Espacio en Silencio

on lunes, octubre 07, 2019
Hay días en que al salir del trabajo, durante el trayecto de regreso a casa, cierro los ojos y me imagino que me tomo un momento para sentarme en un lugar como el de la imagen que ilustra este post.
A veces lo hago también cuando por alguna razón despierto muy temprano y todo está en silencio, o durante la madrugada, con la luz apagada, en el instante previo a que me de sueño.

Llevo muchos años haciendo eso, pero debo decir que en esta etapa reciente de mi vida, en que prácticamente trabajo todo el día, ese pequeño espacio en silencio es, a la par de un breve lapso de descanso para mi cuerpo físico, un respiro para mi alma también.

Hasta esa banca me he ido mental y espiritualmente a sentar un momento, incluso cuando es de día y mi cuerpo físico está a mil por hora con todas sus actividades y responsabilidades del día. Parecería contradictorio si dijera que cuando eso sucede es cuando más atenta y consciente estoy del presente; porque si bien es cierto, que desde ese sitio se puede visualizar perfecto el pasado, también es posible que todas las ideas: sobre todo las que están relacionadas con las cosas que imagino y aún no son tangibles, pero que desde ahí, curiosamente se ven con mucho más claridad.

Me encanta estar ahí... O escaparme un rato durante el día para estar conmigo misma, con mis pensamientos; pues a pesar del ruido que siempre hay a mi alrededor, mi propio silencio interior es un bálsamo para mi.

En los últimos días de la semana pasada; no recuerdo con exactitud cual, pero estaba lloviendo al salir del trabajo. Yo estaba muy cansada, así que mientras iba a bordo del transporte que me lleva a mi casa, con las luces interiores apagadas, no fue difícil que mi imaginación volara hasta ese espacio perfecto y por primera vez me sorprendió caer en la cuenta de la inmensa cantidad de cosas y sentimientos que pasan por mi corazón y cabeza aunque sea apenas una décima de segundo la que permanezca yo en ese sitio tan privado y especial hasta el cual hoy has llegado tu también.

¿Puedes verte y sentirte ahí?... ¿Cuáles son los pensamientos que te acompañan y las emociones que has traído hasta mi lugar dentro de tu alma? Pienso que quizá te gustaría que te dejara algunos minutos a solas, o tal vez sea posible también que me pidas que le ceda mi lugar a alguien a quien quieres ver y extrañas. Puede ser alguien del pasado o del presente, con quien tengas algo pendiente y no sea tan fácil acercarse o solucionarlo; o hasta sería una buena oportunidad para citar ahí a Dios para charlar o cuestionarlo... Eso solamente tú lo sabes.

Si te soy honesta, yo he hecho ya todo eso... Hubo días muy grises en que llegué hasta ahí con el ánimo y la existencia a cuestas; pero en este tiempo reciente, de verdad las cosas han mejorado mucho y los minutos del día o las horas de la madrugada en que puedo escaparme del mundo real para estar ahí, el bolso que uso a diario y que coloco al pie de la banca ha estado repleto de ideas geniales para cosas que aún no he escrito, de planes que quisiera tener mucho más tiempo y vida para poder completarlos; pero también hay ocasiones en que los viernes estoy tan cansada que por más entusiasmo con que se revistan los días libres; mi único deseo es sentarme a la orilla del borde de madera para leer lo que alguien más escribió y me parezca mágico; o colocarme los audifonos y reencontrarme con la música y las letras de toda esa gente que admiro y me hace suspirar.

Hoy tengo un libro y muero por descubrir que dice antes de que el sueño me alcance... Si fuera más temprano escucharía un disco completo (de esos que tanto me fascinan y a la par de inspirarme a cantar en voz alta, me hacen sonreír)... Puede que eso suceda algún otro día de los que aún no he estrenado; y sin importar cuanto tiempo tenga que pasar para eso; mientras mis ojos se cierran en el mundo real, me quedo en ese espacio de silencio y me dejo envolver por ese sutil viento que anuncia el otoño cercano y que de madrugada me obliga a buscar abrigo...

¿Quieres acompañarme?, podemos charlar o simplemente hacernos compañía en silencio...  De verdad eres bienvenido. Si no me encuentras, puedes tener la confianza para permanecer el tiempo que quieras, para hacer que sea también tu refugio o tu escondite, el espacio en silencio que te de paz.

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