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"Se Busca"...


Ayer, en el camino de regreso, (después de acompañar al sol hasta el punto donde todos los días se despide); al pasar por una calle del centro me sorprendió descubrir un aviso de pesquisa sobre un muro, y que al acercarme a leer, me hizo saber, que en ese volante a quien buscaban era a mi.

Por poco y me paso de largo, pero ver de pronto mi rostro en una hoja, con un mensaje escrito con letras grandes, fue lo que hizo que yo me devolviera... Y no es que me desconcertara ver mi propia imagen... Aunque hace más de 2 mil años dejé de tener esa apariencia, todos los días, en mi camino de ida y regreso, siempre, en algún lugar, me toca ver mi fotografía impresa.

Es muy curioso... Pues ese día yo iba pensando en que tenía muchas ganas de encontrar alguien que en lugar de pedirme la solución de todos sus problemas o que le demuestre que en verdad existo (a través de un milagro); me estuviera buscando sólo porque muere de ganas de contarme sus cosas como se hace con un buen amigo.

Durante muchos días, había vagado ya por las calles, pensado en que es irónico, que a pesar de que la imagen de mis últimos momentos en la cruz, está siempre tan visible en cada rincón de todos esos comercios y hogares por los que a diario paso; son muy pocos en los que alguien de verdad me ve como parte importante de su vida diaria.

Así, invisible, como viajo la mayoría de las veces, un día fui y me senté en el borde de una fuente que adorna la plaza. Entonces, de pronto tuve muchas ganas de que alguien tuviera la capacidad de darse cuenta de que aunque ya no acostumbro predicar en público, ni recorrer ciudades buscando pescadores de almas (como lo hice en otro tiempo); por dentro sigo siendo el mismo de siempre, y todos los días salgo a la calle, porque me encanta pintar el cielo de colores diferentes (esperando que alguien lo note); y porque en medio de tanta indiferencia tampoco todo es tan malo; pues sé que todavía existen personas que aún sin haberme visto; todavía creen -y lo más importante- confían en mi.

Mis seguidores ya no son pescadores, y muchos de ellos ni siquiera pertenecen a ninguna religión. Son hombres y mujeres tan normales, que a veces ni siquiera ellos mismos se dan cuenta que a través de las cosas más sencillas y cotidianas, yo gracias a ellos también me hago presente; sólo que nadie lo nota; porque es cierto eso que dicen acerca de que es más perceptible el sonido de una bala o una granada en un país en guerra; que la caricia que se regala a alguien enfermo, o con el corazón herido.

Si la gente de verdad me conociera; se daría cuenta de que no soy un tipo tan serio, ni tampoco tan solemne. Me divierte mucho despertar todas las mañanas y empezar a idear cuál será el disfraz del personaje en que me convertiré en ese día; para salir a recorrer las calles con ganas y no, de jugar a que alguien me descubra con los ojos del alma; no con los del cuerpo, que siempre busca la lógica y obedece a la razón.

También me entretiene demasiado, crear cosas que de lo mismo complejas que son cuando las imagino, -para quien sabe verlas- se vuelven hermosas y sencillas; y aunque hay veces que me puedo tardar demasiado tiempo detallando algo (una flor, un bebé, el arcoiris o el amanecer especial que tú verás al lado de alguien importante, cuando yo considere que es el tiempo); nunca dejo de pensar ni siquiera en quienes están convencidos de que yo no existo o los he olvidado.

Por eso; en los días en que por algo me ausento de la tierra; recurro a los ángeles terrenales que desde hace mucho tiempo dejé colocados por todos lados...
Cuando pienso en ellos sonrío, pues me encanta, que fui muy ingenioso al crearlos, porque nadie se da cuenta de que a pesar de que son espíritus libres metidos en disfraces de humanos que parecen muy normales; llevan sus sueños dentro de la mochila o la guitarra que llevan atada a la espalda; así como también la fe y la buena voluntad metida junto a sus manos y monedas en las bolsas de sus jeans.

Los que son listos se dan cuenta que existen y pueden pasar una vida entera tratando de encontrar uno... Lo que no saben es que no hace falta más que mirarlos a los ojos para darse cuenta de están más cerca de lo que se piensa y poderlos reconocer.

Sé también que existen personas que piensan que por ser Dios no conozco lo que se siente estar triste. Pero se olvidan de que con la misma complejidad que empiezo a idear cómo y dónde será la próxima aurora boreal o a diseñar el color de los pétalos de una rosa; así también moldee con mis propias manos el alma humana y todas sus emociones; y entonces no hay nada que me ensombrezca más que las personas se empeñan en entender y cuestionar el porque de algunas de mis decisiones...


A ellos sólo les puedo decir que no es arbitrariedad, ni tampoco soberbía... A cada persona le regalo siempre la capacidad para decidir lo que quiere hacer mientras permanece en el mundo; pero hay preguntas para las que considero no es el tiempo ni el espacio todavía para dar una respuesta, y aunque algunas de mis decisiones a veces son muy drásticas, todo lo hago por una razón válida... A veces como una forma de preparar el camino donde se puedan sembrar mejores cosas; y eso los humanos no lo entienden ni lo entenderían nunca... Por eso comprendo cuando alguien se enoja conmigo o deja de creer en mi, porque piensa que yo a nadie escucho y tan sólo soy un ser omnipotente que no acostumbra dar explicaciones....
Lo único que puedo decir al respecto es que todas y cada una de las cosas que hago siempre tienen una razón de ser.

Esta, tarde entraré al templo y acompañaré un rato a toda esa gente que aún no se da cuenta que yo estoy siempre en todas partes y mi casa es mucho más grande que una iglesia.
Para encontrarme tampoco es necesario colgar carteles en los postes, porque hace mucho tiempo que dejé la cruz... Estoy y sigo vivo en cada sitio donde cada persona se imagine y a pesar de la invisibilidad, su FE le permita ver y CREER.


"JC" - Mecano / Álbum: Aidalai (1991) / Track No. 12


"JC"
-Nacho Cano-

Pasabas por allí, no sé bien,
que vibró dentro de mi,
y sin pensar, fui detrás de ti...

La luna en tu melena, me ayudó
a seguir tus pasos por la acera,
pero al doblar, la esquina del bazar
no sé como te perdí.

En plena confusión,
escuché, dentro de mi corazón
como una voz, marcando la señal...

Iba diciendo y me iba diciendo...

Tu, tú y yo,
tú y yo, tú y yo...

Como un radar, en el mar,
y el barco a puerto quiere anclar,
aquella voz, subía la intención
o bajaba si iba mal,
iba un poco mejor....

En miles de movidas,
me metí por seguir detrás de ti,
pero al final, encontré el lugar
y en medio de la luz
estabas esperando tú...

Tú, tú y yo,
tú y yo, tú y yo...

Colgado de dos palos,
y amarrado por los pies y por las manos,
me pregunté:
¿Quién lo pudo hacer?

Trepé por la madera,
y aparté de tu cara la melena,
y te besé, tres palabras rotas
escapaban de tus labios....

Tú, tú y yo,
tú y yo, tú y yo...

Tu, tú y yo,
tú y yo, tú y yo...

Comentarios

Vane dijo…
Muy hermoso el post, pero más que hermoso está lleno de razón, yo aprendí de vos a verlo a Dios así, siempre le hablé como a un amigo, pero al pensar en donde está, como es, porque hace las cosas, muchas de esas preguntas las entendí leyendo acá sobre él y de que forma lo ves vos, me gusta sentirlo cerca y en cada caricia cálida del sol saber que todo pasa por algo, y si Dios te lo envía es parte de un aprendizaje, para ser mejor persona todos los días.

Te quiero mucho.