años y a través de las letras yo te he contado las historias que he atrapado durante esa travesía onírica. En mis sueños siempre vuelvo a la escuela (curiosamente a un día en que justo hay examen y yo no he estudiado nada); también he visto escenarios apocalípticos y hasta he tenido más de un sueño en el que sé exactamente lo que va a pasar (Sueños lúcidos les llaman)...
No soy especial ni tampoco poseo ninguna especie de superpoder que propicie que yo esté mucho más receptiva a estos temas. Al igual que el común de las personas adultas, la mayor parte de mi vida transcurre en la realidad, intentando sortear las adversidades que se presentan en el camino; pero al mismo tiempo estoy muy consciente también de que el resto de las personas -estén conscientes o no de ello- tienen a la par de su vida cotidiana, una existencia que transcurre de manera paralela en El País de Los Sueños.
¿A dónde viajas cuando tu cuerpo descansa? Dime: ¿qué es lo que ves cuando tus ojos se abren en el plano imaginario y se cierran en el mundo real?... ¿Sera acaso posible que tú y yo podamos encontrarnos en algún punto indeterminado del espacio y tiempo?, la respuesta aún no la sé con certeza, pero algo dentro de mi me hace saber que es muy posible que tal vez el sentido real de la existencia no se encuentra en la inmensidad del universo ni tampoco en las capas más profundas de este mundo real.
Ahora mismo, mientras escribo esto, pienso en que esto no es algo que resulte tan fácil de compartir con alguien en una charla cotidiana. Quizá porque hemos aprendido desde pequeños a separar lo que consideramos real de aquello que ocurre cuando cerramos los ojos, y porque hablar de sueños, de encuentros imposibles, de lugares que no existen o de personas que ya no están puede hacernos parecer un poco extraños ante los demás...
Pero tal vez no deberíamos sentirnos así.
Tal vez todos tenemos una puerta hacia ese lugar y simplemente no todos hemos aprendido a reconocerla.
Quizá El País de los Sueños no sea solamente ese espacio al que llegamos cuando nuestro cuerpo descansa. Quizá sea también una parte de nosotros mismos que durante el día permanece en silencio, esperando que el mundo se apague para poder hablarnos.
Y tal vez por eso algunos sueños se quedan con nosotros durante años. Porque hay cosas que la mente despierta no sabe cómo decir y que solamente pueden ser contadas cuando dejamos de intentar entenderlas.
Yo todavía no sé qué sucede realmente cuando cierro los ojos. No sé si viajamos, si recordamos, si imaginamos, si visitamos otros lugares (sin usar el cuerpo), o si todo aquello ocurre únicamente dentro de nuestra propia mente.
Lo que sí sé es que cada noche, cuando el mundo real comienza a desaparecer detrás de mis párpados, aquella niña que alguna vez estuvo convencida de que debajo de sus cobijas existía una cabaña secreta vuelve a tomarme de la mano.
Y entonces vuelvo a entrar....
Vuelvo al lugar donde todo es posible....
Vuelvo al lugar donde puedo encontrarme con quienes ya no están, visitar lugares que jamás han existido y descubrir historias que, al despertar, se convierten en palabras que van tejiendo historias.
Quizá eso sea, después de todo, el País de los Sueños: ese misterioso punto donde lo que somos, lo que fuimos, lo que imaginamos y aquello que todavía desconocemos convergen al mismo tiempo durante unas cuantas horas, mientras el mundo cree que simplemente estamos durmiendo.
Y ahora quiero preguntarte a ti que me lees:
cuando esta noche cierres los ojos… ¿a dónde vas a viajar?...
¡Buen Viaje Hacia El País de Los Sueños!
Comentarios
Y si quizá" El País de los Sueños" no es solo a donde vamos cuando dormimos, sino lo que somos cuando por fin dejamos de intentar entenderlo todo.
Quizás todos tenemos esa puerta, como dices. Solo que de adultos nos da pena decir que todavía la vemos.
Probablemente existan sueños que traen mensajes que la mente despierta no sabe decir.