De Paseo por el Astral (Parte II)


Cuando desperté mi cara estaba literalmente pegada junto al techo. Sentí en la mejilla derecha la rugosidad y aspereza de la madera que formaba parte de la viga que aisla del exterior mi habitación.

Al tomar conciencia de ello, me separé de ahí apoyándome con las manos, y al girar hacia el lado contrario para poner distancia de por medio fue cuando vi mi cuerpo, recostado en la cama, tal como lo había dejado unas horas antes al irme a dormir.

No me asusté ni me quedé observándolo por curiosidad ni medio minuto... Lo primero que vino a mi mente fue que si yo no estaba ahí adentro... ¿entonces como era posible estar al mismo tiempo en un lugar distinto?... Acto seguido y casi, casi por reflejo tomé conciencia de que si bien era cierto si estaba presente ahí en mi habitación, lo hacía de otra forma: flotando y mi primer impulso fue intentar mirar mis propias manos, para descubrir que se veían distintas... Sí estaban en su lugar, pero al colocarlas frente a mis ojos y girarlas para ver tanto las palmas como el anverso, se observaban de un color muy claro, casi luminoso y sin textura; algo así como cuando ves a alguien en una foto que fue tomada en movimiento y por ende sale borrosa.

De la sorpresa pasé al asombro... No, no estaba soñando y mi primer impulso fue explorar el entorno... Quise traspasar el techo pero no supe como hacerlo... Intenté con una pared y tampoco... Quizá eso sucede hasta que ya eres un fantasma y has desencarnado por completo y ya de forma permanente; así que pensando en esto y como no sabía exactamente cuanto duraría mi tiempo en ese estado "incorpóreo" me impulsé y floté hacia la salida de mi habitación.

Lo primero que noté es que aunque si bien tenía la misma forma de mi cuerpo, sus funciones eran distintas. No tenía calor, ni tampoco frío, tampoco tenía ninguna otra necesidad fisiológica. Lo que si podía era observar todo aún teniendo los párpados cerrados, y lo que llamó profundamente mi atención fue que los colores de todo en general se veían mucho más brillantes y vivos...

Al cruzar el umbral de la puerta, en el ventanal de la habitación de enseguida se reflejaba ya la luz característica de las primeras horas del día... ¿Pero qué fue lo que pasó para llegar a ese estado? ¿había hecho yo algo en especial?... La verdad es que no... En los últimos meses había leído bastante sobre el tema de los desdoblamientos, las técnicas para lograr hacerlo, había encontrado en distintas plataformas de audio y video meditaciones guiadas para empezar a entrenar hasta conseguir separararse del cuerpo, sumado a montones de testimonios de personas que describían lo que habían descubierto al otro lado o en ese plano invisible que también forma parte de la realidad; pero no, la verdad es que yo nunca lo había ni siquiera intentando.

Lo único que yo sabía, o más bien recordaba era que la noche previa me fui a dormir temprano, no estaba tan cansada como otros días y de alguna forma me fui a la cama súper tranquila, relajada, estaba contenta y pues no hice nada en paticular, más que lo de siempre: Leer unas cuantas páginas del libro en turno, una que otra notificación en redes sociales y después de eso ya no supe nada más de mi hasta que abrí los ojos y estaba de cara frente al techo.

¿Será así lo que se sentirá al morirse? ¿Podré encontrar a quienes ya se fueron desde este otro lado? ¿o podré viajar hasta donde quiera con sólo desearlo?... Algo que noté fue que las preocupaciones y el estrés que había tenido de días anteriores por cuestiones de trabajo o cualquier otra emoción negativa se había difuminado por completo y entonces entendí que posiblemente sí... Tal vez era así, y la gente que ya se ha ido, si por alguna razón se distanció, o falleció habiendo estado disgustada, desde esa perspectiva estaba libre... Toda carga emocional se queda en el cuerpo, similar a como cuando después de un día muy pesado te quitas la ropa y la dejas en el cesto o a un costado sobre el suelo.

¡Puff! Eso me dio todavía mayor seguridad y aunque no sabía muy bien todavía como era moverse siendo como un ente flotante, como pude me impulsé y me sentí inmensamente feliz al pensar en el infinito abanico de posibilidades que tenía... Buscar a alguien, viajar a algún lugar especial o desconocido... ¿Podría ser capaz de transportarme a otros tiempos y lugares?, el alma (y no la cabeza ni el corazón me explotaban por la emoción).

No todo fue color de rosa, sabía por infinidad de testimonios que en ese plano puedes encontrar cosas que no son agradables... Seres de baja frecuencia (algunos dicen que pueden apoderarse de tu cuerpo mientras estás fuera) y algunos otros hablan de que puedes enfrentarte a algo que sea producto de tus más grandes miedos... Aunque sería una mentira decir que no me tocó ver algo espectral o desagradable, por alguna extraña razón nunca tuve miedo... Por el contrario, desde ahí la seguridad en mi misma y en que no hay nada que pueda dañarme se volvió mucho más fuerte de lo que experimento con mi cuerpo físico, y aunque si me encontré en alguna ocasión algún habitante de ese mundo que tuvo como intención asustarme o persuadirme de continuar con mi camino, terminó por alejarse cuando descubrí que se volvían completamente inofensivos cuando comenzaba a burlarme de ellos (en el sentido de retarlos diciendo que si ese era su mejor esfuerzo por asustar, me daba pena ajena, y con eso terminaba por alejarlos).

Así fue la primera vez... Los paseos por el astral siguieron sucediendo, aunque no de manera frecuente... Sinceramente no tengo idea como lograba pasar de un lado a otro del velo, lo único que tengo claro es que siempre sucedía un par de horas antes del amanecer y a la par de saber exactamente la sensación que experimenta el cuerpo cuando va a suceder, tomé conciencia también de que es más factible que suceda cuando estoy tranquila y que me empiezo a quedar dormida pero totalmente consciente de lo que está sucediendo con mi cuerpo.

Podría escribir un montón de historias de todo lo que he visto... Si he encontrado personas que ya no están en este plano físico, familiares, amigos y alguien que de verdad me importa... Los he visto como eran, viviendo otras vidas, he tenido encuentros también con personas que ni siquiera conozco en este plano pero al coincidir mi corazón me hace saber que son importantes y especiales en mi vida (aunque no tengo ni la menor idea de si existan en este tiempo y espacio en el que habito); y me he visto incluso a mi misma algunos años más adelante en el tiempo (eso fue muy curioso para mi).

Hasta ahora no he preguntado nada... Tan sólo sé que a raíz de esa circunstancia comenzaron a tener sentido muchas de las cosas en las que creía y experimentaba siendo niña, y que con el paso de los años yo me convencí que eran simple producto de mi imaginación. Hoy, estoy absolutamente convencida de que no es exactamente así.

No sé... Supongo que estoy demasiado apegada a la realidad y me gusta bastante como es mi vida y el mundo en el que vivo; pero como la conciencia es lo único que si viaja contigo a todos lados, estando del "otro lado" es probable que propicie que quiera manejarme igual que con el cuerpo físico y por ende sea limitado y torpe para mi moverme como debería, como si fuera un fantasma y lanzarme a viajar más allá de las paredes y límites de mi casa. Tampoco he sabido como controlar el tiempo que se puede permanecer en ese espacio... Siempre hay algo que me hace regresar de manera abrupta a mi cuerpo. Una vez fue un despertador, otra que sentí comezón en la espalda y una más que abrí los ojos, pero lo hice con mi cuerpo físico.

No tengo idea si seguirá sucediendo, lo que si tengo claro es que me gusta y me encantaría aprender y experimentar más al respecto, porque las cosas que he visto bajo esa realidad han cambiado por completo mi percepción del mundo y mi propio entorno, además de que haber entendido que la muerte no es el fin de la existencia... Si, la ausencia duele y muchísimo, pero esa la experimentas con el cuerpo; pero haber tomado conciencia de esto en particular, me ha llevado a experimentar una infinita paz.

Quizá después de todo si sea así cuando falleces y tienes que dejar el cuerpo por completo... Algo así como cambiarte de ropa, con la diferencia de que sacas del envase eso que en realidad te hace ser quien eres tú...

Independientemente de si quien lea estas letras cree o no en todo esto, si le causa risa por el simple hecho de pensar que todo lo soñé, "me fumé algo" o me lo he inventado, mi intención al materializarlo en palabras no es con el afán de convencer a nadie; yo sé perfecto lo que he visto y vivido y empiezo a mirar con otros ojos a todas esos personajes quienes a través de los siglos fueron juzgados de manera severa (en especial a las mujeres que fueron satanizadas como "brujas"), por el simple hecho de buscar el conocimiento de manera distinta, conectando con la naturaleza misma y explorando más hacia su interior.

Yo no soy bruja, ni tampoco tengo poderes o algún "don especial", Lo que sí sé es que para mi se ha abierto un panorama inmenso que ni siquiera tengo idea de como debe ser explorado... y me queda claro que el potencial que todos y cada uno de nosotros tenemos en nuestro interior es infinito y ni siquiera estamos conscientes de eso, pero dicen que quienes ya tienen algo de camino andado y han logrado dominar las técnicas para pasear libremente por el astral, pueden incluso reunirse en algún punto determinado donde queden para verse... Si, por muy loco que suene, existen monjes que van a escuelas en ese plano para aprender, y quizá los famosos "aquelarres" de todas esas mujeres que posiblemente fueron quemadas en su tiempo de manera injusta no fue más que una cita en otro sitio al que se puede llegar "volando" y no precisamente con el cuerpo físico... 

Por muy fantasioso que suene, me emociona y me encantaría aprender de alguna de esas personas... ¿Te imaginas encontrarnos en algún sueño, que no lo sea exactamente o volver a vernos en un sitio fuera de la realidad que conocemos hasta hoy?... ¿Lo crees? ¿O no lo crees?, cualquiera que sea tu respuesta sólo tienes 2 alternativas:

1. Dejarlo pasar... 
2. Me dará gusto saludarte, alguno de estos días cuando coincidamos de paseo por el astral...

¡Buenas Noches!

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